Mariana Lorena Enríquez Ledesma nació en Buenos Aires el 6 de diciembre de 1973. Creció en Lanús y a finales de los años ochenta su familia se trasladó a La Plata. Allí estudió Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata. Desde pequeña estuvo en contacto con lo esotérico y lo macabro. Su abuela Hilda, nacida en Corrientes pero hija de italianos, le contaba historias de santos paganos, suicidios y fantasmas. Esa influencia temprana marcó su interés por lo siniestro y lo oscuro.
En su adolescencia se interesó por el punk, la cultura gótica, el realismo sucio norteamericano y la literatura de terror. A los diecinueve años escribió su primera novela, Bajar es lo peor, publicada en 1995. La obra transcurre en el Buenos Aires nocturno y sórdido de los años noventa y sigue a dos jóvenes atrapados entre drogas, violencia y amor. Aunque al principio no recibió buenas críticas, con el tiempo se convirtió en un libro de culto. La propia autora ha dicho que la escribió en aislamiento, rodeada de libros y obsesiones personales, sin un grupo de pares con quien compartir el proceso.
Después de ese debut, Enríquez tardó casi una década en publicar su segunda novela, Cómo desaparecer completamente (2004). A partir de ese momento, su producción se volvió más constante. En 2009 publicó su primera colección de cuentos, Los peligros de fumar en la cama, una colección de cuentos donde lo sobrenatural toca tierra y lo ordinario puede dar más miedo que lo extraño.

A esta le siguieron Las cosas que perdimos en el fuego (2016), que recibió el Premio Ciudad de Barcelona 2017, y Un lugar soleado para gente sombría (2024). También escribió el libro de crónicas Alguien camina sobre tu tumba (2013), donde relata sus visitas a cementerios de todo el mundo, y la biografía La hermana menor (2014), sobre la escritora Silvina Ocampo.
La obra de Enríquez se inscribe en la llamada «nueva narrativa argentina». Un movimiento literario posdictadura que recupera el realismo y lo cotidiano como ejes de la ficción. En sus cuentos y novelas, la cultura pop, la música y el fenómeno fan son elementos recurrentes. Beatriz Sarlo señaló que su obra «toma un rasgo que reconocemos en Cortázar y lo exacerba, lo podrido y maléfico de la vida cotidiana, la rajadura por la que se filtra un fondo de irracionalidad». Andrés Neuman, por su parte, la definió como un «prodigioso cruce entre la reescritura de ciertas tradiciones y esa lucidez atroz que llamamos mirada propia».
«Nuestra parte de noche»
En 2019, Enríquez publicó su obra más ambiciosa hasta la fecha que es Nuestra parte de noche. La novela, presentada al Premio Herralde bajo el seudónimo Paula Ledesma y el título Mi estrella oscura, resultó ganadora del 37º Premio Herralde de Novela. El jurado destacó que la obra «desborda las convenciones del género al que se adscribe para elevarse a la categoría de novela total».
La trama sigue a Juan Peterson y su hijo Gaspar en un viaje por carretera desde Buenos Aires hacia las cataratas de Iguazú. Juan es un médium que forma parte de una secta secreta llamada «La Orden», que adora a una entidad sobrenatural conocida como «la Oscuridad». A lo largo de la novela, se entrelazan el terror sobrenatural y el terror histórico: la dictadura militar argentina, los desaparecidos, la represión y la violencia política. El horror no es solo un recurso literario, sino un vehículo para explorar la memoria y el trauma de una generación.

El jurado del Premio Herralde describió la novela como «una mansión sombría donde caminamos a tientas, desconfiando de las paredes, nos perdemos en sus laberintos subterráneos y atravesamos puertas que nos conducen a otros mundos». La obra también recibió el Premio de la Crítica 2019 en la categoría de Narrativa, el Premio Celsius y el Kelvin 505.
La crítica especializada ha señalado que la novela «tiene mucho de Borges, si extraemos de la presunta novela una serie de fragmentos narrativos que podrían funcionar como relatos magistrales, pasado por Lovecraft». La autora fusiona el horror de la dictadura con un realismo mágico en el que una organización secreta realiza rituales sanguinarios. Con más de seiscientas páginas, la novela escapa de las normas genéricas y de la construcción novelística tradicional.
«Alguien camina sobre tu tumba»
Alguien camina sobre tu tumba (2013, ampliada en 2021) es un libro singular que reúne crónicas de viajes a cementerios de medio mundo. La autora se define a sí misma como una «catadora de cementerios» y recorre camposantos célebres -Montparnasse en París, Highgate en Londres, el cementerio judío de Praga- . Y otros recónditos, con una mirada que mezcla el oficio periodístico, la curiosidad antropológica y una sensibilidad gótica. Publicado originalmente en 2014, este libro reúne veinticuatro crónicas de viaje que llevan a la autora -y al lector- por cementerios del mundo. La crítica ha señalado que el libro no es fúnebre, sino vital: a través de los muertos, Enríquez habla de la vida, de la memoria y de la obsesión por el paso del tiempo.
Como señala una reseña, «entre la fascinación y el morbo, en estas crónicas hipnóticas sobre sus visitas a distintos cementerios Mariana Enríquez despliega toda su curiosidad y sus recursos narrativos». La autora no busca dar miedo, sino explorar el significado de la muerte y la memoria a través de los cementerios que visita.
La obra de Enríquez ha sido traducida a más de treinta idiomas y ha recibido numerosos reconocimientos. El Premio Ciudad de Barcelona (2017), el Premio Celsius (2019), el Premio Herralde (2019), el Grand Prix de l’Imaginaire (2022). Así como Imaginales (2022) y el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso (2024). También fue la primera escritora argentina en ganar el Premio Herralde y ha sido nominada al Booker Prize International.
Como periodista, Enríquez es subeditora del suplemento Radar del diario Página/12. Su trabajo en el periodismo cultural le ha permitido mantener una mirada atenta sobre la realidad social argentina, algo que se trasluce en su narrativa. Desde el año 2020 es directora de Letras del Fondo Nacional de las Artes.
Enríquez ha dicho que el terror que le interesa escribir está directamente relacionado con lo cotidiano, y que lo cotidiano incluye lo sociopolítico. Su obra no se deja encasillar fácilmente: es terror, pero también es política; es crónica de lo macabro, pero también mirada llena de vida.
En un contexto donde la realidad argentina sigue atravesada por la violencia, la desigualdad y la memoria, la literatura de Enríquez ofrece un espejo en el que mirarse sin concesiones. Su capacidad para fusionar lo sobrenatural con lo histórico, lo gótico con lo político, la ha consolidado como una de las voces más importantes de la narrativa latinoamericana contemporánea.

