A más de dos meses de la muerte de Matías Presa Indart, ocurrida el 14 de octubre de 2025 tras un procedimiento policial, su madre, Valeria Indart, eleva un llamado a la justicia mediante. El joven de 19 años, que tenía todo en regla al circular en su moto, falleció luego de una persecución policial que culminó en un choque y, según la familia, una demora crítica en la asistencia médica.
Los hechos, según el relato de Indart, se iniciaron la madrugada del 11 de octubre. Matías estaba reunido con su hermana y amigos en la avenida principal de Nueva Helvecia, un punto habitual de encuentro para los jóvenes de la zona. Al ponerse el casco para regresar a casa en su moto, que contaba con matrícula vigente, espejos reglamentarios, seguro y libreta de conducir, un patrullero comenzó a seguirlo sin motivo aparente.
«No hubo infracción alguna», enfatiza Indart. «Sin voz de alto, sin sirenas ni señales claras de persecución». Este seguimiento del patrullero se extendió por varios kilómetros hasta la intersección de Guillermo Greising y 18 de Julio, donde dos motos policiales interceptaron al joven, provocando el impacto. Matías cayó inconsciente al pavimento, con el casco puesto, y permaneció allí alrededor de 45 minutos «sin atención adecuada» según el relato de su madre.
En diálogo con Diario La R, Indart detalla que al lugar llegó una emergencia móvil que priorizó al policía fracturado, omitiendo una evaluación completa de Matías, quien comenzaba a mostrar signos de asfixia. Se llamó entonces a un médico de guardia de un centro hospitalario el cual, y según el relato de la madre de Matías lo intentó asistir, «pero la doctora de la ambulancia de la emergencia se negó a trasladarlo», alegando que esperaban refuerzos. Finalmente, el joven fue llevado en un patrullero al hospital local, entubado y derivado al CTI de Camec, donde falleció tres días después por muerte cerebral, causada por hematomas y hemorragias internas.
La familia denuncia posibles abusos de funciones policiales y omisión de asistencia. Indart cuestiona la versión inicial de la policía, que afirmaba que el patrullero que lo seguía estaba «en recorrida» y había llegado «por casualidad» al accidente. Sin embargo Valeria Indart sostiene que las cámaras del Ministerio del Interior contradicen esa declaración. «Las primeras declaraciones policiales no coinciden con los videos», relata la madre.
El caso está en manos del fiscal Hugo Pereyra, con el abogado Enrique Erramuspe representando a la familia. Fiscalía convocó a los allegados, reconociéndolos como víctimas. Hay investigados, pero a más de dos meses, «no se han aplicado medidas cautelares los involucrados siguen en funciones normales, portando armas y patrulleros» dice la madre de Matías.
«Mi reclamo es que no se olviden de Matías antes de las fiestas», expresa Indart con dolor. «Los policías involucrados en el hecho siguen trabajando como si nada, mientras yo enterré a mi hijo y ellos patrullan el mismo lugar». La madre critica la lentitud: han pasado 47 días sin avances significativos desde la última citación. «No pretendo resolución inmediata, pero sí que la investigación se mueva. No puede estar parada».
Indart describe lo que manifiesta son prácticas policiales habituales en la zona como persecuciones para «asustar» a jóvenes en moto, cruzarse en la vía para forzar detenciones. «Esta vez se les fue de las manos», afirma, y teme que la impunidad perpetúe estos riesgos. «Mi hijo era víctima, no culpable. Queremos que los responsables asuman consecuencias, aunque sea con cautelares mientras se investiga» dice Valeria Indart.


Lo de los policías, grave. Lo de la médica, por médica, ya no omisión de asistencia, homicidio premeditado !!!!!!!