Compartir la comida con la mascota suele ser uno de los gestos más cotidianos, sin embargo hay que tener en cuenta el riesgo que puede ocasionar. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) advierte que algunos de los artículos comestibles más peligrosos son el chocolate, las uvas y pasas, el ajo y la cebolla, las nueces de macadamia y el xilitol, un edulcorante presente en chicles y caramelos sin azúcar.
El chocolate es quizás el más conocido, pues contiene teobromina y cafeína, dos sustancias que afectan el sistema nervioso de los perros y pueden causar daños graves. Las uvas y pasas, por su parte, pueden provocar insuficiencia renal aguda, incluso en pequeñas cantidades. El ajo y la cebolla, tanto crudos como cocidos o en polvo, contienen compuestos que destruyen los glóbulos rojos y pueden causar anemia. El xilitol, que aparece en productos sin azúcar, provoca una liberación masiva de insulina en los perros, con caídas peligrosas de azúcar en sangre y posible daño hepático.
El alcohol y la cafeína son igualmente peligrosos. El alcohol, incluso en cantidades pequeñas, es extremadamente tóxico para los perros. La cafeína, presente en café, té y bebidas energéticas, ataca el sistema nervioso. La masa de pan cruda con levadura puede expandirse en el estómago y causar obstrucciones o intoxicación por etanol. Los alimentos grasos, aunque no son técnicamente tóxicos, pueden desencadenar pancreatitis aguda, una enfermedad grave y dolorosa.

Las plantas decoran el hogar, pero muchas de ellas son tóxicas para las mascotas. Los lirios son especialmente peligrosos para los gatos, cualquier parte de la planta puede provocar insuficiencia renal aguda. El aloe vera, tan popular por sus propiedades para la piel humana, contiene saponinas que causan vómitos, diarrea y dolor abdominal en perros y gatos.
Los perros, especialmente los cachorros,son muy inquietos y todo se lo llevan a la boca. La ingestión de objetos extraños es una de las urgencias veterinarias más comunes y peligrosas. La lista de elementos que pueden tragar es interminable, calcetines, ropa interior, piedras, palos, pelotas, juguetes pequeños, huesos, monedas, hilos y plásticos.
El peligro no es el objeto en sí, sino sus consecuencias. Una obstrucción intestinal puede cortar el flujo sanguíneo, causar necrosis, perforación y peritonitis séptica, una infección generalizada que puede ser mortal. La basura es particularmente atractiva para los animales curiosos, por lo que los basureros deben mantenerse bien cerrados y fuera de su alcance.
Lejía, amoníaco, fenoles, formaldehído y ftalatos son componentes comunes de los productos de limpieza que resultan tóxicos para las mascotas. La inhalación o el contacto con estas sustancias puede provocar irritación, quemaduras químicas y daños en el sistema respiratorio. Los fenoles y derivados del pino son especialmente peligrosos para los gatos, que no pueden metabolizarlos.
Uno de los riesgos más frecuentes y menos conocidos es la ingestión de medicamentos de uso humano. El ibuprofeno, el paracetamol y la aspirina, tan comunes en cualquier botiquín, son altamente tóxicos para perros y gatos. El ibuprofeno puede causar úlceras gastrointestinales, hemorragias y lesiones renales. El paracetamol es extremadamente tóxico para los gatos: una sola pastilla puede ser mortal.
También son peligrosos los antidepresivos, tranquilizantes y somníferos. Nunca se debe administrar a una mascota un medicamento humano sin indicación veterinaria. Lo que para una persona es una dosis segura, para un animal puede ser una intoxicación grave. La mayoría de estos accidentes se pueden evitar con medidas como la supervisión constante es clave, especialmente durante los primeros meses de vida del animal.

