El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha anunciado la «militarización» de la frontera con Venezuela en la región del Catatumbo, donde ya habría desplegados unos 25.000 efectivos «para lograr reducir al máximo las fuerzas de la mafia» y combatir el tráfico de drogas.
«No es la tierra la que le gana a la mafia, es la coordinación entre los dos Estados quien lo logra», ha dicho Petro en redes sociales, días después de que el Gobierno de Venezuela anunciase también el despliegue de otros 15.000 militares venezolanos en la región fronteriza.
Estos últimos movimientos coinciden, además, con la tensión política entre Venezuela y Estados Unidos a cuenta del despliegue de buques militares en la región. Washington ha insistido también en la necesidad de combatir el tráfico de drogas, del que responsabiliza directamente al presidente venezolano, Nicolás Maduro.
La Casa Blanca ha advertido de que la Administración de Donald Trump «está preparada para usar cualquier elemento del poder de Estados Unidos» para contener el tráfico de drogas desde Venezuela y llevar a sus responsables ante la justicia, sin descartar por tanto la vía militar.
La portavoz de la Presidencia estadounidense, Karoline Leavitt, ha evitado responder a una pregunta directa sobre un potencial ataque sobre objetivos en Venezuela –«no me adelantaré al presidente», ha esgrimido–, pero ha insistido en que Washington no se quedará de brazos cruzados frente al «régimen» de Nicolás Maduro.
«El régimen de Maduro no es legítimo», ha dicho Leavitt, al describir al Gobierno venezolano como «un cártel narcoterrorista». De hecho, las autoridades estadounidenses han identificado a Maduro como líder del denominado Cártel de los Soles y, por tanto, un «prófugo» con acusaciones pendientes por tráfico de drogas.
«Una de las principales responsabilidades del presidente y de esta Administración es impedir el flujo ilegal de drogas a nuestro país y proteger a los ciudadanos de esos venenos mortales», ha añadido la portavoz durante una rueda de prensa.
Leavitt ha asegurado que varios países de América Latina y el Caribe han «aplaudido» el despliegue de buques militares en la región, recibido en cambio con recelo desde Caracas y sus gobiernos aliados. El Gobierno chavista acusó esta semana a Estados Unidos de preparar el despliegue de un submarino nuclear.

