Javier Agustín Vigo Gasparotti, presidente de Pilay Uruguay, repasa los 16 años de la compañía en el país, el desarrollo de nuevas formas de inversión como Metros Cuadrados Pilay y la evolución del mercado inmobiliario. Transparencia, control y visión de largo plazo como pilares de un modelo que desafía las viejas formas de invertir.
Cuando Pilay desembarcó en Uruguay en septiembre de 2009, pocos imaginaban que esa firma de administración de fondos con destino inmobiliario alcanzaría dieciséis años después un rol tan relevante en el mercado local. Con más de 6.000 personas que han confiado en su sistema y una estructura respaldada por el Banco Central del Uruguay, Pilay se consolidó como una alternativa de ahorro e inversión segura, accesible y transparente. En entrevista exclusiva para Diario la R , el presidente de Pilay Uruguay y principal propulsor del modelo en el país, Javier Agustín Vigo Gasparotti, recordó los inicios de la compañía y el desarrollo de las diferentes formas de inversión que han hecho evolucionar el mercado inmobiliario.
“Comenzamos en septiembre del 2009 con Pilay, fue un período con mucho desenvolvimiento”, recuerda Vigo. En ese entonces, los valores de inversión estaban entre 3.300 pesos de ahorro, lo cual hoy equivale a 17.000 pesos, reflejando el impacto del índice de costo de la construcción, que según Vigo “ha aumentado mucho más que la inflación”.
Sistema de fideicomisos
El sistema de fideicomisos financieros diseñado por Pilay -una figura poco habitual en el segmento minorista cuando se introdujo- permitió que miles de uruguayos pudieran acceder a la inversión inmobiliaria sin grandes capitales iniciales. “En general, los fideicomisos financieros estaban armados para la AFAP (Administradora de Fondos de Ahorro Previsional), y no había nadie pensando tanto en el mercado minorista, exclusivamente aquella persona que quiere ahorrar 13.000 pesos por mes o 54.000 pesos de aporte único”, explica Vigo.
A lo largo de estos años, la empresa logró no solo cumplir con sus promesas de entrega y rendimiento, sino también instalar una cultura de ahorro a largo plazo en ladrillos, un concepto que, lejos de pasar de moda, parece haber encontrado en Pilay una nueva dimensión.
El presidente de Pilay reconoce que las variables en Uruguay “son muy claras y en general no hay grandes cambios económicos”. Por tanto, a la hora de invertir a largo plazo “es mucho más fácil”.
Transparencia y control: el respaldo del regulador
Uno de los grandes pilares de Pilay es la transparencia y su respaldo regulatorio. En ese contexto, en el que han surgido casos de estafas e inversiones no reguladas, tanto en nuestro país como en los países vecinos, la compañía se presenta como una alternativa segura y controlada que opera bajo un marco de control exhaustivo y permanente. Vigo explica que desde Pilay siempre se vio el rol del regulador como “una ventaja competitiva clave, no como un costo extra”.
Ese enfoque implica auditorías trimestrales, informes de avance de obra y la supervisión constante del Banco Central del Uruguay. “Por ejemplo, en un fideicomiso financiero tenés una calificación de riesgo que te marca que hay un calificador mirando que vos puedas cumplir con la promesa de valor que le diste al cliente. Y semestralmente te va dando una nota”, explica.
El sistema también contempla la independencia total de los fondos del inversor respecto al administrador: “Si quiebra el constructor o quiebra la fiduciaria, tampoco se te afecta. Tus ahorros están en un patrimonio independiente del administrador”. Esa estructura, agrega Vigo, brinda “una tranquilidad grande para el usuario” y una forma tangible de seguir la inversión: “Yo, la plata que recibo te la estoy invirtiendo en un inmueble, entonces vos vas caminando con tu autito, ves la obra, y si la obra no avanza, ya podés darte cuenta si está pasando algo”.

Ladrillos y futuro: inversión y previsión
El clásico consejo de “ahorrar en ladrillos”, claramente no perdió vigencia, y desde Pilay se ratifica. “El ladrillo te da una tranquilidad extra”, afirma Vigo. “Si uno tiene la mayoría de su porcentaje en ladrillos, probablemente tengas capital hoy y probablemente tengas capital mañana”.
En tiempos de incertidumbre previsional, el empresario propone mirar la inversión inmobiliaria como un complemento o sustituto de la jubilación tradicional. “Estoy convencido de que no voy a tener jubilación”, reflexiona. Visto desde el punto de vista financiero, Vigo explica que la jubilación que perciban las futuras generaciones de pasivos “no va a ser la que permita tener el nivel de vida que quieras tener”.
Por eso, explica que productos como Metros Cuadrados Pilay o Ladrillos permiten construir un ingreso futuro sin depender de los vaivenes del sistema previsional. “Con el producto de metros, si uno se pone el objetivo de comprar un metro por semestre durante 20 años, vas a tener un monoambiente que te va a estar generando un plus jubilatorio de alquiler de unos 22.000 o 23.000 pesos”, detalla. “Y con el producto Ladrillos, que es un ahorro mensual de 13.000 pesos, también al cabo de 20 años vas a estar recibiendo un inmueble. Son productos que sirven mucho para un objetivo jubilatorio a largo plazo”.
Metros Cuadrados Pilay: invertir sin deuda, diversificar y crecer
Lanzado en 2021, Metros Cuadrados Pilay representa un salto cualitativo en la forma de invertir. El producto permite ingresar al mercado inmobiliario desde medio metro cuadrado, con un único pago, sin necesidad de endeudarse y con seguimiento digital completo.
“Esto surgió porque veía que muchos clientes venían con un ahorro único y decían: ‘no tengo nada’. Querían invertir con nosotros y nosotros les decíamos: ‘mirá, si no tenés un ahorro mensual no tengo nada para ofrecerte’. Ese fue el primer disparador”, recuerda Vigo. La idea fue transformar una limitación en oportunidad: “Dijimos: ¿por qué una persona tiene que asumir una deuda? ¿Por qué no puede comprar los metros que quiera, cuando quiera?”.
Democratizando la inversión
El modelo también apunta a democratizar la inversión. “En vez de buscar inversores que tienen 100.000 o 90.000 dólares, salimos a darles la oportunidad a inversores que tengan 50.000 pesos. El universo es mucho más grande y atomizamos el riesgo”, explica.
Además, cada operación se realiza bajo un fideicomiso financiero auditado, lo que garantiza transparencia. “En el mercado inmobiliario no tenés seguridad de cuál es el estado real de venta de un proyecto. Nosotros vimos que hacía falta una figura que controle y audite para darle tranquilidad al consumidor”, subraya.
El sistema también aporta liquidez -un bien escaso en el rubro-, ya que el inversor puede vender metros individuales cuando lo necesite. “Si una persona se compró 42 metros y después quiere vender solo 10, puede hacerlo. Esa flexibilidad cambia completamente el paradigma”, resume Vigo.
Perspectivas del mercado y mirada a largo plazo
Con proyectos activos en barrios como Cordón -donde se construyeron 69 monoambientes- y nuevos desarrollos en Malvín con unidades de uno y dos dormitorios, Pilay avanza en la expansión del modelo. “No descartamos ir al interior del país, pero todavía en Montevideo tenemos bastante por desarrollar. Es un producto completamente escalable”, comenta Vigo, aunque aclara que la elección de cada destino dependerá del contexto y la capacidad constructiva de la zona.
Consultado sobre el futuro del mercado inmobiliario, su diagnóstico es que “el mercado va a seguir creciendo, pero va a cambiar su tipografía constructiva. Cada vez nos vamos a encontrar con menos casas de tres dormitorios; se va a volver una rareza”.
Las razones, explica, son demográficas: “Hoy tenemos una pirámide invertida, muy pocos niños y muchos hogares unipersonales. Eso hace que el monoambiente y las unidades de un dormitorio tengan más sentido, porque la persona piensa en no gastar tanto en un inmueble”.
Transformación económica global
Por otro lado, en un momento de transformación económica, tecnológica y social, Pilay ha sabido adaptarse sin perder su esencia. La innovación la combinan con prudencia, y la digitalización con el respaldo de un sistema sólido. Vigo resume que “lo que distingue a Pilay es que, más allá de la rentabilidad, vendemos tranquilidad”.
Su mayor motivación, asegura, es ver que cada día “se vuelve más accesible el inmueble para todos”. Y concluye con una reflexión personal: “Una de las cosas que me lleva a esto es que yo tengo cuatro hijas, y la verdad es que quiero que tengan un país mejor. Creo que todos los que vivan con ellas, cada vez vivan una situación mejor que la que encontraron”.

