La proteína juega un rol fundamental en casi todas las funciones del cuerpo, desde el fortalecimiento del sistema inmunitario hasta la reconstrucción muscular. No obstante, conociendo su importancia, hoy por hoy muchas personas no construyen una dieta balanceada que contenga proteína, lo que conlleva a daños posteriores.
Los daños pueden prevenirse, pero si no se trata a tiempo la deficiencia proteica puede tener un impacto significativo en la salud, develando diversos síntomas y causar graves consecuencias en el organismo. Por esta razón, es necesario comprender los signos y riesgos para prevenirla y controlarla.
¿Qué es la deficiencia de proteínas?
La proteína está compuesta de aminoácidos, indispensables para el crecimiento y la reparación de tejidos, la producción de enzimas y hormonas, y el mantenimiento de un sistema inmunitario sano. A diferencia de los carbohidratos y grasas, el cuerpo no puede almacenar proteínas, por lo que es importante incorporar la cantidad adecuada por medio de la dieta diaria.

Ante el déficit de proteínas, el cuerpo comienza a descomponer su propio tejido muscular para obtener los aminoácidos que necesita. Esto trae consigo diversas afecciones, pues las funciones normales del organismo se ven afectadas. Dentro de los síntomas está el cansancio o la fatiga como la señal principal de la deficiencia de proteínas.
Asimismo, una parte importante de la población, en su mayoría mujeres y adultos mayores, no alcanza los niveles recomendados de ingesta diaria. Lo que conlleva a señales sutiles que, si se ignoran, impactan de forma directa en la salud integral.
¿Cómo podemos identificar las señales de una ingesta deficiente?, aparece el cansancio persistente, incluso después de un buen descanso, ya que este nutriente es fundamental para el metabolismo energético y la reparación celular. Pérdida de masa muscular, sin suficiente proteína, el cuerpo no puede mantener los tejidos musculares. Esta pérdida puede notarse en brazos, piernas y glúteos, sobre todo en personas mayores o sedentarias.
También, incrementa el hambre frecuente y los antojos, pues la proteína genera mayor saciedad que otros nutrientes. Una dieta baja en este macronutriente puede provocar sensación constante de hambre y deseo de alimentos ricos en azúcar o carbohidratos. Otra señal es el cabello débil, piel seca y uñas quebradizas, debido a que afecta directamente a tejidos que se regeneran con rapidez, deteriorando su aspecto y salud.
Aparecen infecciones frecuentes, pues si el sistema inmunológico se debilita dado que los anticuerpos y enzimas de defensa están compuestos en gran parte por aminoácidos. Llegan los problemas de concentración y mal humor pues los aminoácidos influyen en la producción de neurotransmisores como la serotonina o la dopamina. Su falta puede generar cambios de ánimo, irritabilidad o dificultades cognitivas.
La retención de líquidos o hinchazón, ya que la proteína regula el equilibrio de líquidos en el cuerpo. Su deficiencia puede provocar edemas, especialmente en pies, tobillos o párpados.
¿Cuánta proteína necesitamos? la cantidad varía según edad, sexo, estado físico y nivel de actividad. Los requerimientos proteicos no son iguales para todos y dependen de las circunstancias de cada persona. Un ejemplo, los niños, adolescentes y mujeres embarazadas o en periodo de lactancia tienen mayores necesidades proteicas para apoyar su crecimiento, desarrollo y producción de leche materna. Además, las personas que realizan actividad física, como los deportistas, requieren más proteína para la reparación y crecimiento muscular.
Para un adulto promedio, se recomienda un consumo de al menos 0,8 gramos por kilo de peso corporal, aunque en personas activas, mayores o en recuperación puede ser necesario aumentar esa cantidad.
A su vez existen varios mitos, como que solo los deportistas la necesitan, esto es completamente falso, todos necesitamos proteínas para funciones vitales. Además, está la idea de que engorda si se consume en exceso, no necesariamente, pues hay que tener en cuenta que el aumento de peso depende del total de calorías ingeridas. Otro de los tabúes es que hay que tomar suplementos para cubrir las necesidades y no siempre es así. Una dieta balanceada con alimentos como carne, huevos, legumbres y lácteos puede ser suficiente.
Sin lugar a dudas, la proteína es mucho más que un aliado del gimnasio como en la actualidad muchos lo asocian, es un nutriente esencial para la salud general. Es necesario Identificar las señales de su deficiencia, es clave para corregir la alimentación a tiempo y evitar complicaciones mayores.

