La región del Caribe es reconocida internacionalmente por su amplia biodiversidad, llamativas y exóticas especies que sorprenden. El archipiélago cubano, mayor isla de las Antillas, no se encuentra fuera de esta distinción; muy por el contrario, sus ecosistemas terrestres y acuáticos son hábitats para especies de gran belleza y valor medioambiental.
El 95 % de los moluscos terrestres en Cuba —del total que son unos 1.400— son endémicos. Entre los más apreciados por su belleza destacan, sin duda alguna, los caracoles del género Polymita, cuyo nombre es de origen griego y significa «muchas rayas». Pero más sorprendente es, y para aumentar lo preciado de la especie, que solo las podemos encontrar en la región oriental de la isla, entre Camagüey y Guantánamo. Hasta la fecha, se han descrito seis especies (P. picta, P muscarum, P. venusta, P. sulphurosa, P. brocheri y P. versicolor) y 12 subespecies.
Este molusco se reproduce en la temporada de lluvias y es hermafrodita, por lo que en el contacto sexual no hay ni hembra ni macho, así que la pareja se fecunda de forma cruzada.
En el año 2022, la Polymita Picta fue tendencia, ganó el Concurso Internacional organizado por la Senckenberg Nature Research Society, LOEWE Center for Translational Biodiversity Genomics (TBG) y la sociedad mundial para la investigación de moluscos (Unitas Malacologica). Específicamente, esta especie cubana fue elegida por 10 092 participantes de entre más de 16 000 votos totales emitidos. El Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, felicitaba al grupo de científicos cubanos y posteaba: «Hemos ganado y era sabido: tenemos el caracol más bello del mundo. Nuestra Polymita Picta es el Molusco del año 2022. ¡Así es Cuba!».
La Polymita Picta es de entre dos y tres centímetros, y se conoce por las coloridas variaciones de su caparazón. Tiene una enigmática «flecha de amor»: una flecha de tiza que se usa para apuñalar a las parejas de apareamiento para transferir hormonas sexuales.
Estudios indican que el caracol pintado, como también se le conoce, vive en los árboles durante uno o dos años, se alimenta de hongos y es sensible a los cambios de humedad, luminosidad, temperatura y salinidad del ambiente, por lo que no logra adaptarse a otras regiones.
El premio del mencionado concurso, fue la secuencia de todo su genoma, a través del Centro LOEWE TBG. Acerca de esta acción, especialistas comentaron: «nos permite conocer de qué manera ha evolucionado en la concha el color, y podemos ver el origen de las familias de las polymitas, que está en la base más cerca del ancestro común de otros tipos de moluscos».
«Además, podemos estudiar su peculiar reproducción mediante el lanzamiento del dardo y la transferencia de proteínas con los espermatozoides para ayudar a crear colonias… es decir, que conocer el genoma nos puede ayudar a manejar mejor su reproducción. Estamos frente a una especie que se sabe que es muy bonita y puedo asegurar que es la más bella del mundo».
Las polymitas están adaptadas a vivir sobre una gran variedad de plantas, no menos de 200 especies, incluyendo la vegetación introducida como el café. Se alimentan de líquenes, hongos y musgos que crecen sobre los troncos, ramas y hojas de las plantas que ocupan. Incluso podrían considerarse unos herbicidas naturales, ya que ayudan a combatir los hongos que crecen en los cultivos de café y guayaba; bastan cuatro polymitas para mantener libres de hongos una planta de café, y seis u ocho para un árbol de guayaba.
La elección de la Polymita Picta como molusco del año, en 2022, además de reconocer su belleza, hizo aún más público, el peligro que sufre la especie. Su concha colorida, lo que la hace excepcionalmente bella, también es su mayor peligro. Se capturan ilegalmente para convertirlas en objetos decorativos. De esta forma, aumenta el peligro crítico de extinción en que se encuentran. La recolección ilegal de sus conchas para traficar con ellas o fabricar objetos artesanales es uno de los factores que más ha incidido en la disminución de las poblaciones. Cuba aplica desde hace años un programa de manejo para el mantenimiento de la especie, en el marco legal de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de la Flora y Fauna Silvestre (CITES), y la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres la incluyó en la lista de especies prohibidas para la comercialización. Asimismo, se prohíbe y sanciona la compraventa de cualquier artículo realizado con partes de este caracol o sus ejemplares vivos, cuestión que deben conocer todos los visitantes.
A este factor de riesgo se suma la pérdida o transformación del hábitat natural, la introducción de plantas y animales exóticos que compiten por su entorno, y en los últimos tiempos el cambio climático, causante de la reducción de las lluvias y el aumento de las temperaturas.
En un país donde la biodiversidad es un tesoro nacional, la Polymita picta representa tanto la fragilidad como la riqueza de nuestros ecosistemas. Su asombrosa belleza, que debería ser motivo de admiración y conservación, se ha convertido en su mayor amenaza. Proteger a este caracol endémico no es solo un acto de defensa ambiental, sino también un compromiso con el patrimonio natural de Cuba.




