Robot Mall de Beijing: Un exhibidor directo con el comercio robótico y la innovación

El “shopping futurista” de china permite a los visitantes probar, comprar o arrendar humanoides.

El avance de la tecnología parece indetenible, y cada día es más común ver sus resultados en ferias, eventos o exhibiciones en todo el mundo. Entre las tendencias actuales, los robots figuran como lo más avanzado y sorprendente para el ojo humano. Pero más allá de las muestras que deslumbran, poco se informa sobre cuándo estos humanoides compartirán la cotidianidad con nosotros. Lo cierto es que este futuro ya comenzó a instalarse en la vida real y, en algunos lugares de China, forma parte de la rutina.

En la capital china, Beijing, existe un lugar que sintetiza ese cambio: el Robot Mall. Ubicado en U-Town, un área de desarrollo de innovación tecnológica, este complejo se ha convertido en la primera tienda 4S de robots con inteligencia artificial incorporada del mundo. Sus responsables la definen como un “shopping futurista” y un “proveedor de soluciones integradas de extremo a extremo” que combina ventas, repuestos, servicio y encuesta, pero que además suma modelos de negocio como desarrollo personalizado, servicios financieros y arrendamiento de robots.

El concepto se aleja de la simple idea de una tienda y se acerca más a un ecosistema de servicios. “El Robot Mall se enfoca en satisfacer las necesidades durante todo el ciclo de vida del producto, desde las pruebas de investigación y desarrollo hasta la aplicación en el mercado”, aseguran sus directivos. La versión 1.0 funciona dentro de un edificio de cuatro pisos y 4.000 metros cuadrados, que forma parte del complejo U-Town.

En el primer piso se ubica la zona de fabricación y selección inteligente. Allí, los visitantes encuentran una amplia muestra de robots con IA aplicada a distintos sectores. Las demostraciones son inmersivas y permiten ver de cerca cómo funcionaría cada modelo en contextos reales: desde la atención hospitalaria hasta el trabajo en fábricas o la educación. Entre los protagonistas se destacan el Unitree G1, el UBTECH Walker S y el modelo “Tiangong”.

El segundo piso, denominado zona de interacción futura, está orientado a la divulgación científica y la educación tecnológica. A través de escenarios aplicados, se presentan robots en funciones comerciales, escolares y recreativas. Los niños pueden aprender cómo programar tareas simples, mientras que los adultos observan cómo estas máquinas se integran en la vida cotidiana.

El tercer nivel es un área de “mantenimiento inteligente”, destinada al soporte técnico y la reparación de equipos. Allí trabajan ingenieros especializados que garantizan la durabilidad de los productos, algo clave para quienes deciden invertir en estas tecnologías. Finalmente, el cuarto piso, el “Premium Consensus Lounge”, ofrece un espacio de negociación de alta gama. Allí se cierran acuerdos comerciales entre empresas, universidades y entidades que buscan llevar la robótica a un nuevo nivel.

Precios de Robots

No todos los robots están listos para salir de la tienda rumbo a un hogar o a una fábrica, pero muchos sí pueden comprarse o contratarse. Los precios comienzan en torno a 2.000 yuanes (280 dólares) para modelos simples de compañía o educativos, y escalan hasta cifras impensadas para un consumidor común. Un ejemplo es el Galbot G1, que cuesta 730.000 yuanes (102.200 dólares). Este humanoide sobre ruedas está diseñado para dispensar medicamentos en farmacias y hospitales, reduciendo la carga de trabajo del personal sanitario. Su éxito ha sido tal, que ya funciona en más de 10 farmacias de Beijing.

Pero no es el único. Entre los modelos más llamativos se encuentran robots capaces de realizar operaciones quirúrgicas con precisión milimétrica, atender detrás de la barra de un bar o incluso cumplir el papel de mascotas, ya sea en forma de perros, peces o aves electrónicas. También hay humanoides futbolistas que participan en partidos de exhibición y brazos robóticos diseñados para encestar pelotas de básquet con efectividad absoluta.

Otro caso destacado es el Unitree G1. Con 1,27 metros de altura y 35 kilos de peso, está pensado para tareas de investigación, enseñanza universitaria y actividades cotidianas. Su precio en la megatienda ronda los 16.000 dólares. En la mayoría de los casos, la compra incluye instalación, formación para el usuario y servicio técnico especializado. Así, la venta de robots está diseñada no solo para hogares, sino también para grandes organizaciones, con productos capaces de asumir tareas industriales.

Un ecosistema integrado

Más allá de la exhibición, el Robot Mall representa un nuevo modelo de negocio para la industria. Por un lado, establece marcos de servicio estandarizados y experiencias de cliente diseñadas para generar confianza en un sector todavía emergente. Por otro lado, perfecciona la cadena integrada de la robótica de circuito cerrado, que abarca investigación, desarrollo, exhibición, ventas y servicio. Además, se conecta con otros formatos de vanguardia presentes en el parque, como restaurantes atendidos por camareros robot o pequeños hoteles donde la recepción es automatizada.

Este ecosistema ofrece a las empresas un camino claro desde el laboratorio hasta el mercado. Los visitantes pueden experimentar de primera mano los avances tecnológicos, mientras los fabricantes recopilan datos reales que ayudan a mejorar sus productos. La idea es que el shopping funcione tanto como escaparate para el público como banco de pruebas para la industria.

China y la industria robótica

El contexto ayuda a comprender el fenómeno, en 2024, China fabricó 556.000 robots industriales y concentró dos tercios de las solicitudes de patentes en robótica a nivel global. Es, sin discusión, el país que más rápido ha expandido esta industria. Solo en el distrito de Yizhuang, en Beijing, el sector supera los 10.000 millones de yuanes en valor de producción anual.

La apertura del Robot Mall se enmarca en esa estrategia: sacar a los humanoides del laboratorio, ponerlos a prueba en entornos reales y reforzar un sector que busca liderar la economía del futuro. Si a eso se suma la apuesta por ciudades inteligentes, transporte autónomo y servicios digitalizados, la ecuación muestra con claridad hacia dónde se encamina China.

Caminar por los pasillos del Robot Mall es asomarse a un futuro que hasta hace poco parecía exclusivo de la ciencia ficción. Familias con niños, estudiantes de ingeniería, empresarios y curiosos recorren los cuatro pisos con la misma mezcla de asombro y cautela. Algunos se animan a interactuar con los humanoides, mientras otros observan incrédulos cómo una máquina prepara un café o cómo un perro robótico responde a órdenes de voz con movimientos sorprendentes y realistas.

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