Salud de las mujeres y reclamo por falta de inversión en investigaciones biomédicas

Las afecciones que atacan exclusivamente a las mujeres no reciben el mismo apoyo que el resto.

Dentro del ecosistema de afecciones, hay algunas que únicamente atacan a las mujeres o tienen mayor incidencia en los cuerpos femeninos. Las enfermedades de la mujer no sólo incluyen aquellas relacionadas con el género, como los dolores menstruales, la endometriosis o los hongos vaginales. Existen otras afecciones y trastornos, entre los que encontramos la migraña, la osteoporosis y la fibromialgia, que afectan especialmente a las mujeres.

A pesar de esto, las investigaciones en estas áreas no han avanzado suficiente, por lo que de alguna forma las mujeres se sienten descuidadas por el sistema de sanidad mundial. de medicina de género (o gender medicine), una rama que pretende entender desde los diferentes puntos de vista (biológico, social y cultural) el porqué de que determinadas enfermedades presentan una incidencia mucho mayor en uno de los dos géneros.

Tanto ha sido el reclamo al respecto, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) acuñó el término medicina de género (o gender medicine), una rama que pretende entender desde los diferentes puntos de vista (biológico, social y cultural) el porqué determinadas enfermedades reaccionan diferentes tanto en el hombre como en las mujeres.

Aun así, un informe revelado en los últimos años afirma que la salud femenina tiene poco respaldo financiero más allá del cáncer. La atención a las mujeres concentró el 5% de las inversiones en investigación y desarrollo a escala mundial. Excluyendo las áreas oncológicas, las inversiones destinadas a la investigación e innovación de enfermedades específicas femeninas alcanzaron 1.

980 millones de dólares. Esta cifra supone solo el 1% del capital total, aun cuando las mujeres constituyen la mitad de la población mundial.

Se debe destacar que el cuidado de la salud de la mujer es fundamental para su entorno y sus familias. La estabilidad de los hogares ha caído de forma desigual, y con mayor peso, en las mujeres, lo que ha devenido en la postergación del cuidado personal; incluso de los controles necesarios ya mencionados para prevenir, por ejemplo, la segunda causa de muerte en esta población, como es el cáncer. Las enfermedades cardiovasculares también son una razón preponderante de fallecimientos; se calcula que, por cada mujer que muere por cáncer de mama, son ocho las que lo hacen por razones cardiovasculares.

Por otra parte, dentro de la región, Uruguay tiene una larga trayectoria de políticas sanitarias en pro de cuidados de la salud de las mujeres. La incorporación de estudios como el papanicolau (PAP) y la mamografía en el carné de salud, que sirven para la detección temprana y oportuna de ciertas patologías, podría ser un ejemplo. También lo es el establecimiento de un criterio de control óptimo del embarazo, que se traduce en un mínimo de cuatro controles a lo largo de la gestación, como forma de evitar los nacimientos prematuros y las muertes maternas. Aun así, el reclamo continúa existiendo por parte de diferentes sectores de la comunidad para que se le preste los recursos necesarios a la atención médica femenina.

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