Un fuerte operativo militar y policial destinado a liberar las principales carreteras troncales de Bolivia derivó este sábado en violentos enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y civiles. Pese al despliegue de las fuerzas del orden, los manifestantes lograron reinstalar los piquetes en las rutas, consolidando una medida de fuerza que ya cumple dieciocho días consecutivos y que mantiene bajo un estricto aislamiento logístico a las ciudades de La Paz y El Alto.
El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, quien lidera una caravana oficial bajo la denominación de «Corredor humanitario con banderas blancas», admitió que los grupos de protesta volvieron a interrumpir el tránsito inmediatamente después del avance del convoy. La iniciativa gubernamental, que movilizó alrededor de ciento cincuenta vehículos pesados para limpiar escombros, troncos y piedras de la calzada, busca abastecer de alimentos e insumos médicos esenciales a las poblaciones más afectadas por el desabastecimiento generalizado.
La plataforma de reclamos, impulsada originalmente por sindicatos de campesinos, mineros, maestros y transportistas en demanda de mejoras salariales y estabilización económica, se radicalizó hacia la exigencia de la renuncia del mandatario Rodrigo Paz. Durante la jornada se registraron ataques con dinamita y hondas contra vehículos oficiales, el saqueo e incendio de oficinas estatales en las afueras de El Alto, y la retención temporal de un agente policial que debió ser hospitalizado tras sufrir agresiones físicas.
Actualmente, la Administradora Boliviana de Carreteras reporta al menos cincuenta y siete puntos de bloqueo activos distribuidos en seis de los nueve departamentos del país.

