El subempleo es una situación laboral en la que una persona ocupada trabaja menos horas de las que desea o desempeña un puesto inferior a su capacidad, formación o experiencia. A diferencia del desempleo, en el subempleo la persona tiene trabajo, pero este resulta insuficiente en términos de horas, ingresos o desarrollo profesional.
El subempleo en los repartidores de plataformas digitales, como Rappi, PedidosYa o Uber Eats, así como los que prestan servicios directos a negocios físicos, es un fenómeno complejo porque combina la falta de horas efectivas de trabajo con el mal aprovechamiento del talento humano. Muchos repartidores poseen títulos universitarios o formación técnica superior, pero ante la falta de oportunidades laborales en sus áreas, recurren al trabajo de reparto como una alternativa de ingresos.
En estos casos, un profesional calificado, como un ingeniero, administrador o técnico, realiza una tarea que requiere habilidades operativas básicas, lo que significa que el mercado laboral no está aprovechando su productividad potencial. Aunque las aplicaciones o la oferta laboral, prometen “libertad” y “flexibilidad”, muchos repartidores pasan gran parte de su jornada conectados a la plataforma o a la espera, pero sin pedidos, lo que se conoce como tiempo muerto.

La paradoja es que el trabajador está disponible y desea trabajar más horas para alcanzar un ingreso digno, pero la demanda de la plataforma o el exceso de repartidores se lo impide, dejándolo por debajo de una jornada laboral completa efectiva. De esta manera, aunque la persona aparece como ocupada en las estadísticas, en la práctica se encuentra en una situación de subempleo. Recordemos además que muchos no ganan por hora, sino por envíos.
Un estudio internacional publicado en 2024 reveló que solo una de cada cinco aplicaciones de delivery y transporte en Uruguay ofrece un pago justo y un salario digno a sus trabajadores. La Universidad Católica del Uruguay presentó los resultados de esta investigación realizada en colaboración con el proyecto Fairwork de la Universidad de Oxford, que analiza las condiciones laborales en plataformas digitales.
El estudio concluyó que sólo una de cada cinco aplicaciones de delivery y transporte en Uruguay cumple con los criterios de pago justo y salario digno. Fairwork señala que estas plataformas ofrecen oportunidades laborales a millones de personas a nivel mundial, pero muchos de sus trabajadores no están amparados plenamente por la legislación laboral ni por organizaciones sindicales.
Esta situación puede generar escenarios de precariedad laboral y condiciones que ponen en riesgo la seguridad de los trabajadores, especialmente ante accidentes de tránsito o robos. En Uruguay, el estudio también encontró que, además de la falta de avances en materia de legislación específica para plataformas digitales, varias empresas presentan problemas como bajos ingresos, condiciones de seguridad insuficientes, desigualdad y falta de representación o voz para los trabajadores.
A esta problemática se suma el aspecto operativo, ya que en el sector de los repartidores por aplicaciones y tiendas o restaurantes particulares, gran parte de la carga operativa y de los riesgos del trabajo recaen sobre los propios trabajadores, especialmente en quienes realizan entregas en moto.
Uno de los principales problemas es que los repartidores deben aportar sus propias herramientas de trabajo. Esto incluye la moto, el combustible, el mantenimiento, el seguro, el celular y el plan de datos. Es decir, la empresa no proporciona los medios de producción, pero sí controla la actividad mediante la aplicación, los tiempos de entrega, el sistema de calificaciones y los bloqueos de cuentas.
Esto genera una situación que muchos especialistas consideran una forma de subempleo o empleo encubierto, ya que el trabajador asume costos y riesgos como si fuera independiente, pero trabaja bajo condiciones similares a una relación de dependencia.
A esto se suma el alto grado de exposición a siniestros de tránsito. Los repartidores pasan muchas horas al día en la calle, muchas veces bajo presión por los tiempos de entrega y los incentivos por cantidad de pedidos, lo que aumenta el riesgo de accidentes, que en el caso de las motos suele tener consecuencias físicas y económicas importantes.
En muchos casos, si el trabajador no tiene toda la documentación en regla o no está correctamente registrado en el Banco de Seguros del Estado (BSE), la cobertura de los gastos médicos puede ser limitada o inexistente, por lo que el costo de la atención médica, la recuperación y la pérdida de ingresos recaen nuevamente sobre el trabajador.

El problema se agrava porque muchos repartidores trabajan en condiciones informales o como monotributistas, sin contar con cobertura por accidentes laborales, seguro por incapacidad, licencia por enfermedad o aportes jubilatorios suficientes.
De esta forma, aunque trabajan muchas horas, sus ingresos suelen ser inestables y sin protección social, lo que encaja dentro del concepto de subempleo: personas que trabajan, pero en condiciones precarias, con bajos ingresos, sin estabilidad y sin cobertura adecuada de seguridad social.
En este contexto, el debate sobre la regulación del trabajo en plataformas digitales ha cobrado fuerza. Algunos plantean que las empresas de delivery deberían asumir mayores responsabilidades como empleadores, incluyendo seguros contra accidentes, cobertura médica, aportes a la seguridad social y participación en los costos operativos. Otros sostienen que se debería crear una categoría laboral intermedia que reconozca la flexibilidad del trabajo por aplicaciones, pero con derechos básicos garantizados.
El caso de los repartidores de delivery muestra cómo las nuevas formas de trabajo digital pueden generar oportunidades laborales, pero también nuevas formas de precarización y subempleo, donde el trabajador asume la mayor parte de los costos, los riesgos y la incertidumbre, mientras las plataformas concentran la organización del trabajo y la rentabilidad del sistema.


Si seguimos así habrá cero desempleo, todos en motitos y bicicletas repartiendo para la alta sociedad…