Escultor portentoso, arquitecto visionario y hombre de corte polifacético, Bernini puso su inmenso talento al servicio de los papas del siglo XVII. A él se debe el baldaquino de San Pedro, la fuente de los Cuatro Ríos y la majestuosa plaza que
Finalizada en 1762, es la fuente barroca más grande, famosa y monumental de Roma, Italia.
