El ex ministro de Defensa y excanciller Jorge Taiana lanzó una dura crítica contra la política financiera del Gobierno y, en particular, contra la denominada “Ley de Inocencia Fiscal”, aprobada por el Congreso como parte del paquete económico del Poder Ejecutivo. Para el dirigente peronista, lejos de ser una herramienta para ordenar las cuentas públicas, la norma abre una puerta riesgosa para el ingreso de capitales de origen ilícito.
“La hipócritamente llamada ‘ley de inocencia fiscal’ nos transforma en un paraíso del lavado de dinero sucio y del blanqueo para narcotraficantes”, afirmó Taiana a través de sus redes sociales. Sus declaraciones circularon con rapidez en el arco opositor y sumaron un nuevo capítulo a la disputa por el rumbo económico del país.
La crítica central del ex funcionario apunta al relajamiento de controles sobre movimientos financieros que, según sostiene, erosiona los compromisos asumidos por la Argentina ante organismos internacionales. Taiana recordó que el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) viene observando con atención los procedimientos locales y que ya había advertido sobre señales de “opacidad” en materia de flujos de capitales.
“Esta ley va en contra de todo lo firmado por la Argentina en fueros de control”, insistió. En ese sentido, advirtió que el país podría enfrentar sanciones, revisiones desfavorables o un deterioro en sus calificaciones de transparencia, con posibles efectos en la inversión y el acceso al crédito.
Para Taiana, el problema no es sólo técnico. Afirma que la normativa legítima fondos de procedencia dudosa y mezcla capital productivo con capital ilegal, debilitando la capacidad del Estado para combatir al crimen organizado. “Nos llevan a una Argentina cada vez peor”, concluyó, aludiendo al riesgo de que la necesidad de captar divisas se imponga por encima de los estándares de seguridad y control.
En la Casa Rosada replican que la “Inocencia Fiscal” busca atraer recursos, formalizar ahorros no declarados y ampliar la base tributaria, en un contexto de urgencia financiera. Sostienen además que los mecanismos de verificación continúan vigentes y que el objetivo es facilitar el retorno de capitales, no favorecer delitos económicos.
Sin embargo, la controversia deja planteado un dilema de fondo: cómo equilibrar la necesidad de dólares con la integridad del sistema financiero. Economistas críticos señalan que los blanqueos sucesivos suelen generar alivios temporales, pero pueden erosionar la confianza de largo plazo si no van acompañados de controles sólidos y una estrategia sostenida de desarrollo.
La discusión promete escalar. Mientras sectores empresariales esperan señales que aporten previsibilidad, la oposición advierte que la línea entre incentivo y permisividad puede volverse difusa. Y en medio de la puja, el GAFI y otros organismos observan con lupa los movimientos argentinos.
Con su intervención, Taiana volvió a poner en agenda una pregunta incómoda: ¿hasta dónde puede flexibilizarse el sistema para atraer dólares sin comprometer la transparencia institucional? El debate, por ahora, queda abierto —y sus consecuencias, aún por verse.


Mientras traigan, dirá Milei… En un país que le debe tanto a acreedores implacables, no le van a andar mirando la dentadura a caballo regalado…