A los 59 años falelció en Nashville el cantautor Todd Snider, una de las voces más auténticas y mordaces del folk y el Americana contemporáneo. Snider nunca fue un nombre de cartelera grande, y él se encargó de que así fuera. Con más de 20 discos en tres décadas, prefería los bares llenos de humo, los teatros pequeños y las historias largas antes de cada canción. Allí, entre anécdotas exageradas y verdades incómodas, desplegaba un humor ácido que lo convertía en una especie de Mark Twain con guitarra: sarcástico, tierno y siempre del lado de los perdedores.
Canciones como “Alright Guy”, “Beer Run”, “Tension” o la hilarante “Talkin’ Seattle Grunge Rock Blues” (donde inventa que lanzó una banda que se negaba a tocar porque “ya había vendido demasiado”) lo convirtieron en ídolo de culto.
Nacido en Portland, Oregón, en 1966, Snider se mudó a los 20 años a Nashville huyendo de una vida que él mismo describía como “demasiado normal”. Allí lo adoptó la estirpe de los grandes narradores: Jerry Jeff Walker, John Prine (de quien fue amigo cercano), Kris Kristofferson y Billy Joe Shaver. Aprendió que una buena canción no necesita ser bonita, solo honesta, y que reírse de uno mismo es la única forma decente de sobrevivir.
En los últimos años había encontrado un segundo aire. Su disco de 2019, Cash Cabin Sessions, Vol. 3, grabado en la cabaña donde Johnny Cash registraba sus últimos trabajos, fue alabado como uno de sus mejores. En 2022 lanzó Live: Return of the Storyteller, doble álbum que captura exactamente lo que los fans más van a extrañar: 90 minutos de música y dos horas de cuentos.

