Tom Stoppard, dramaturgo

El dramaturgo checo-británico Tom Stoppard, cuya obra redefinió el teatro contemporáneo con una mezcla de erudición deslumbrante, humor punzante y filosofía profunda, falleció a los 88 años.

Nacido como Tomáš Straussler el 3 de julio de 1937 en Zlín, una pequeña ciudad en la Checoslovaquia de entonces (hoy República Checa), Stoppard encarnó desde su infancia el drama de la diáspora judía. Su familia huyó de los nazis en 1939, primero a Singapur y luego a India, donde su padre pereció en un bombardeo japonés. Su carrera despegó en 1966 con Rosencrantz and Guildenstern Are Dead, una obra maestra del teatro del absurdo que reinventa Hamlet desde la perspectiva de dos personajes secundarios, atrapados en un universo de incertidumbre existencial. De allí en adelante, sus piezas se convirtieron en eventos intelectuales: Travesties (1974), un torbellino sobre arte, espionaje y la Revolución Rusa; The Real Thing (1982), un examen lacerante del amor y la autenticidad; y Arcadia (1993), considerada su obra cumbre, donde entrelaza caos matemático, jardines ingleses y el inexorable paso del tiempo. Stoppard no se limitó al escenario. Su guion para Shakespeare in Love (1998) le valió un Oscar, un Globo de Oro y una nominación al BAFTA, capturando la efervescencia del teatro isabelino con diálogos que destilan ingenio shakesperiano. Colaboró en películas como Brazil (1985) de Terry Gilliam y Empire of the Sun (1987) de Steven Spielberg, demostrando que su pluma era tan versátil como implacable. En teatro, acumuló cinco Tony Awards por mejores obras, un Olivier Award y honores de la reina Isabel II, que lo nombró Caballero en 1997. Su última gran contribución, Leopoldstadt (2019), fue un ajuste de cuentas personal con el judaísmo, el Holocausto y su herencia familiar, ganando el Olivier y el Tony.

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