El 20 de diciembre de 1873 Federico Capurro adquirió nueve hectáreas de terreno a orillas del Arroyo de los Hornos que pertenecían a Dolores Gil. En este predio y junto a su esposa cultivó un enorme jardín al que adornaron con fuentes y en el que levantaron tres edificaciones que son obra del ingeniero Alberto Capurro.
Entre los visitantes ilustres figuraba José Pedro Varela, amigo de la familia, que iba periódicamente buscando recuperarse de la tuberculosis que lo aquejaba, descansando bajo sus árboles. En 1905 la Quinta es visitada por José Batlle y Ordóñez y Juan Zorrilla de San Martín con motivo de inaugurarse el puente sobre el río Santa Lucía.
En 1992 es adquirida por la Intendencia de Canelones y en 1994 es declarada Monumento Histórico Nacional.
Un parque encantado
El amor por la naturaleza llevó al matrimonio Capurro a traer especies de Asia, Europa y Estados Unidos que eran posibles de plantar en nuestras tierras.
Hoy cuenta con más de 80 especies diferentes, de las cuales el 90 por ciento son exóticas. Por nombrar algún ejemplar, está el increíble y centenario Agathis robusta de más de 30 metros de altura y cinco de diámetro. Además, hay una colección de especies del género Camellia, glicinas y árboles de la corteza de papel, entre otros.
Bajo el cañaveral
El cañaveral es uno de los espacios más pintorescos de la Quinta, configurando un sendero de más de 400 metros de variadas especies como las popularmente conocidas bambú y tacuara.
Se dice que la familia Capurro solía pasear en carruaje bajo el cañaveral, y hoy es un lugar lleno de mística que cautiva a los visitantes, en especial cuando sopla el viento, generando un paisaje sonoro.
Sendero accesible e interpretativo
En el marco del Proyecto de Restauración de la Quinta Capurro, y con el objetivo de promover la accesibilidad universal para que todos puedan disfrutarla, se inauguró el sendero accesible e interpretativo de más de 200 metros que combina piso de tierra y madera, y tiene cartelería con lectura braille.
Lugar de muestras y exposiciones más una linda cafetería
También como parte de la restauración, fueron refaccionados espacios en los que se montan exposiciones. En estos momentos está Visibles, la muestra de artes visuales de Rosana Greciet y fotografía de Nacho Seimanas (www.visibles.uy).
A su vez, el Café Magnolia invita a una pausa para disfrutar un rico café, y ahora en verano un Iced Cappuccino.
La Casa Quinta Capurro se sitúa en bulevar Federico Capurro 555 y su horario de visita durante el verano es de 8 a 20 horas.

