El Informe anual sobre Derechos Humanos del Departamento de Estado de Estados Unidos, dado a conocer ayer señaló que las condiciones de las prisiones y los centros de detención en Uruguay, «eran malas e inhumanas en varias instalaciones debido al hacinamiento, las malas condiciones sanitarias, la atención médica inadecuada, la programación socioeducativa inadecuada y los altos niveles de violencia entre los reclusos».
Se indicó que que desde diciembre del año pasado, «la población de reclusos estaba más del 120 por ciento por encima de la capacidad física de la prisión. Once prisiones estaban por encima del 100 por ciento de su capacidad, seis prisiones por encima del 150 por ciento de su capacidad y una por encima del 300 por ciento de su capacidad. En las cárceles más superpobladas, los internos dormían en el suelo y carecían de actividades sociales y educativas».
Se acota que según un relator especial designado por el parlamento, el 34 % de los reclusos en 2021 sufrieron tratos crueles, inhumanos o degradantes, y el 56 % de los reclusos no estaban preparados adecuadamente para la integración social al ser liberados.
También «en ocasiones, las autoridades retuvieron a hombres y mujeres en prisiones mixtas y asignaron a las mujeres a las peores partes de las prisiones, con menos acceso a alimentos, espacios privados y visitas de familiares». El informe acota que ciertos centros penitenciarios carecían de higiene, acceso suficiente a agua potable, alimentación suficiente o satisfactoria y oportunidades socioeducativas y laborales adecuadas.
Se agrega que «en 2021 hubo un número récord de 86 muertes en prisión, de las cuales 27 se debieron a una atención médica inadecuada y cuatro muertes por accidentes. Hasta diciembre, hubo 13 homicidios por violencia entre prisioneros, 10 suicidios y dos muertes por accidentes. En 2021, la tasa de homicidios en las cárceles fue 15 veces mayor que en la población general, mientras que la tasa de suicidios en las cárceles fue seis veces mayor».

