Voces charrúas en defensa de la Madre Tierra: una mirada desde Venezuela

Los voceros charrúas participaron en mesas de trabajo sobre soberanía de los territorios ancestrales.

Este jueves 6 de noviembre, a las 19 horas, se realizo el Conversatorio en Defensa de la Madre Tierra: “Voces Charrúas, lo que vi en Venezuela”, un encuentro que reunió testimonios, reflexiones y expresiones culturales en torno a la reciente participación uruguaya en el Congreso Mundial en Defensa de la Madre Tierra, celebrado en Caracas del 9 al 14 de octubre. El evento tuvo  lugar en el espacio cultural de la embajada de Venezuela y conto. con la participación de representantes del pueblo charrúa, delegados que formaron parte de la instancia internacional convocada por el gobierno venezolano para debatir políticas ambientales, soberanía territorial y defensa de los bienes naturales.

La actividad estuvo organizada por el colectivo Charrúa Antifascista y la Coordinadora Nacional de la Nación Charrúa (CONACHA), con el apoyo de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en Uruguay. Además de los testimonios sobre las experiencias vividas en el Congreso, el conversatorio incluyó un espacio artístico con música en vivo a cargo de Ezequiel Fascioli, en un ambiente de diálogo intercultural y compromiso ambiental.

Un encuentro con raíz y proyección

El Congreso Mundial en Defensa de la Madre Tierra reunió en Caracas a delegaciones de más de treinta países, entre ellos representantes de pueblos originarios, académicos, ambientalistas y movimientos sociales.

Los voceros charrúas participaron en mesas de trabajo sobre soberanía de los territorios ancestrales, protección de ecosistemas y descolonización del pensamiento ambiental. El encuentro de Montevideo busca continuar esa conversación, pero desde una perspectiva local: repensar cómo se articula en Uruguay la defensa de la naturaleza con la lucha de los pueblos originarios y las comunidades rurales.

Memoria, identidad y futuro

La propuesta se inscribe en una línea de trabajo que une memoria histórica, resistencia cultural y acción política. “Defender la Madre Tierra no es una consigna romántica: es defender la vida”, señalan los organizadores, que invitan a toda la ciudadanía a sumarse al debate y a construir colectivamente alternativas frente a los modelos extractivistas. El conversatorio fue más que un simple testimonio de viaje, una reafirmación de identidad, solidaridad latinoamericana y compromiso ambiental.

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4 Comentarios

    • Es una gran alegría el tomar conocimiento de que hay «pueblos originarios» en Uruguay.
      Siempre me acompañó la tristeza –que generaron mis maestras en la escuela y luego mis profesores de Historia Nacional– de saber que los charrúas fueron exterminados en acciones militares durante la transición del período colonial hacia la independencia.
      Mucho más me entristeció e indignó el imperdonable crimen histórico y humano de exhibir a «los últimos charrúas» –con heridas sin tratar y enfermos de nuevos «virus europeos»– en jaulas de animales frente a los empolvados pelucones de la corte real francesa. Acción de la cual la moderna civilización gala nunca mostró arrepentimiento ni ofreció o emitió disculpa alguna.
      Es entonces que debemos alegrarnos al saber de esta existencia indígena autóctona, la cual debe ser sin duda producto de algún milagro genético de laboratorio. Nunca sospechamos que la ciencia estuviese tan avanzada al punto de regenerar especímenes humanos con tanta perfección. Porque los que exhibieron en jaulas para animales eran humanos, no fieras sin uso de razón o conocimiento.

      Si esta conjetura genética y creativa no es verdadera, entonces nos peeguntamos acerca del uso del término «charrúa» en un contexto que implica la existencia efectiva de un grupo étnico definido y particular.
      Sí se utiliza el término en ámbitos deportivos y en forma figurativa, pues el contexto da lugar a ello, pero en una instancia donde los grupos indígenas originales están presentes y discutiendo sus derechos, suena un poco irrespetuoso el mencionar una raza indómita que fue víctima de un genocidio que nadie reconoce ni del que nadie ha sido acusado pese a la evidencia histórica existente.
      Creemos sí que grupos de apoyo a las causas indígenas regionales y sus representantes a las convocatorias deben alzar su voz, pero para que esa voz sea auténtica no debe impersonar a quienes ya desgraciadamente no existen.
      Es necesario en primera instancia reconocer que somos todos descendientes de inmigrantes que vinieron en primera instancia a «conquistar» un terreno ajeno y luego llegaron disparando de horrores bélicos a «hacer la América».
      Negarlo sería mentir y mentirse a sí mismo.
      Luego del paso de los años el sentimiento de arraigo generacional construyó una población que mezcló nacionalidades y creó un «criollo» híbrido pues la sangre indígena que circula en las venas de nuestra población tendrá tal vez un par de glóbulos rojos en su caudal o ninguno en el gran total de la población.
      Apoyar las causas indígenas, sí; impersonar aquellos que murieron bajo las armas de la conquista y el coloniaje, no!
      Podrán haber muchas «Sociedades Charrúas» pero no charrúas en ellas.
      Venerar y defender los intereses de las comunidades indígenas de nuestro continente es un deber que debemos asumir aun bajo la piel de nuestros ancestros conquistadores e inmigrantes.
      Nada tenemos que ver con sus acciones, somos generaciones nuevas y debe ser un orgullo el poder actuar para defender los derechos de quienes aún hoy, luego de más de medio milenio, siguen sufriendo las consecuencias del despojo y la discriminación. La causa humana así lo requiere y para ello la honestidad y la realidad son las primeras armas a utilizar en esa lucha contra la desigualdad y el atropello.
      Con todo respeto a la causa, creemos que hablar de un «Cobgreso Nacional de la Nación Charrúa» es un grueso exabrupto histórico y social, que no genera respeto sino burla en el ámbito popular y se presta a la formación de una idea errónea en los contextos internacionales donde actúa.

      Ejemplo ilustrativo:
      A la escuadra sueca de fútbol se les dice los «vikingos», y toda la poblaciòn la festeja y apoya, pero no hay ningún organisno nacional que se llame «Congreso Vikingo Nacional», si lo hubiese la gente creería que es una compañía teatral o una banda de rock…

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