El gobierno uruguayo enviará esta semana una nota formal a las Naciones Unidas exigiendo la repatriación «urgente y en el menor tiempo posible» de los entre 500 y 600 militares nacionales desplegados en la República Democrática del Congo (RDC). Donde permanecen pese a haber cumplido su período de servicio en la misión de paz .
La decisión se tomó tras reuniones con familiares de los efectivos y en respuesta al deterioro de la seguridad en la región. Donde el grupo rebelde M23 (acusado de contar con apoyo ruandés) ha intensificado sus ataques contra fuerzas gubernamentales y cascos azules. En enero, el sargento uruguayo Rodolfo Álvarez murió durante un ataque de este grupo, mientras otros efectivos resultaron heridos.
«La voluntad del presidente Lacalle Pou es clara: nuestros militares deben regresar lo antes posible. No podemos seguir exponiéndolos cuando ya cumplieron su ciclo», declaró la ministra Sandra Lazo. Quien adelantó que el retorno se realizará por etapas, priorizando a los casos más vulnerables. Las autoridades esperan que en los próximos diez días pueda concretarse el regreso de una parte importante del contingente.
Desde el Ministerio de Defensa y Relaciones Exteriores se coordinó el envío de la nota diplomática, en la que Uruguay reclama a la ONU «asumir su rol de conducción» y garantizar un repliegue ordenado. «No es solo una cuestión operativa, sino humanitaria», enfatizó Lazo, recordando la angustia de las familias que reclaman el retorno de sus seres queridos.
La situación en el este del Congo sigue deteriorándose, con enfrentamientos recurrentes que han desplazado a millones de civiles. Uruguay, tradicional contribuyente a misiones de paz, ahora enfrenta el dilema de mantener su compromiso internacional mientras prioriza la seguridad de sus tropas. La ONU no se ha pronunciado oficialmente sobre el reclamo uruguayo, aunque analistas anticipan que podría influir en las decisiones de otros países con efectivos en la zona.

