En la actualidad se ha observado un incremento en la congestión del tránsito en Montevideo; este es uno de los problemas más significativos de la ciudad. Año a año, la cantidad de autos y ómnibus ha aumentado de forma exponencial y eso se suma a la gran centralización que tiene el barrio Centro y el Microcentro que comprende la avenida 18 de Julio y Ciudad Vieja.
Está demostrado que la congestión vehicular, además de afectar a la red vial de un país, representa un grave obstáculo para la población que debe circular por ellas. Entre sus causas se encuentran el incremento demográfico, la falta de obras viales como vías alternas, señales de tránsito inexistentes o desactualizadas, incremento del parque automotor, la falta de mantenimiento vial y hasta el alto costo del boleto en el transporte público.
Un punto clave que debe sortear el transeúnte es el alto volumen de autos en las calles y el poco respeto de las reglas de tránsito. Según datos del Sistema Único de Cobro de Ingresos Vehiculares (Sucive), el parque automotor uruguayo totalizó en el 2024, 2,8 millones de vehículos, de los cuales 660.000 circulan por Montevideo. Esto confirma la alta dependencia del automóvil privado que existe en el país, lo que genera congestión y contaminación.
Es por ello que la Unidad Nacional de Seguridad Vial (UNASEV) trabaja constantemente en la construcción de una política nacional de seguridad vial para mejorar la situación del tránsito montevideano, pero mientras esto ocurre, el ciudadano de a pie sufre constantemente la falta de atención en problemas como el incremento en los siniestros viales, debido al poco respeto por las leyes de tránsito y la poca fluidez en las calles.
Por otro lado, la capital cuenta con una flota activa de aproximadamente 1500 ómnibus, operados por cuatro empresas: Cutcsa, Coetc, Come y Ucot. La gran mayoría de estas unidades transitan por el Centro y Ciudad Vieja, esto debido a que mucha de la actividad comercial e institucional (estatal y privada) se encuentra en las mencionadas zonas. Es importante acotar que el gran porcentaje de puestos de trabajo, así como trámites burocráticos y oficinas estatales, se encuentran en dicha zona, por lo que ya es costumbre tener que padecer la gran afluencia de autos y ómnibus.
La misma falta de descentralización ha ocasionado que cada factor que se le suma a los mencionados problemas se note el doble. Un caso son las zonas de carga y descarga reservadas para los deliverys y los camiones que transportan mercadería, que a pesar de la reglamentación, es un lugar poco respetado, tanto por los vehículos particulares que no deben estacionar sobre esos espacios, como por los camiones de carga que muchas veces se detienen en lugares no reservados para realizar su trabajo y eso, por lo general, obstaculiza el tránsito peatonal. Un caso muy recurrente es cuando se estacionan sobre el paso de cebra en los semáforos.
Otro fenómeno que se observa en las calles es el crecimiento del número de motos o vehículos birrodados que incluyen también las bicicletas. En cuanto a las motos, solo de enero a mayo de 2025, el acumulado muestra un crecimiento del 50,5% en las ventas, con 256.832 unidades registradas, muchas de ellas usadas para los deliverys de comida. Esta tendencia ha incrementado notablemente desde la pandemia e indudablemente ha generado cambios en los hábitos de movilidad, donde mucha gente ha pensado en esa opción para llegar más rápido a sus destinos, pero debido al gran volumen, ahora se ven casi con los mismos problemas que un auto.
Por otra parte, la percepción errónea de que las motos pueden ir más rápido por las calles e incluso pasar por lugares más angostos y así evitar las filas de autos, genera un exceso de confianza por parte de los choferes, que lamentablemente pueden terminar en accidentes lamentables.
La misma UNASEV presentó el informe sobre datos de siniestralidad anual y solo en el 2024, los motociclistas representaron más de la mitad de los fallecidos en siniestros de tránsito con el 51%. Además, 6 de cada 10 lesionados en accidentes totales se desplazaban en moto.

Bicicletas y monopatines eléctricos
En esa búsqueda de una movilidad más económica y ágil, las personas comenzaron a recurrir a las bicicletas y monopatines eléctricos. A pesar del impulso político y proyectos para respaldar esta alternativa de transporte sostenible, la realidad es que se nota la necesidad de adaptar la infraestructura urbana para garantizar la seguridad y la fluidez del tránsito de birrodados, así como la falta de campañas de información y concientización.
A pesar de las recientes ciclovías o bicisendas que construyó la Intendencia de Montevideo en la av. 18 de Julio y sus adyacencias, los ciudadanos se encuentran con una realidad: estos vehículos eléctricos pueden alcanzar hasta velocidades de 70 km/h, por lo que no serían aptos para compartir una vía con bicicletas o monopatines tradicionales.
Pero aun así, con el debido acompañamiento de leyes y concientización, estos vehículos se pueden proyectar a futuro como una alternativa atractiva para las personas. Por ejemplo, en muchas ciudades de Europa, a estas alternativas eléctricas solo se les permite ir a un máximo de 25 km/h en zonas urbanas; además, estos medios de transporte con distintivos ambientales son los únicos que pueden circular por los microcentros en lugares como Madrid y Barcelona.
Otra alternativa que utilizan ciudades como Lima en Perú, y que en su momento no funcionó en Montevideo, es el alquiler de monopatines eléctricos en ciertos puntos de la ciudad para un tránsito más fluido y económico. Todo con la debida vigilancia y concienciación sobre el uso de las unidades.
Mientras estos problemas tarden en atenderse, Montevideo enfrenta por delante un desafío importante en cuanto a la movilidad urbana, con un constante aumento del tráfico, congestión y siniestros viales, a la vez que las personas esperan la implementación de medidas para gestionar estos problemas. Un factor a tener en cuenta será la rapidez de aprobar nuevas leyes y la construcción de vías alternas que puedan facilitar el acceso y salida de la parte central de la capital.


Señor redactor: No es tráfico, es tránsito
Sí, muchos empresarios blanco-colorados TRAFICAN por el puerto.