Esteban Campanela: “Hoy no pienso en volver al Uruguay, pero volvería mañana sin problema”

Uruguayo, productor cultural, exfuncionario de Pluna, residente en Florianópolis desde hace 23 años, es uno de los principales referentes de una intensa movida cultural entre ambos países

“Fui muy feliz en Pluna. Los vínculos que tengo se lo debo a Pluna, me considero todavía alguien de Pluna a pesar que ya no existe”.

Esteban Campanela es un uruguayo que vive hace 23 años en Brasil, más precisamente, en Florianópolis, una de las ciudades más bonitas y turísticas del norteño país y capital del Estado de Santa Catarina. Exfuncionario de la desaparecida Pluna, su decisión de emigrar no tuvo relación con la grave crisis de 2002 sino con los afectos. Pluna lo destinó a hacer un curso de capacitación a Rio de Janeiro y  ahí conoció a su futura esposa, una brasileña, que también había sido destinada al  mismo curso, como funcionaria de Varig. Un año y 10 meses después se casaron y hoy tienen dos hijas, brasileñas. Cuando llegó entró en una escuela de aviación a dar clases de idioma y ahí se dio cuenta que le gustaba. Estimulado por su esposa, hizo la licenciatura en Letras, en italiano, después hizo la licenciatura de español, hizo una maestría en traducción y un doctorado en literatura. Hoy es profesor en la Universidad Federal.

También  es productor cultural y un referente de la comunidad uruguaya que reside en Florianópolis que es hoy epicentro de una intensa y rica actividad entre ambos países. Esteban reconoce que por momentos la necesidad de conexión con Uruguay es muy fuerte. Por eso, viaja todos los años con su familia porque nada se compara con “una caminata por Malvín o subir por una de las escalinatas del Parque Central o del Estadio Centenario para ver un clásico” o asistir a un partido de Unión Atlética. Hincha fiel de Nacional, un pequeño banderín cuelga de uno de los costados de su computadora.

– Te fuiste del Uruguay hace 23 años. Estamos hablando del año 2002, ¿tuvo que ver tu salida del país con la crisis que se vivió en esa fecha? 

– No fue necesariamente ese el motivo por el que yo me fui. Todavía trabajaba en Pluna en el aeropuerto de Laguna del Sauce en Maldonado  Maldonado y dada la situación de la crisis también empecé a trabajar en Montevideo porque existía una necesidad de tener más funcionarios debido a la gente que se iba del país. No soy de Maldonado, yo soy de de Montevideo, pero estaba viviendo en Maldonado en ese momento. Y en un curso que Pluna me envió a hacer a Río de Janeiro, allí conocí a quien a hoy es mi esposa. Entonces, en realidad el motivo de yo irme del país este fue por una unión familiar. Nosotros nos casamos en 2003. Ella era funcionaria de Varig y fue a hacer a Río el mismo curso que yo fui a hacer por Pluna y bueno, allí nos conocimos y después de 1 año y 10 meses nos casamos.

«El voto en el exterior siempre fue uno de los reclamos de todas esas organizaciones uruguayas que hay en el mundo»

– Pasaron 23 años y la conexión con Uruguay se mantuvo al punto tal que no dejaste de venir a votar

– En realidad la primera elección yo estando aquí no pude ir a votar, que fue en 2004, porque mi padre falleció un mes antes de las elecciones y entonces tuve que viajar de apuro y ahí, bueno, no me dio para volver a viajar un mes después. Pero el resto de las elecciones sí, siempre viajé a votar. De aquí de Florianópolis siempre se sacaron por lo menos dos ómnibus para ir a las elecciones y digamos que ahí, muchos de los compatriotas que aquí vivimos nos empezamos a relacionar. Yo realidad cuando llegué no conocía a otros uruguayos, los fui conociendo aquí.

Y bueno, de ahí en algún momento comenzaron a haber ideas para realizar actividades que este tuviesen, por lo menos en ese momento, en principio intención de unir a la comunidad uruguaya que aquí vive.

– Siempre ronda a algunas comunidades de uruguayos el tema del voto en el exterior. ¿Este tema estuvo presente?

– Totalmente, el voto era uno de los temas que teníamos. Siempre viajamos a las reuniones de asociaciones y consejos consultivos del mundo que hay en Uruguay cada 2 años. El voto en el exterior siempre fue uno de los reclamos de todas esas organizaciones uruguayas que hay en el mundo. Siempre lo fue y continúa siendo lamentablemente.

– ¿Desde el punto de vista institucional ustedes forman lo que se conoce como un consejo consultivo?

– No, en algún momento fue una asociación que ya ahora como asociación, no existe más. Ahora algunos compatriotas estamos viendo la forma de reorganizarnos porque esa asociación dejó de existir ya hace un año. Ahora, hay charlas sobre si se intentará hacer un consejo consultivo o algún otro tipo de asociación. En este momento no hay una organización. Sí nos mantenemos en contacto con el Departamento de Vinculación de la Cancillería, antiguamente conocido como Departamento 20.

– ¿A cuántos uruguayos convoca habitualmente y qué tipo de actividades se realizan hoy?

– El número varía mucho porque en realidad cuando nosotros comenzamos con actividades que tenían que ver con la cultura, con lo que se llama este MUY CULTURA hacemos ese juego de palabras que es el MUY de mucho de algo que integra y el .UY por Uruguay que viene a ser en este momento algo así como una productora. En ese marco, realizamos diversos eventos que con el correr del tiempo fueron también mucho más de la comunidad uruguaya. La comunidad uruguaya, por supuesto, participa, pero la curiosidad también sobre nuestros aspectos culturales fue creciendo.

Entonces, otras comunidades siempre participaron, algunas más próximas como argentinos, colombianos, pero los brasileros también están presentes, en todo lo que son nuestros eventos. Nosotros comenzamos con eventos hace muchos años. Tenemos algunos que están consagrados en el calendario cultural de la ciudad, como la muestra de cine, por ejemplo. Este año nosotros vamos a realizar la séptima muestra de cine uruguayo en Florianópolis que es realizada en el centro cultural más importante de la ciudad, y siempre contamos con invitados que vienen para la muestra. Ya han pasado por aquí, por ejemplo, César Troncoso que ya vino dos veces, Néstor Gusini, Luis Sara, Coti del Sol, Micaela Soler, Alina Caplan, Mauro Sarzer, Chepe Irisiti, muchos ya han venido como invitado. Este año la muestra de cine se va a realizar entre el 1º y el 5 de octubre.  Acabamos de culminar una muestra uruguaya de artes integradas, los días 22 y 23 de agosto, muy próximo al 25 o sea, que era también una forma de celebrar el bicentenario de la independencia. El primer día tuvimos el MUY TEATRO donde fue realizada una lectura dramática del texto “Tocar un monstruo” de Gabriel Calderón. Yo soy el traductor de él al portugués. Tengo libros publicados con textos de Gabriel. Mi esposa es actriz y entonces el vínculo con la cultura también es muy grande y fueron montadas aquí obras de Gabriel con mucho éxito como “mi muñequita”, entre otras, obras que transitaron por muchos festivales, por todo Brasil, incluso viajó al exterior.

También traduje algunos textos de Sergio Blanco y y la productora de mi esposa monto Cassandra, que también transitó por todo Brasil y muchos festivales. También hicimos el MUY VISUAL, que fue una muestra de dos artistas plásticos uruguayos, que viven aquí, Diego de los Campos y Ricardo Botana. Y también tuvimos el MUY DEGUSTA con la artista culinaria Norma Do, que es una compatriota también gastrónoma. Después estuvimos MUY CONECTA donde había varias personas de diferentes salas culturales, cine, letras, teatro, artes plásticas, gastronomía y demás, donde hubo una charla con todos esos artistas sobre cómo es la creación cuando uno está en el exterior, cómo pesa ese diálogo de dos culturas en la creación independiente del área donde tú actúes. Tuvimos el MUY CINEMA donde proyectamos “Multitudes”, la película uruguaya de Emiliano Mazza con un posterior debate Y terminamos con una banda uruguaya de músicos uruguayos que aquí existe de Candombe Canción, con la banda de Seba Sinola La del Sur.

Terminamos en la escalinata de este lugar de este centro cultural cerrando un final de semana que fue muy bueno. Venimos realizando eventos culturales ya hace un tiempo y no se pretende parar.

Esteban Campanela, productor cultural y un referente de la comunidad uruguaya que reside en Florianópolis.

– Florianópolis es el epicentro cultural de toda esta actividad

Sí, es la capital del estado de Santa Catarina pero hay muchos compatriotas que se acercan de ciudades que son cercanas, que están dentro del Estado y con quienes estamos vinculados a través de las redes sociales.

– Te hago una pregunta más personal que creo que a la mayoría de los uruguayos en el exterior les pasa por la cabeza ¿te planteaste en este tiempo la posibilidad de volver  Uruguay?

– En realidad, hoy no pienso en volver, pero volvería mañana sin ningún problema.  Pero en este momento no pienso, claro que todos los años voy a Uruguay y cuando ya se cumple tipo un año que no voy, comienzo a sentir necesidades puntuales y a otros les pasará más o menos lo mismo.

En mi caso, las necesidades son por ejemplo caminar por Malvín, entrar al parque central, al estadio Centenario, ir a ver Unión Atlética, esas cosas que no las tenés en ningún lugar del mundo, solo en Uruguay. Las sensaciones, los olores, las miradas, lo que es subir una escalera del estadio y un día de clásico. Son insustituibles, los amigos, la familia. Ahora, adelante mío, por ejemplo, tengo la computadora, arriba de la computadora tengo un banderín de Nacional. Uruguay está presente acá en mi casa. Por eso nos hemos planteado varias veces con mi señora pasar algunas alguna temporada en Uruguay. Mis hijas son brasileñas, hablan en español, pero no todo lo que nos gustaría. Vivir en  el país del padre, nos resulta interesante esa posibilidad.

Para finalizar, cómo recuerda la época de Pluna

– Yo fui muy feliz en Pluna. Los vínculos que tengo se lo debo a Pluna, me considero todavía alguien de Pluna a pesar que ya no existe. Conservo mis amistades de la época que trabajé allí.Y cuando yo llegué en realidad, la idea era de alguna forma seguir trabajando en la aviación, lo que no se dio, pero entré en una escuela de aviación a dar clases. En ese ese momento me di cuenta que me gustaba dar clases. Después, también necesitando trabajar, fui a trabajar en escuelas de lenguas. Y me di cuenta que me gustaba. Con un muy acertado incentivo de mi esposa, me dijo, «Bueno, si te gusta y te das cuenta que puede ser esta tu profesión, ¿por qué no haces una facultad?» Y bueno, ahí entré, hice todo todo sin parar. Hice la licenciatura, la maestría y el doctorado. Estuve prácticamente 11 años en la facultad y mientras estudiaba ya daba clases también.

En determinado dado momento allá por 2006, yo siempre que voy a Uruguay compro libros y en uno de esos viajes compré unos libros de Gabriel Calderón. Leí el libro cuando volvía y tuve dos sensaciones muy marcadas: una que lo quería traducir y otra que lo quería porque nunca había conseguido ver “mi muñequita” en Uruguay y cuando íbamos se salía de cartel y cuando nos volvíamos volvía. Parecía una broma. Fue la primera traducción de Gabriel y el primer montaje de la obra de Gabriel fuera de Uruguay. Fue una puesta en escena muy exitosa, ganó innumerables premios, viajó por todo Brasil, viajó al exterior, hizo todos los festivales de Brasil. Gabriel vino varias veces ya. Allí comencé a traducir a Gabriel para el portugués con la intención de difundir lo que tiene que ver con la cultura uruguaya, de no perder el vínculo a través de la cultura, de divulgar nuestra cultura. Creo que para los que estamos afuera ésta es una forma si se quiere de vivir también en Uruguay, es un poco la forma también de subsistir a la lejanía del país.

 

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