Banco de semillas de Shanghái

Alcanza los 100 millones de muestras en un esfuerzo por la conservación de la biodiversidad

Con el invierno cubriendo de silencio y tonos apagados el Jardín Botánico Chenshan de Shanghái, el paisaje parece dormido. Sin embargo, bajo esa calma estacional se resguarda uno de los proyectos científicos más ambiciosos de China: una auténtica “bóveda de vida” de apenas 30 metros cuadrados que protege el futuro de miles de especies vegetales. Se trata del banco de semillas del Centro Nacional de Recursos de Germoplasma de Plantas Silvestres del Jardín Botánico Chenshan, conocido como Centro Chenshan.

Recientemente, el Centro anunció un hito histórico: más de 100 millones de semillas viables, correspondientes a 1.950 especies de plantas silvestres, pertenecientes a 159 familias y 785 géneros. Entre ellas se encuentran 323 especies endémicas de China y 68 especies raras o en peligro de extinción, un patrimonio genético de valor incalculable para la ciencia y la conservación.

“Este logro refleja la construcción de una red integral de recolección y un sistema de cooperación nacional que nos permite preservar recursos genéticos clave para la restauración de especies, la investigación científica y la revitalización de ecosistemas”, explicó Ge Binjie, curador del Herbario Chenshan de Shanghái. “Estas semillas son nuestro seguro de vida para el futuro. Cuando una especie se extingue, se pierde para siempre un conjunto único de información genética que podría ser fundamental para soluciones médicas o ambientales aún desconocidas”, añadió.

La mayor parte de las semillas almacenadas pasa por procesos de desecación y conservación en frío, una estrategia que permite su preservación durante décadas o incluso siglos. Los bancos de germoplasma ex situ, como el de Chenshan, funcionan como complemento esencial de la conservación in situ, ofreciendo una red de seguridad frente a la degradación ambiental, el cambio climático y la actividad humana.

“Cuando las poblaciones silvestres disminuyen o desaparecen, estas semillas, cuidadosamente catalogadas, pueden volver a la vida”, explicó Zhong Xin, director del Centro Chenshan. Además de su valor para la restauración ecológica, el germoplasma silvestre es una herramienta central para la ciencia: desde la identificación de compuestos con potencial anticancerígeno hasta el desarrollo de genes resistentes al estrés hídrico y variedades tolerantes a la salinidad.

La creación de este banco no comienza en laboratorios, sino en expediciones de campo exigentes y riesgosas. En el verano de 2023, Zhong y su equipo se internaron en los bosques primigenios del municipio de Yigong, en el condado de Bomi, región autónoma de Xizang, al suroeste de China. Allí, treparon un ciprés tibetano de 101,2 metros de altura para recolectar semillas y documentar las epífitas que habitan su copa.

“Suspendido en lo alto del bosque, el miedo inicial se transformó en fascinación”, relató Zhong. “Orquídeas, musgos y líquenes formaban microecosistemas complejos; cada capa de corteza revelaba un mundo propio”. La expedición permitió recolectar cerca de 5.000 semillas de ciprés tibetano, una especie clave para esos ecosistemas.

Una vez en el Centro Chenshan, las semillas atraviesan un proceso meticuloso que incluye registros de campo, ejemplares prensados, análisis de ADN y documentación fotográfica, garantizando una identificación precisa y trazable. Las muestras que cumplen los estándares son selladas en frascos de vidrio o sobres especiales de aluminio y reciben un “pasaporte” único con código QR antes de ser almacenadas en cámaras frigoríficas a –20 °C. En estas condiciones controladas, las semillas entran en un estado de animación suspendida.

Sin embargo, la conservación no es el punto final. El Centro trabaja activamente en reactivar estas semillas para estudios en ecología, genética de poblaciones y biología de la conservación, fortaleciendo la protección de la biodiversidad a largo plazo.

Dentro del Jardín Botánico Chenshan, un vivero especial alberga semillas aún más singulares: aquellas que viajaron al espacio a bordo del cohete Long March-2D. El cultivo espacial aprovecha la microgravedad y la radiación para inducir variaciones genéticas, con el objetivo de desarrollar nuevas variedades con características mejoradas. Entre ellas se encuentran especies ornamentales y medicinales como la hortensia, la salvia y la Salvia miltiorrhiza.

Hoy, los recursos genéticos del Centro Chenshan están disponibles para instituciones científicas de todo el país. Cada año, investigadores solicitan semillas y muestras de ADN para estudios de sistemática vegetal, biogeografía y conservación ex situ. Más allá del ámbito académico, estos recursos son clave para la restauración de humedales, la recuperación de ecosistemas degradados y el fortalecimiento de la biodiversidad urbana.

Un ejemplo concreto es la Salvia zhangjiajiensis, una especie identificada por científicos de Chenshan en 2019, que hoy se propaga con éxito a partir de semillas almacenadas, contribuyendo tanto a la recuperación de poblaciones silvestres como a su incorporación en proyectos de horticultura.

En silencio, bajo el frío del invierno, la bóveda del Centro Chenshan custodia no solo semillas, sino el futuro mismo de la diversidad vegetal.

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2 Comentarios

  1. Acá no tenemos, banco para semillas, bancos de medicinas, no tenemos bunkers de protección completa contra desastres, incluso nuclear si llega a haber fugas en las empresas atómicas argentinas. Como pasó en Europa con estimaciones que van desde 4.000 (OMS) hasta cientos de miles de muertes por cáncer a lo largo de décadas. Creen vivir en el jardín del edén y que va a ser así toda vida. Si colapsa la civilización en un momento ni los billetes metidos en los bancos los salvan. Creen que van a venir de afuera a ayudarnos cuando ellos se van a cerrar por su sobrevivencia. El que tiene algo para comer no te va a dar nada, todo lo contrario, te va a quitar lo que ellos necesiten para sobrevivir.

  2. Lo que no hay que tener es una reserva de semillas facho derechista. Lo primero que hacen es calcular en adueñarse de todo para si mismo, aunque no quede compatriota de pie. No pensaría en lo colectivo donde sería más fuerte. El egoísmo es su medio de sobrevivencia.

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