El presidente de China, Xi Jinping, afirmó que la reunificación con Taiwán es una meta “imparable”, en un discurso televisado de Año Nuevo que combinó llamados a la estabilidad interna con advertencias veladas hacia quienes cuestionen la autoridad de Pekín sobre la isla. Sus palabras llegaron apenas un día después de que el Ejército Popular de Liberación concluyera dos jornadas de maniobras con fuego real alrededor del territorio taiwanés, en una operación que simuló un cerco por siete frentes.
“Nosotros, los chinos de ambos lados del estrecho de Taiwán, compartimos un vínculo de sangre y parentesco. La reunificación de nuestra patria es una tendencia histórica, imparable”, sostuvo Xi. El mandatario insistió en que Pekín seguirá aplicando el principio de “un país, dos sistemas”, el mismo esquema utilizado para Hong Kong y Macao, y prometió “prosperidad y estabilidad a largo plazo” bajo ese marco.
El discurso estuvo atravesado por un tono más firme que en años anteriores. Xi describió un mundo “atravesado por turbulencias”, con regiones “engullidas por guerras”, y se presentó a China como un actor dispuesto a “estar del lado correcto de la historia”. Según dijo, el país está preparado para trabajar con otras naciones “en favor de la paz y el desarrollo” y para “construir una comunidad de futuro compartido”.
Sin embargo, el mensaje llegó tras el ejercicio militar “Misión Justicia 2025”, el más amplio por extensión geográfica realizado por China en torno a la isla. La operación incluyó el lanzamiento de cohetes hacia aguas próximas, el despliegue de buques de guerra y la participación de aeronaves de combate, reavivando las alertas de Taipéi y las preocupaciones de sus aliados occidentales.
En paralelo, Xi subrayó el fortalecimiento del vínculo estratégico con Rusia. El presidente chino intercambió saludos de Año Nuevo con su par Vladimir Putin, destacando el “contacto estrecho” entre ambos líderes y el avance de proyectos conjuntos. Según Xi, Pekín y Moscú se apoyaron mutuamente en foros multilaterales como Naciones Unidas y aportaron “sabiduría y fuerza” a la reforma de la gobernanza global. Putin, por su parte, celebró el “buen impulso” de la relación y expresó su voluntad de profundizar la coordinación bilateral.
La alianza entre ambos países vuelve a situarse en el centro de la escena, especialmente ante el aumento de tensiones alrededor de Taiwán y la creciente rivalidad con Estados Unidos. Aunque Pekín y Moscú insisten en que su cercanía “no amenaza a ningún país”, ambos sostienen una narrativa que promueve la multipolaridad como alternativa al liderazgo occidental.
China también respondió a críticas externas por las maniobras militares recientes. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Lin Jian, acusó a Japón, Australia y a instituciones europeas de “distorsionar los hechos” y actuar con “hipocresía” al cuestionar a Pekín. Reiteró que Taiwán es “parte inalienable del territorio chino” y que la cuestión “no admite ninguna injerencia externa”.
Mientras tanto, Taiwán mantuvo la alerta máxima, consciente de que los simulacros envían un mensaje tanto militar como político. Para Xi, el objetivo de la reunificación aparece cada vez más ligado a la estabilidad interna y al rol que China aspira a ocupar en el escenario global. El equilibrio entre la retórica de paz y la demostración de fuerza vuelve a marcar el inicio de un año en el que el estrecho de Taiwán seguirá siendo uno de los puntos más tensos del mapa internacional.


Ya saldrán a opinar tipos que nunca vieron un mapa y no tienen idea de dónde está China y menos aún qué es Taiwán…
Sería mucho mejor si, en lugar de mandar barcos y aviones de guerra, enviara representantes diplomáticos a conversar con las autoridades de Taiwán.