Este año se realizó la 31.ª Marcha del Silencio, la emblemática movilización convocada por Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos. Con la consigna “30 años marchando. Contra la impunidad de ayer y hoy. Exigimos respuestas. ¿Dónde están?”, la marcha volvió a llenar las calles de Montevideo y de varias ciudades del interior en un silencioso pero firme reclamo por memoria, verdad y justicia.
Como es tradición, la movilización se desarrolló en completo silencio, con las fotografías de los desaparecidos y sin banderas partidarias. El respeto solo se interrumpió al final con la lectura de los nombres de los 205 uruguayos desaparecidos, a los que la multitud respondía al unísono: “¡Presente!”. Este año se sumaron ocho nuevos nombres de personas desaparecidas en el exterior, luego de que la Institución Nacional de Derechos Humanos presentara un informe que incorporó estos casos a raíz de distintas investigaciones llevadas a cabo en los últimos años sobre el período del terrorismo de Estado.
En este contexto, desde la organización manifestaron que “la orden a las Fuerzas Armadas por parte del presidente no puede tener más dilaciones”. Sin embargo, el comandante en jefe del Ejército, Mario Stevenazzi, aseguró que la fuerza “no esconde nada” sobre el paradero de los desaparecidos y añadió: “puede haber cosas que el mando no esté enterado”.

Tanto la marcha como los comentarios de Stevenazzi generaron reacciones inmediatas en las redes sociales, principalmente en X (antes Twitter) que a diferencia de la Marcha, no callaron. El primero en pronunciarse fue el presidente de la República, Yamandú Orsi, quien expresó a través de su cuenta personal: “A 50 años seguimos buscando más respuestas, porque no son sólo memoria. La vida se sigue abriendo, año tras año y en silencio, en un gigantesco abrazo”.
Por su parte, la vicepresidenta Carolina Cosse escribió en la misma plataforma: “¡TODOS SOMOS FAMILIARES!”. En esa misma línea, la cuenta oficial del Frente Amplio (FA) publicó: “30 años marchando. Por la memoria, verdad y justicia. Nunca más terrorismo de Estado”. Alineado con ese mensaje, el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, hizo un repaso histórico sobre el origen de la movilización.
“Hace 30 años el pueblo uruguayo fue convocado por primera vez a marchar en silencio. Año tras año fueron apareciendo nuevas manos, nuevas generaciones dispuestas a acompañar a los familiares, porque entendimos que esta causa nos correspondía a todos y todas. La Marcha del Silencio es una demostración del compromiso del pueblo uruguayo con la memoria. Pero también un reclamo por verdad y justicia”, escribió el secretario.
Sánchez también agregó: “Desde el lugar que hoy nos toca ocupar, no podemos más que reafirmar que vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance y más, en la búsqueda de verdad y justicia. Es un compromiso ético y político, una responsabilidad, y en eso no podemos fallarle a nuestro país. Hoy volveremos a encontrarnos en 18 de Julio, caminando por esta causa que entendemos fundamental para cuidar la democracia. Y nos seguiremos encontrando mañana y cada día en esta tarea imprescindible de construir memoria, verdad y justicia, y de llenar de sentido el Nunca Más”.

Por otro lado, las palabras del comandante en jefe del Ejército encendieron el debate en X, evidenciando posturas divididas. Algunos usuarios apoyaron a Stevenazzi por defender la transparencia del Ejército actual, mientras que otros lo criticaron al considerar que sus afirmaciones intentan cerrar el tema cuando aún hay desaparecidos sin localizar y archivos dispersos.
Uno de los que se pronunció fue el usuario @PabloTorello1, quien comentó: “No comprendo que reclaman tuvieron gente de Familiares dentro del Ministerio de Defensa Nacional durante 15 años y no han aportado nada de la información que están requiriendo. Más grave aún, tienen el denominado archivo Castiglioni y Berrutti y se rehúsan a hacerlo público ¿Será que no pueden o no quieren?”.
En esa sintonía, la cuenta @rodrigogastons3 expresó que, a su criterio, la organización Madres y Familiares “tuvo la oportunidad de acceder a toda la información disponible” durante los años en que formaron parte del Ministerio.
Por su parte, el usuario “Deportivo Uruguayo” cuestionó la falta de avances en las administraciones anteriores: “Mujica Presidente y Huidobro Ministro de Defensa. Y no hicieron nada”. En tanto, la cuenta “Tincho” escribió: «el que sabía mucho era Mujica, pero nadie le reclamó nada».
Las publicaciones críticas con el Ejército van en concordancia con lo expresado por Ignacio Errandonea, integrante de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, quien afirmó que “los mandos militares nos siguen mintiendo” y reclamó que se investiguen y entreguen los archivos militares.

En este sector de la discusión, el usuario detrás de la cuenta @Eduardo04030572 (Eduardo Pintos) tuiteó: “Como si fuera poco el mantenido de Stevenazzi sale a hablar de estigmatización del ejército. No tiene vergüenza”. Asimismo, “Silog77” comentó: “Sólo por esto debería ser sancionado y pasado a retiro (y muy probablemente sea lo que quiere)”.
Finalmente, Angie Goycoechea publicó en su cuenta personal: “Tenga dignidad y llámese a silencio. Tanto que habló de las instituciones de la armada podría tener algo de honor y correrse del lugar de cómplice”.
En definitiva, las repercusiones de la jornada demuestran que la Marcha del Silencio trasciende las calles para convertirse en un termómetro social. Mientras la ciudadanía continúa interpelando a las instituciones y exigiendo respuestas, la conversación digital evidencia que la memoria colectiva en Uruguay no es unánime, sino un territorio en constante disputa donde el eco del «Nunca Más» sigue buscando su significado definitivo.


Los actuales mandos castrenses deberían distanciarse de las acciones perpetradas por individuos integrantes de las fuerzas armadad durante la dictadura, reconociendo y manifestando clara y concisamente que esos individuos abusaron del uso y no fueron dignos de vestir el uniforme, cuya tarea es defender la ciudadanía, no masacrarla.
La institución castrense no puede ser acusada de delito alguno, quienes deben ser acusados son los individuos que malvistieron e insultaron ese uniforme al momento de cometer crímenes de lesa humanidad, acciones muy opuestas a las de aquellos que lucharon por nuestros valores democráticos e independentistas vistiendo la misma honorable vestidura.
Quienes actúan y discursean pretendiendo mostrar una actitud corporativa detrás del uniforme o son cómplices de acciones ilegales o no entienden que hay una separación tácita entre lo que el uniforme representa en sí y su cometido, y la acción individual de quien lo viste, que puede honrar los fines establecidos o defenestrar e insultar su cometido.
La Justicia debe buscar individuos culpables, su ceguera le impide ver si están uniformados o no. De la misma manera y con la misma vara hay que medir a los politicastros cómplices y colaboracionistas con el régimen impuesto a la fuerza.
Lamentablemente, muy lamentablemente, existen todavía individuos cuya mentalidad sólo apunta hacia un pasado del cual es imposible defender lo indefendible, justificar lo injustificable u ocultar lo inocultable, lo cual se refleja en un discurso que por momentos, además de conformista refleja arrogancia e invita a la intemporalidad perpetua.
Los actuales altos mandos no sólo deben obedecer administrativamente al gobierno sino que deben apoyar de hecho y moralmente su tarea de investigación, deben entender que ellos mismos son investigadores y no investigados, y repetimos otra vez, que la Justicia busca individuos responsables de crímenes y no busca de ninguna manera deshonrar el uniforme que la defiende.