Nacional atraviesa un punto de inflexión en el desarrollo de la temporada. Tras la salida del entrenador Jorge Bava luego de las primeras dos fechas del Torneo Clausura 2026 de la Primera División del Fútbol Uruguayo, la comisión directiva tricolor encabezada por Alejandro Balbi actuó con rapidez para cubrir la vacante en el banco de suplentes. La elección definitiva recayó en un nombre sumamente familiar para la institución: Daniel Carreño.
A los 63 años, el experimentado entrenador uruguayo asume formalmente la conducción técnica del primer equipo, iniciando de esta manera su tercer ciclo en la Ciudad Deportiva Los Céspedes. El anuncio formal realizado por la institución confirmó que Carreño se pondrá al frente del plantel principal este miércoles 19 de agosto, acompañado por un cuerpo técnico integrado por Rodrigo Bengua como asistente técnico, Santiago Mendaña como preparador físico y Agustín Pérez como videoanalista.
El desafío que asume no es menor: reencauzar la dinámica colectiva del equipo, recuperar la solidez defensiva y pelear hasta la última jornada por el título del Campeonato Uruguayo. El vínculo de Carreño con el tricolor tiene raíces profundas. Sus anteriores pasajes por la institución, desarrollados entre 2002-2003 y durante el año 2007, dejaron un registro estadístico de 166 partidos dirigidos, con un saldo de 82 victorias, 39 empates y 45 derrotas.
En el plano de los trofeos, el estratega levantó cuatro copas oficiales con la camiseta tricolor: el Campeonato Uruguayo 2002, los Torneos Apertura 2002 y 2003, y la Liguilla Pre-Libertadores de la temporada 2006/2007. Sin embargo, esta tercera llegada de Carreño al Parque Central genera análisis divergentes en la opinión pública y en el ámbito periodístico deportivo.
Más allá del peso del recuerdo y la afinidad con los colores, la prensa local ha encendido luces de alerta al repasar la trayectoria reciente del entrenador antes de este retorno. En particular, diversos análisis señalan que sus últimos años de carrera han estado marcada por irregularidad en cuanto a rendimiento estadístico y por una permanencia continuada en ligas del exterior con dinámicas muy distintas a la competitividad del medio local.

En los últimos años, el recorrido profesional de Carreño estuvo fuertemente vinculado al fútbol de Oriente Medio, especialmente en la Pro League de Arabia Saudita. Tras haber dirigido previamente a instituciones como Al-Nassr, Al-Shabab, Al-Wehda y Al-Hazem, su última experiencia internacional se desarrolló en el Al-Riyadh, su quinto club dentro del circuito árabe. Aunque su periplo por esa región le brindó estabilidad económica y roce internacional en un mercado en plena expansión, sus equipos sufrieron altibajos pronunciados en cuanto a resultados colectivos.
Asimismo, en su último antecedente dentro del fútbol uruguayo al frente de Montevideo Wanderers, los números tampoco resultaron del todo favorables. Aquel ciclo concluyó con rachas negativas donde el equipo bohemio encadenó hasta diez encuentros consecutivos sin lograr la victoria sobre once disputados, lo que derivó en una prematura interrupción de su contrato.
Esa falta de regularidad es precisamente el punto que genera interrogantes sobre cómo responderá el plantel albo a sus metodologías en esta etapa de urgencias deportivas. La decisión de la directiva albo responde, por tanto, a una doble apuesta.
Por un lado, se prioriza el conocimiento inmediato del entorno, la templanza para manejar el vestuario y la espalda política que otorga ser un técnico campeón con el club. Por el otro, el margen de error se reduce al mínimo en un Torneo Clausura que no concede tregua y donde la exigencia del hincha será inmediata desde el primer minuto.

