Crisis en Nacional: Cayó en casa en el inicio del clausura y encendió las alarmas en el club

La directiva tricolor respaldó la continuidad del entrenador jorge Bava a pesar de las dudas iniciales.

Nacional cayó contra Boston River enciende las alarmas en el club.

La tensión acumulada en Los Céspedes y en las tribunas del Gran Parque Central alcanzó su punto más alto tras el tropiezo de Nacional por 2-1 frente a Boston River en el inicio del Torneo Clausura 2026. El resultado no solo significó un arranque con el pie izquierdo en el último certamen corto del año, sino que terminó de exponer una crisis deportiva de proporciones históricas en el propio feudo tricolor.

Con apenas 21 puntos cosechados de 48 posibles en su estadio durante 2026, un magro 43,75% de efectividad, el Gran Parque Central ha dejado de ser la fortaleza del equipo albo, acumulando cinco caídas locales en el Campeonato Uruguayo, la misma cantidad registrado en los tres años anteriores sumados.

El partido del pasado domingo volvió a exhibir las falencias estructurales que arrastra el ciclo conducido por Jorge Bava: desatenciones defensivas pagadas con goles en contra, desconexión alarmante entre las líneas del mediocampo y una falta de claridad conceptual para destrabar cotejos ante rivales ordenados.

A pesar de los intentos de empujar con más ímpetu que juego elaborado, la fluidez futbolística sigue ausente. El saldo global del entrenador refleja esta inconsistencia: de 24 partidos dirigidos, apenas logró el 50% de los puntos en disputa, con 11 triunfos, 3 empates y 10 derrotas, acompañados de un balance neutro de 36 goles a favor y 36 en contra. En todo lo que va de la temporada, el tricolor jamás ha conseguido hilar tres victorias consecutivas.

El bolso suma 21 puntos de 48 posibles en lo que va de año.

Respaldo de la directiva

Frente a este escenario de desconcierto colectivo, la Comisión Directiva de la institución se reunió de urgencia para definir los pasos a seguir. En un clima atravesado por la disconformidad de los hinchas y las discrepancias internas dentro del propio seno directivo, la cúpula tricolor decidió ratificar a Bava en el cargo, garantizando su presencia en el banco de suplentes al menos para la segunda fecha del Clausura.

La decisión de respaldar al entrenador no estuvo exenta de debates. El propio presidente de la institución, Ricardo Vairo, admitió públicamente sus dudas iniciales tras la caída del domingo, reconociendo el peso del descontento generalizado. Sin embargo, el argumento de la cautela terminó imponiéndose en la mesa de discusión bajo una premisa institucional clara: «Cuando cambiamos, nos pasó lo mismo».

La directiva respaldó al entrenador Jorge Bava, al menos por una jornada más.

La experiencia reciente de cortar procesos a mitad de camino demostró que la sustitución abrupta de técnicos no resolvió las carencias de fondo del plantel y terminó acentuando la inestabilidad en la conducción futbolística. Sin embargo, en el Parque Central nadie se engatusa: la continuidad concedida a Jorge Bava no constituye un cheque en blanco ni una garantía a largo plazo, sino un crédito sumamente acotado y condicionado a la obtención inmediata de resultados.

El margen de error se ha reducido a cero. La exigencia de la directiva y de la hinchada apunta no solo a sumar de a tres en el próximo compromiso para no quedar rezagados definitivamente en la Tabla Anual, sino a mostrar un cambio de actitud y una propuesta futbolística que devuelva la confianza al hincha. Nacional necesita imperiosamente reencontrarse con su identidad, recuperar la solidez en el Parque Central y detener una sangría de puntos que amenaza con condicionar todo su año deportivo.

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