Salud mental juvenil: el INJU busca romper el silencio más allá de una fecha

La campaña “Compartir Nos Cuida” apuesta a prevenir antes de que aparezca una crisis. Escuchar, reconocer señales y formar adultos referentes son parte de una estrategia que llegará a nueve centros del país.

Directora del INJU Eugenia Godoy.

Cada 10 de septiembre, el Día Mundial y Nacional de la Prevención del Suicidio vuelve a colocar la salud mental en el centro de la agenda pública. Sin embargo, para el Instituto Nacional de la Juventud (INJU), hablar del tema solamente durante una jornada es insuficiente. La prevención exige continuidad, presencia territorial y adultos preparados para escuchar. Lla directora del INJU, Eugenia Godoy, sostuvo que la conversación no debe quedar limitada al suicidio ni concentrarse exclusivamente en una fecha. El desafío es intervenir antes: romper el aislamiento, reconocer señales de malestar y construir espacios donde adolescentes y jóvenes puedan pedir ayuda sin miedo ni vergüenza.

Esa mirada atraviesa la campaña Compartir Nos Cuida, que procura visibilizar la salud mental y terminar con los prejuicios que todavía rodean el tema. “Muchas veces, escuchar y compartir es una acción en sí misma para colaborar con la salud mental”, explicó Godoy. La advertencia surge de una realidad que aparece de manera reiterada en el contacto con los jóvenes: el sentimiento de soledad, incluso en una sociedad atravesada por la conexión permanente de las redes sociales.

Prevenir antes de la emergencia

Una campaña pública no puede agotarse en una consigna, una publicación en redes o una pieza gráfica. Para evitar ese riesgo, el INJU acompaña la iniciativa con acciones de promoción, prevención, atención y trabajo directo en los territorios.

Godoy remarcó que la salud mental no puede quedar únicamente en manos de especialistas. “Todos podemos ser parte”, afirmó, al destacar la importancia de una comunidad capaz de observar, escuchar y acompañar.

En esa estrategia se inscribe el programa Ni Silencio Ni Tabú, dirigido a personas de entre 14 y 29 años. Su alcance no se limita a los centros del instituto: comprende talleres, acciones preventivas, formación de adultos referentes, producción de conocimiento y actividades de promoción en distintas zonas del país.

Durante este año, el INJU llegará a nueve centros y prevé seguir ampliando esa presencia. También reforzará su red de talleres y el despliegue de talleristas en todo el territorio nacional. La descentralización resulta decisiva. Las políticas públicas deben estar allí donde los jóvenes estudian, conviven y expresan sus preocupaciones, especialmente en localidades donde el acceso a recursos especializados puede ser más limitado. El objetivo, señaló Godoy, es “fortalecer y robustecer la presencia en el territorio”.

Autoridades en la presentación de la campana.

Soledad y distintas formas de violencia

Cuando se habilitan espacios de confianza, la soledad aparece como uno de los sentimientos más mencionados por adolescentes y jóvenes. También surgen experiencias relacionadas con la violencia intrafamiliar, institucional y territorial.

Frente a estas situaciones, el mundo adulto suele enfrentar sus propias limitaciones. El temor a no saber qué responder puede generar parálisis o silencio. Pero no tener una solución inmediata no significa que no se pueda actuar.

“El acompañar, el escuchar, el dar el espacio, es un acto importante”, subrayó la directora del INJU. La prevención comienza muchas veces con una acción sencilla, pero decisiva: no minimizar lo que el otro siente. Escuchar sin juzgar, evitar respuestas automáticas y facilitar el acceso a apoyo profesional puede abrir una puerta allí donde el aislamiento parecía cerrarlas todas.

Adultos preparados para recibir la palabra

No alcanza con pedirles a los jóvenes que hablen si, cuando lo hacen, no encuentran quién pueda escucharlos y orientarlos. Por eso, el INJU trabaja junto con el Ministerio de Salud Pública y Unicef en la formación de adultos que mantienen contacto directo con adolescentes y jóvenes.

Una de las propuestas consiste en un curso de 30 horas, destinado a brindar herramientas para comprender la salud mental desde una perspectiva integral. También se ofrece una capacitación de cuatro horas vinculada a un kit metodológico, con dinámicas que pueden ser utilizadas por docentes, educadores y otros referentes. Godoy advirtió que “si del otro lado no hay quienes recepcionen lo que sucede, también es un problema”. La afirmación señala uno de los puntos críticos de cualquier política preventiva: promover la palabra genera también la responsabilidad de garantizar una respuesta. Abrir espacios de diálogo sin contar con personas capacitadas para sostenerlos puede dejar a los jóvenes nuevamente solos frente a su malestar.

Redes sociales bajo análisis

El impacto del entorno digital es otro de los asuntos que preocupa al instituto. Junto con la Facultad de Economía, el INJU desarrolla una encuesta dirigida a adolescentes y jóvenes de entre 14 y 21 años, con el propósito de estudiar cómo el uso de las redes sociales incide en la salud mental y el bienestar. La investigación busca producir evidencia que permita diseñar futuras políticas públicas. No se trata únicamente de medir horas de conexión, sino de comprender los vínculos, las presiones, la exposición y las diferentes formas de violencia que circulan en el espacio digital. Lo que sucede en una pantalla no queda necesariamente encerrado allí. La hostilidad, la ridiculización o el acoso pueden continuar en los centros educativos, los barrios y otros ámbitos presenciales. Frente a esa realidad, reducir el problema a una supuesta fragilidad individual significa ignorar su dimensión social.

Una responsabilidad que no termina el 10 de septiembre

El Día de la Prevención del Suicidio es necesario porque obliga a mirar una problemática dolorosa que durante demasiado tiempo fue desplazada al silencio. Pero ninguna fecha puede sustituir una política sostenida durante todo el año.

El llamado del INJU es a “escuchar al otro, mirar al otro y habilitar el espacio de escucha y de la palabra”. Sus centros realizarán actividades durante la jornada, aunque la institución procura correr el foco exclusivo del 10 de septiembre y abordar la salud mental desde otras dimensiones. “Si no, la salud mental queda atada exclusivamente al tema del suicidio, que es importante, pero también hay otras partes, otras fases, y trabajamos desde ahí”, concluyó Godoy. Romper el tabú es un primer paso, pero no puede ser el último. Después de la campaña, del acto y de la fecha conmemorativa deben permanecer los equipos, la formación, los recursos y la presencia territorial. Porque escuchar puede salvar, pero la escucha necesita continuidad y una respuesta pública capaz de acompañar.

 

Comparte esta nota:

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Últimos artículos de Sociedad