Sergio Abreu cerró este miércoles su ciclo como secretario general de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), luego de seis años al frente del organismo. En su discurso de despedida, el excanciller uruguayo repasó los principales desafíos que atravesaron su gestión, desde la pandemia de covid-19 hasta la actual transformación tecnológica, y planteó la necesidad de que América Latina fortalezca sus mecanismos de integración frente a un escenario internacional cada vez más incierto. Abreu asumió en 2020, en medio de la pandemia, cuando el comercio intrarregional sufrió una fuerte caída.
Seis años después, describió su salida del organismo como el cierre de una etapa marcada por dos fenómenos de enorme impacto. “Finalizo mis funciones en plena revolución tecnológica, donde los avances de la inteligencia artificial, eje central de un cambio de época, construyen un nuevo equilibrio de poder global”, sostuvo. Y resumió su experiencia con una frase que, según relató, le transmitió un amigo: fue un secretario general que “navegó entre una crisis y una revolución”.
“La multipolaridad construye una nueva geoeconomía. El sistema multilateral está en crisis y la paz mundial en peligro. La incertidumbre es un fenómeno globalizado”, afirmó.
En ese contexto, también señaló desafíos vinculados a la seguridad regional. Si bien consideró que América Latina es un continente de paz en términos interestatales, advirtió sobre el avance del narcotráfico y el crimen organizado, fenómenos que, según sostuvo, requieren respuestas coordinadas entre los países.
Integración y tecnología
Uno de los ejes centrales de sus reflexiones estuvo relacionado con el impacto que tendrá la inteligencia artificial sobre el comercio, la productividad y el trabajo.
Planteó que existen proyecciones que anticipan un escenario de abundancia derivado del desarrollo de la inteligencia artificial y la robótica, pero advirtió que sus beneficios podrían concentrarse en quienes controlen los algoritmos, los datos y la tecnología. Ante ese escenario, sostuvo que la ALADI debe continuar incorporando inteligencia artificial al comercio y, al mismo tiempo, desarrollar capacidades, conocimiento, infraestructura digital y talento dentro de la región. También vinculó este desafío tecnológico con la autonomía de los países. “Ninguno de los países miembros adquirirá autonomía tecnológica actuando en soledad”, sostuvo.
Abreu destacó algunos de los resultados de su gestión. Entre ellos mencionó la creación de una plataforma digital moderna y gratuita destinada a pequeñas y medianas empresas, así como la reciente firma de un acuerdo para eliminar obstáculos técnicos al comercio de cosméticos entre ocho países.
Reivindicó una concepción de la integración que vaya más allá de las declaraciones políticas. “Soy partidario de una integración real que abandone los aspectos declarativos”, afirmó. En el cierre, el excanciller sostuvo que deja la Secretaría General convencido de que la integración latinoamericana mantiene plena vigencia. “La integración es un mandato que sigue vivo, más urgente que nunca. Su concreción no es fácil y no lo será”, afirmó.
A su vez llamó a recuperar una actitud de cooperación en las relaciones regionales, sosteniendo “la voluntad política de estos tiempos necesita una mano tendida en lugar de un puño crispado”.
El sucesor de Abreu será el boliviano Adhemar Guzmán Ballivián, elegido por consenso el pasado 2 de setiembre para ocupar la Secretaría General durante el período 2026-2029.
A la despedida asistieron el presidente Yamandú Orsi, la vicecanciller Valeria Csukasi, en calidad de canciller interina, los expresidentes Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle Herrera, los excancilleres Enrique Iglesias y Didier Opertti, además de autoridades y representantes diplomáticos. “Concluyo mi gestión, pero no abandono la causa”, expresó antes de cerrar con una referencia al cantautor argentino Facundo Cabral: “Hoy es un nuevo día para empezar de nuevo, para cantar, para reír y volver a ser feliz”.
En los últimos minutos de su discurso, Abreu dejó de lado el balance institucional para referirse a su familia y, visiblemente emocionado, recordó a su compañera de vida, Lucía, cuya ausencia, dijo, permanece presente a través de la familia que construyeron.

