La discusión sobre la creación de la Universidad de la Educación (UNED), no encara resolver el actual desequilibrio entre la oferta y la demanda de docentes en el país y de sus niveles de diversidad y calidad. Existe una enorme “brecha de titulación” pero además la existencia de formas de contratación en la ANEP a estudiantes empeoran la situación. Una de las tragedias universitarias en Uruguay es el alto desfasaje entre los egresos de la formación docente en el CFE y el bajo aporte del sector privado, frente a la demanda de profesores.
Ello ha llevado a contratar a estudiantes para paliar el problema poniendo frente de las aulas como docentes a estudiantes poco formados.
En toda la región la solución ha sido distinta a través de ampliar la oferta de docentes para secundaria y especialmente en las áreas más carenciadas, facilitando que los profesionales egresados de las Universidades adquieran competencias docentes y puedan concursar en los llamados en igualdad de condiciones. Aunque el número de egresados ha mostrado una tendencia al alza, a pesar de la enorme tasa de deserción y egreso tardío, la expansión de la demanda por aumento de la matrícula de estudiantes y la creación de nuevos turnos, determinan que el egreso anual de docentes no cubra totalmente la demanda de profesores, especialmente en áreas técnicas y científicas.
Para el año 2024 por ejemplo los egresos totales estimados del CFE fueron de 2510 docentes, mientras que las horas totales a cubrir (Media y UTU) alcanzaron a 528 mil horas, siendo el mayor desequilibrio en las asignaturas científicas. Se estima que para cubrir el 100% de la demanda solo con docentes titulados, el sistema necesitaría duplicar su tasa de egreso actual en áreas fundamentales como Matemática, Física e inglés. Aún hoy hay cientos de cursos del CFE sin docentes en todas las disciplinas y ante esa realidad se llenan los cargos e ingresan estudiantes incluso con pocos años de estudio y muy baja formación en las áreas científicas, como resultado de que se han habilitado mecanismos para que puedan concursar y obtener cargos interinos en la docencia sin las competencias ni las certificaciones mínimas. Estos docentes «no egresados» son aquellos que dictan clases bajo la categoría de interinos no titulados o estudiantes de formación docente con derecho a ejercicio. Al ingresar además a la docencia, tienen a abandonar los estudios o a alargarlos muchos años.
Ha sido el caso incluso del propio Presidente actual del CFE. El cuadro de docentes sin título en el sector público muestra esa realidad y la necesidad de desarrollar nuevas políticas que incrementen la oferta en estos campos docentes. ,
Cuadro de Docentes Sin Título por Subsistema (Sector Público)
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Como se observa, el caso más crítico es la UTU, donde el 48% de sus docentes no son egresados de formación docente, lo cual se explica porque muchas asignaturas técnicas o especializadas (carpintería, robótica, gastronomía, informática, etc.) sus docentes sean expertos de oficio («idóneos») que no cursaron la carrera de Maestro Técnico ni tienen títulos universitarios o de tecnólogos.
Por su parte en Secundaria, el grueso del 18.9% de no titulados se concentra en Matemática, Física e Idioma Español, donde los estudiantes de 3° y 4° año de profesorado suelen tomar gran cantidad de horas ante la falta de egresados.
Ello es resultado de que en el sistema público estos 10,600 docentes no egresados ingresan a los listados de aspiraciones por el Inciso f (idóneos) o como estudiantes, una vez que los listados de titulados (efectivos e interinos con título docente) se han agotado.
Para un análisis académico profundo, es relevante notar que existe una alta rotación en centros de contextos críticos (Quintil 1), donde el porcentaje de docentes titulados y con estabilidad (efectividad) suele ser menor que en los centros de contextos favorecidos. En este contexto, es necesario formular una política para que los egresados universitarios, que agreguen posgrados en Didáctica y Pedagogía, puedan concursar en la ANEP para dictar clases, tal como existe en todos los países.
Ello redundaría incluso en reducir la tasa de desempleo de las personas con educación terciaria o universitaria completa que está creciendo y que se sitúa en el 2.5%. También ayudaría a reducir el desempleo juvenil que supera el 20%. Así, el título universitario y un posgrado de especialización en formación docente aumentaría definitivamente la oferta de docentes y mejoraría la calidad de los aprendizajes.

