A fines del año 2024, el gobierno de Lacalle Pou aprobó el Decreto 316/024 orientado a actualizar el régimen de la educación terciaria privada establecido por el Decreto 104/014, Posteriormente a la pandemia, el gobierno propuso presentar una Ley de Educación Superior Privada, pero los Rectores de dichas Universidades consideraron que el modelo de regulación a través de Decretos era mejor en un contexto de cambios tan fuertes, argumentando que los Decretos son más fáciles de actualizar y modificar. Así finalmente el MEC se allanó a dicho enfoque y encaró, tardíamente, la actualización del Decreto 104/14 que incluso no pasó formalmente por los ámbitos requeridos.
El nuevo decreto, permitió algunos avances en la internacionalización educativa, virtualización y nuevas modalidades de enseñanza, micro credenciales, flexibilización curricular y especialmente en la regulación institucional. Buscó darle mayor autonomía a las Universidades privadas con una mayor flexibilización regulatoria, modificó la representación del órgano de regulación (Consejo Consultivo de la Educación Superior Privada) e incorporó varios elementos modernizadores, incluyendo la educación virtual más allá de una fuerte limitación a esta modalidad. Al respecto recomiendo leer mi nota de ese momento: https://grupormultimedio.com/la-necesidad-finalmente-de-una-ley-de-educacion-superior-id169639/
Sin embargo, como parte de la política de Demolición Educativa del nuevo Gobierno, dicho decreto fue derogado, fundamentalmente a pedido de la UDELAR, la ANEP y los Sindicatos, aduciendo vicios de forma, que se había quitado la representación de la ANEP (agregando a la UTEC), pero especialmente a que se otorga mayor autonomía a la Universidades privadas a la hora de actualizar sus programas. En esta línea, el 19 de diciembre del 25, el Consejo Consultivo de Enseñanza Terciaria Privada (CCETP) del MEC, designado por el nuevo gobierno, emitió el Dictamen 836 que propone una nueva norma sustitutiva y con ello la derogación del Decreto 104/014 que quedó vigente luego de anular el Decreto 316/24. Dicho Dictamen se constituye en la base del Decreto que emitirá el Poder Ejecutivo, más allá de un extraño impasse de ya estar a cinco meses del dictamen.
El texto propuesto muestra los ejes de la nueva política respecto a la educación privada y la virtualidad. El retoma buena parte de la estructura histórica del Decreto 104/014, mantiene una lógica más tradicional y académica, introduce algunos elementos de modernización pero es menos flexible que el Decreto 316/024. En concreto, el dictamen reduce la amplitud de la virtualidad, mantiene mayor centralidad del control estatal, conserva una definición más clásica de universidad y limita algunas innovaciones introducidas por el Decreto 316.Este había introducido modalidades virtuales, campus virtuales, internacionalización, programas conjuntos, micro credenciales y flexibilidad institucional, frente al cual el Dictamen 836 preserva una lógica institucional clásica, más presencial y más académicamente tradicional.
Mientras el Decreto 316/024 introdujo formalmente las micro credenciales, insignias digitales, trayectos breves y certificaciones emergentes, el Dictamen 836 no incorpora explícitamente micro credenciales como categoría autónoma. En relación a la virtualidad y la educación híbrida el Decreto 316/024 normaliza la virtualidad y permite combinación de modalidades con carreras parcialmente virtuales aunque lamentablemente las limitaba hasta un 33% asincrónico, el Dictamen 836 mantiene equivalencia condicionada, exige mayor fundamentación, establece mayor control pedagógico y conserva preferencia implícita por la presencialidad, siendo lo virtual una excepcionalidad regulada. El Decreto 316/024 permite programas conjuntos, dobles titulaciones, cambios de modalidad, modificaciones ágiles, reconocimiento automático en instituciones consolidadas, y aunque el Dictamen 836 también incorpora flexibilidad curricular, créditos académicos y trayectorias personalizadas, mantiene una mayor intervención administrativa y exige más autorizaciones. En síntesis, mientras la norma del gobierno anterior descentraliza y flexibiliza, el Dictamen 836 mantiene la lógica de autorizaciones más fuerte. Lo más destacado sin embargo es un nuevo régimen de consolidación institucional. Mientras el Decreto 316/024 creaba una autorización definitiva a las universidades luego de 20 años de habilitadas para posteriormente tener menos controles, el Dictamen 836 introduce un régimen de consolidación institucional sujeto a la acreditación INAEET impreciso y de muy largo plazo. Se constata no sólo un marco de política pendular, sino la continuidad de una mirada estatalista, reguladora y limitante de los aportes de la educación privada y de la libertad educativa.

