El embajador argentino ante las Naciones Unidas, Francisco Tropepi, reiteró este lunes ante el Consejo de Seguridad el pedido del Gobierno argentino para lograr la liberación del gendarme Nahuel Gallo, detenido en Venezuela desde hace más de un año, en un contexto que definió como “injusto y contrario a las garantías básicas del debido proceso”. El reclamo fue dirigido de manera explícita a las autoridades que participan del proceso de transición política en ese país.
“La República Argentina solicita que las autoridades encargadas de administrar la transición en Venezuela contribuyan a la inmediata liberación del ciudadano argentino Nahuel Gallo y que se garantice su pronto y seguro retorno a nuestro país”, sostuvo Tropepi, al remarcar que la detención del efectivo permanece rodeada de incertidumbre y escasa información oficial.
De acuerdo con la presentación argentina, la situación de Gallo —quien ingresó a Venezuela por motivos personales y fue arrestado por fuerzas de seguridad— se inscribe en un escenario más amplio de restricciones a las libertades y denuncias sobre violaciones sistemáticas a los derechos humanos en el país caribeño. Tropepi recordó que la cancillería argentina realizó gestiones diplomáticas, pedidos consulares y reclamos formales sin que hasta el momento se haya producido un avance sustancial.
En su intervención, el representante argentino subrayó que, desde la asunción del presidente Javier Milei, la política exterior de la Argentina hacia Venezuela ha sido “clara, coherente y sin ambigüedades”. Remarcó que el país ha denunciado en foros multilaterales la concentración de poder, el deterioro de la justicia y la persecución a opositores y periodistas. “Hemos contribuido activamente, con determinación y responsabilidad, a los esfuerzos destinados al retorno de la democracia”, afirmó.
La situación de Gallo —explicó Tropepi— es emblemática porque condensa varias de las preocupaciones compartidas por distintos países: detenciones arbitrarias, ausencia de garantías judiciales, falta de información a las familias y obstáculos al trabajo consular. En ese sentido, pidió que los mecanismos de transición política incluyan “un capítulo humanitario prioritario” que contemple la liberación de detenidos sin condena firme y el restablecimiento pleno de sus derechos.
El funcionario argentino reiteró que el reclamo no constituye un gesto aislado, sino parte de una estrategia coordinada con socios regionales y extra regionales, que busca combinar presión diplomática, cooperación judicial y apoyo a iniciativas humanitarias. “La estabilidad duradera de Venezuela —concluyó— sólo será posible si se reconstruyen las instituciones y se respetan las libertades fundamentales. La libertad de Nahuel Gallo es, en ese marco, un paso indispensable”.

