El Gobierno logró asegurar los recursos necesarios para afrontar, este viernes, los importantes vencimientos de deuda en moneda extranjera que ascienden a unos USD 4.200 millones. De esta manera, despeja una de las principales preocupaciones financieras del inicio de año y envía al mercado una señal de cumplimiento que busca sostener la confianza de los inversores.
Según confirmaron fuentes oficiales citadas por Clarín, el Ministerio de Economía alcanzó un acuerdo con un conjunto de bancos para obtener un préstamo directo destinado al Tesoro. Esta operación se complementa con dólares obtenidos previamente por distintas vías y con un crédito tipo “repo” otorgado por entidades financieras internacionales, mecanismo habitual mediante el cual el Estado entrega títulos como garantía a cambio de liquidez inmediata.
El paquete de asistencia ofrecido por los bancos ascendía en principio a unos USD 7.000 millones, aunque el Gobierno decidió utilizar solo cerca de USD 1.600 millones, monto suficiente —junto a los recursos ya disponibles— para cubrir los pagos comprometidos en esta instancia. La estrategia oficial apuntó a equilibrar el uso de reservas con financiamiento de corto plazo, evitando tensiones innecesarias en el mercado cambiario.
En el primer día hábil del año, el Tesoro envió a los tenedores de bonos el aviso formal de pago correspondiente a los títulos emitidos en moneda extranjera, con vencimientos en 2030, 2035, 2036, 2038, 2041 y 2046, tanto en dólares como en euros. Se trata de los bonos surgidos de la reestructuración de deuda realizada en agosto de 2020, durante la gestión de Martín Guzmán como ministro de Economía en el gobierno de Alberto Fernández.
Un elemento que atenúa el impacto sobre las reservas internacionales es que, del total a cancelar esta semana, aproximadamente USD 500 millones se encuentran en manos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES y del Banco Central. Al tratarse de organismos del propio sector público, esos dólares no salen del sistema, sino que cambian de cartera dentro del Estado.
Paralelamente, el equipo económico confía en que una porción de los fondos cobrados por los acreedores privados pueda reinsertarse en instrumentos de deuda argentina, algo que, de concretarse, contribuiría a estabilizar el mercado financiero y a sostener las necesidades de financiamiento del Tesoro en los próximos meses.
De acuerdo con las estimaciones más recientes elaboradas a partir de la información del Banco Central, el Tesoro inició el 2026 con alrededor de USD 1.970 millones disponibles. A esa cifra se sumará el ingreso de USD 706 millones provenientes de la venta de acciones de las hidroeléctricas del Comahue, operación que se terminará de acreditar durante esta semana y que refuerza el margen de maniobra del Gobierno en un contexto de elevada exigencia fiscal y financiera.
Con este conjunto de movimientos, la administración busca transitar un calendario de vencimientos particularmente exigente, evitando sobresaltos y mostrando capacidad de ordenamiento. El desafío que se abre hacia adelante será consolidar fuentes de financiamiento sostenibles y, al mismo tiempo, recomponer reservas para reducir la vulnerabilidad externa del país.

