Los avances en baterías de iones de sodio marcan un punto de inflexión en 2026. Esta tecnología utiliza sodio, un material abundante y barato extraído de la sal común, en lugar del litio, cuyo precio y disponibilidad generan inestabilidad en la cadena de suministro. El resultado es una alternativa más económica, segura y con mejor comportamiento en condiciones extremas de temperatura.
La revista MIT Technology Review incluyó las baterías de iones de sodio entre sus diez tecnologías revolucionarias de 2026. Expertos consideran que este año representa el paso definitivo de la fase experimental a la producción industrial a gran escala, especialmente en China, donde se concentran los mayores esfuerzos de desarrollo y fabricación.
CATL, el principal fabricante mundial de baterías, lanzó la línea Naxtra con una densidad energética de hasta 175 Wh/kg, un valor comparable al de muchas baterías de fosfato de hierro y litio (LFP). Estas celdas soportan más de 10.000 ciclos de carga y mantienen un alto rendimiento en un rango térmico amplio que va desde -40°C hasta 70°C. CATL ya comenzó la producción a escala y en febrero de 2026, junto con Changan Automobile, presentó el primer automóvil de pasajeros producido en serie equipado con baterías de iones de sodio. El modelo Nevo A06 ya se encuentra disponible en concesionarios chinos y se espera su expansión a otros vehículos de la marca durante el segundo trimestre de 2026.
Por su parte, BAIC completó el desarrollo de celdas prismáticas con densidad energética de 170 Wh/kg y capacidad de carga ultrarrápida 4C, lo que permite una recarga completa en aproximadamente 11 minutos. La empresa validó el proceso de fabricación en serie y reportó una retención de energía superior al 92% a -20°C. BYD también avanza con una planta dedicada de 50 GWh anuales y aplica la tecnología en vehículos comerciales y flotas industriales.
En Europa, proyectos como ATENA+ financiado por Horizon Europe trabajan en celdas de hasta 80 Ah para almacenamiento estacionario, utilizando materiales sostenibles como ánodos de carbono duro de origen biológico y cátodos libres de cobalto. El objetivo es alcanzar un nivel de madurez tecnológica 7 para aplicaciones en redes eléctricas y sistemas de almacenamiento de energía (BESS).
Las ventajas principales de estas baterías incluyen un costo de materia prima significativamente menor, mayor seguridad térmica con menor riesgo de incendio, mejor desempeño en climas fríos y una reducción notable de la dependencia de minerales críticos. Sin embargo, la densidad energética todavía se encuentra por debajo de las mejores opciones de litio, lo que las hace especialmente adecuadas para vehículos eléctricos de gama de entrada, almacenamiento estacionario y aplicaciones donde el costo y la seguridad priman sobre la autonomía máxima.

