Dentro de las actividades programadas por el Centro Internacional de Prensa de China, la agencia de noticias CCTV+ y autoridades locales, diario La R y un grupo de periodistas latinoamericano tuvieron la oportunidad de recorrer la región de Baicheng en el distrito de Xinjiang al noreste de China, para descubrir el legado cultural y geológico que floreció junto a la Ruta de la Seda.
En una jornada llena de paisajes desérticos e historias milenarias, visitamos el Bosque de Piedra Roja, la Fuente en Llamas, las Grutas de Kizil, la Atalaya de Kizilgaha y las Ruinas del Templo Budista de Subashi.
Bosque de Piedra Roja y Fuente en Llamas
Nuestra primera parada, el Bosque de Piedra Roja de Kizil, un paisaje surrealista que los habitantes llaman la “Ciudad del Diablo” por sus siluetas imponentes y su atmósfera misteriosa. Entre los municipios de Kizil y Heiyingshan, en el condado de Baicheng, emergen gigantes de roca que se tiñen de marrón rojizo y amarillo jengibre, moldeados durante cientos de millones de años por la erosión eólica y las lluvias del desierto.
La historia dicta que el movimiento de la corteza terrestre provocó que las rocas originales del lecho marino formaran rocas de pliegues escalonados de manera vertical y tras una larga erosión, la erosión eólica y el flujo de agua, se formaron gradualmente los valles, crestas, terrazas, colinas aisladas y otros terrenos que se entrecruzan en la actualidad. Caminando por sus senderos, se pueden observar formaciones que evocan animales mitológicos y figuras humanas, como “El observador solitario”, “El ojo de Tianmen” y el “Pilar que sostiene el cielo”, entre otros.
Entre estas esculturas naturales se encuentra uno de los secretos mejor guardados, la Fuente en Llamas, un manantial que brota con alta salinidad y que, al mezclarse con gases naturales que emergen del subsuelo, arde al contacto con el fuego.
Este escenario natural, reconocido como Atracción Turística Nacional AAA desde 2022, cuenta con nuevas instalaciones, generando empleo y revitalizando la economía local. Según los datos otorgados por las entidades gubernamentales, del 1 de enero al 1 de mayo del año en curso, fueron 45.000 turistas los que visitaron el área en la cual se seguirá trabajando para atraer a más locales y extranjeros. Se espera que dentro de la segunda fase de transformación, se construya una cafetería y un hotel en el acantilado, incluyendo una serie de formatos comerciales como el Manantial Ardiente y el espectáculo de luces nocturnas del Bosque de Piedra Roja, que podrían generar empleo a casi 50 personas y aumentar los ingresos de los residentes locales.

Atalaya de Kizilgaha
Continuando el camino, a pocos kilómetros del Bosque de Piedra Roja, se levantan dos joyas de la arquitectura defensiva y religiosa de la antigua Qiuci, la Atalaya de Kizilgaha y las Ruinas del Templo Budista de Subashi.
La Atalaya de Kizilgaha, ubicada en el noroeste de la ciudad de Kuqa, en una meseta desértica de la margen este del valle del río Yanshui, esta estructura independiente cuyo nombre significa “Puesto de Guardia Rojo” fue construida durante el reinado del Emperador Xuan de Han y parte de la estructura se ha conservado hasta la actualidad. Esta construcción se encargaba de vigilar el tránsito de comerciantes, monjes y exploradores como un faro en el medio del desierto.
Construida con tierra apisonada, tamariscos (arbustos y árboles pequeños pertenecientes a las áreas secas de Eurasia y África) y cañas, su forma trapezoidal continua en pie pese al paso del tiempo. La historia cuenta que durante la dinastía Tang, se reforzó la red de torres para repeler incursiones turcas y así proteger las caravanas que se encargaban del comercio.
Este imponente y antiguo edificio militar ha atravesado más de 2.000 años de altibajos, pese a ello, continua en pie con 16 metros de alto, 6 metros de largo de este a oeste y 5 metros de ancho de norte a sur. Teniendo en cuenta la cantidad de años que han transcurrido, actualmente, es considerado el yacimiento más antiguo y mejor conservado de la ruta norte de la antigua Ruta de la Seda, convirtiéndolo en un testigo tangible del ingenio defensivo de las civilizaciones pertenecientes a esa época.
Ruinas del Templo Budista de Subashi
Unos kilómetros más adelante, al sur de la aldea de Languan, se encuentran las Ruinas del Templo Budista de Subashi. Estas ruinas, que datan de las dinastías Wei y Jin y alcanzaron su esplendor en las dinastías Sui y Tang, fueron uno de los mayores centros de peregrinación y estudio budista en la región occidental de China. El templo, construido en el siglo III d. C., es conocido históricamente como el Templo Zhaohuli, y tiene una superficie de 180.000 metros cuadrados en total.
Al recorrer sus senderos, podemos observar los restos de pagodas, salas de oración, celdas de monjes y tumbas. Entre los escombros, arqueólogos han hallado relicarios, fragmentos de cerámica y tablillas de madera. Se considera que son las mayores ruinas de arquitectura budista conocidas en Xinjiang.
En noviembre de 1996, el Consejo de Estado las incluyó en la cuarta lista de sitios nacionales de protección de reliquias culturales clave; en junio de 2014, las ruinas del templo budista de Subashi fueron inscritas en la Lista del Patrimonio Mundial como sitio de la “Ruta de la Seda: Red del Corredor Chang’an-Tianshan”, solicitud conjunta de China, Kazajistán y Kirguistán. Por otro lado, en 2017 fue declarado parque arqueológico nacional por la Administración Estatal de Patrimonio Cultural. Hasta la fecha, se continúa impulsando la construcción del parque arqueológico nacional, mejorando sus instalaciones y servicios turísticos, al igual que creando un espacio cultural publico que integre la exhibición del sitio, la divulgación científica y la experiencia cultural, para que los turistas puedan experimentar de forma más intuitiva la profunda historia de la civilización de la Ruta de la Seda.
Grutas de Kizil
A pocos pasos de este santuario arqueológico, se encuentran las Grutas o Cuevas de Kizil, uno de los complejos de grutas budistas más antiguos de China. Este patrimonio cultural se originó en la Ruta de la Seda, floreció en la dinastía Han y alcanzó su apogeo en la dinastía Tang. Se caracteriza por su capacidad de absorber e integrar diversas influencias, siendo testigo de la historia de la cultura budista de la antigua de Xinjiang entre los siglos III y XIII d. C.
Excavadas en acantilados que bordean la orilla norte del río Muzati, sus 269 grutas numeradas y más de 10.000 metros cuadrados de murales dan testimonio de una fusión única de estilos orientales y occidentales, preservando relatos de apsaras voladoras, espíritus celestiales femeninos, pagodas, bodhisattvas y parábolas animales que transmiten valores como la sabiduría, la lealtad y la compasión.
Escenas como “La astuta lucha del Rey Mono con el Monstruo Acuático” o “El Rey León sacrifica su vida para cumplir su palabra” todavía asombran a estudiosos y turistas, confirmando el papel crucial de estas grutas como archivo viviente de la multiculturalidad de la Ruta de la Seda. La escultura de arcilla y la estatua pintada del Buda del Nirvana en la Gruta Nueva, es la única estatua budista de la dinastía Tang que se conserva en Xinjiang ya que estas fueron saqueadas en diferentes etapas y sus estatuas y pinturas hoy se encuentras desperdigadas por el mundo.
Catalogadas como Monumento Histórico Nacional desde 1961 y Patrimonio Mundial desde 2014, avanzan hoy hacia su reconocimiento como atracción turística de nivel 5A, con proyectos de conservación y promoción que aseguran su vigencia para las futuras generaciones.
Explorar el Bosque de Piedra Roja, la Fuente en Llamas, la Atalaya de Kizilgaha, las Ruinas del Templo de Subashi y las Grutas de Kizil es adentrarse en una parte de China poco explorada y conocida en occidente. Cada sendero, camino, montaña o gruta, habla de historias milenarias y diversidad de culturas que han convivido durante siglos en esta zona.

