ADT es una compañía de seguridad electrónica integral, con 27 años de trayectoria en Argentina y presencia consolidada en Uruguay hace 23 años, que combina tecnología, monitoreo profesional y acompañamiento humano para brindar tranquilidad. La evolución del servicio se dio en conjunto con la evolución en las necesidades de los usuarios.
En ese camino, ADT desarrolló un ecosistema conectado, interactivo y personalizable, que permite controlar desde el celular, visualizar eventos, automatizar funciones y contar con respaldo profesional ante distintas situaciones, desde emergencias hasta alertas técnicas, afirma Clara Kennedy, CEO de ADT para Argentina y Uruguay.
Sobre las tecnologías emergentes que definen hoy el portafolio de la empresa, Clara Kennedy señala que «la inteligencia artificial y la analítica de video son centrales en la transformación del negocio». Explica que permiten sumar contexto visual a cada evento y mejorar la precisión de la respuesta: «con cámaras inteligentes, por ejemplo, es posible distinguir personas, animales, lo que ayuda a reducir falsas alarmas y tomar decisiones con mayor rapidez».

Además, destaca una adopción creciente de plataformas interactivas y soluciones conectadas, ya que más del 75% de su cartera utiliza herramientas digitales para controlar su hogar o negocio, y el 70% de las ventas actuales ya incluye cámaras con análisis inteligente de imágenes.
Consultada sobre el impacto del respaldo de ingeniería global de Johnson Controls en las soluciones locales, Kennedy sostiene que «en seguridad electrónica, la tecnología es importante y el verdadero diferencial está en cómo se implementa, cómo se integra a la operación y cómo se sostiene el servicio en el tiempo».
ADT aplica esa lógica a las necesidades de Argentina y Uruguay, mercados distintos, con dinámicas de consumo, operación y servicio propias, por eso la adaptación local es clave. La mejora continua es parte central de su operación, revisan procesos, miden resultados y escuchan tanto a los clientes como a los equipos para hacer que las soluciones sean cada vez más simples, confiables y eficientes.
Tecnología confiable
En cuanto al rol de ADT en la creación de ciudades o comercios inteligentes en la región, la CEO explica que «hacer que la tecnología sea confiable y aplicable a la operación cotidiana es nuestro desafío cotidiano».
En el caso de los comercios, la seguridad electrónica permite integrar monitoreo, cámaras, accesos, alertas y procesos operativos bajo una misma lógica de gestión. Para cadenas de retail o clientes con múltiples ubicaciones, esa centralización ayuda a ordenar la operación, detectar desvíos y contar con información más precisa para la toma de decisiones.
Desde su llegada a la dirección general, Kennedy identifica como mayor desafío estratégico «construir una visión de largo plazo sin desconectarse de una operación que exige respuestas todos los días». En seguridad, la urgencia forma parte del negocio.

Su foco está puesto en fortalecer la experiencia del cliente, acelerar la transformación tecnológica y consolidar una operación regional más integrada entre Argentina y Uruguay. También trabajan muy fuerte en fidelización, con el objetivo de que el cliente perciba todos los días el valor de estar protegido, acompañado y conectado. Kennedy subraya que en una operación donde conviven áreas técnicas, logística, monitoreo, call center, atención al cliente y ventas, cada decisión impacta en varios puntos de la cadena.
Su recorrido dentro de ADT le ayuda mucho en ese sentido, haber pasado por áreas técnicas, de atención al cliente y operaciones le permite entender dónde impacta cada directiva y acompañar mejor a los equipos. «Hay que conocer el terreno, escuchar a quienes están en contacto con el cliente y tomar decisiones con información», sostiene.
Liderazgo
Asimismo destaca que » para liderar la empatía es fundamental, porque en nuestro negocio detrás de cada señal, cada llamado o cada visita técnica hay una persona que necesita una respuesta, muchas veces en un momento de preocupación». La tecnología es importante, pero el factor humano sigue siendo determinante”.
En una operación de alta demanda hay que formar, acompañar y dar autonomía para que cada persona pueda resolver con criterio. También es clave tener visión sistémica, ya que una decisión en un área puede impactar en la experiencia del cliente, en la carga operativa de los equipos o en la calidad del servicio. «Escuchar, estar disponible y generar confianza permite construir equipos más sólidos, especialmente en una operación 24/7, con alta exposición al riesgo y una fuerte carga emocional».
El equilibrio entre la urgencia operativa del día a día y la visión de negocio a largo plazo se construye, según Kennedy, con prioridades claras. Hay temas que requieren respuesta inmediata y otros que necesitan planificación, inversión y seguimiento sostenido. La clave es no perder de vista ninguna de las dos dimensiones. En seguridad, la operación diaria no se detiene. Al mismo tiempo, tienen que pensar qué compañía quieren ser en los próximos años, cómo van a evolucionar tecnológicamente, cómo van a mejorar la experiencia del cliente y cómo van a sostener equipos preparados para ese crecimiento.
Al mismo tiempo Kennedy reconoce que «como muchas mujeres en sectores técnicos, tuvo que ganar visibilidad en espacios donde históricamente había menos presencia femenina». A veces eso implica prepararse más, comunicar con mucha claridad y demostrar conocimiento en ámbitos donde todavía existen sesgos.

Visión integradora
Construir una carrera desde la experiencia fue una herramienta muy importante para ella. Ingresó a la compañía en 2008 y fue pasando por distintas áreas, un recorrido que le dio una base muy sólida para liderar desde el conocimiento real del negocio. «Creo que las barreras existen, pero también es importante ampliar la conversación. Tenemos que hablar de oportunidades, de referentes, de mentoring, de formación y de culturas organizacionales que permitan que más mujeres puedan crecer en ingeniería, tecnología, operaciones y posiciones de decisión», afirma.
En el marco del Día de la Mujer en la Ingeniería, Kennedy sostiene que la brecha de género en ingeniería, tecnología y seguridad sigue presente, especialmente en roles técnicos, operativos y de liderazgo. Muchas veces el problema empieza antes de la empresa, en los estereotipos sobre qué carreras eligen las mujeres, en la falta de referentes visibles o en la idea de que determinados ámbitos son naturalmente masculinos.
Considera que es importante generar condiciones para que el talento femenino llegue, se desarrolle y permanezca, lo que requiere procesos de selección abiertos, oportunidades de formación, acompañamiento y culturas de trabajo donde las personas puedan proyectarse.
En ADT la dotación está compuesta por un 54% de mujeres y un 46% de hombres, y la mesa de liderazgo cuenta con una fuerte presencia femenina. Eso surge de valorar la experiencia, la capacidad de gestión y la mirada colaborativa.
Para atraer talento en general, es fundamental ofrecer condiciones reales para crecer en beneficios, esquemas de trabajo flexibles cuando el rol lo permite, programas de bienestar, salud mental, formación y acompañamiento a lo largo del ciclo laboral. “Es clave cuidar a quienes cuidan”.
Por eso impulsan espacios de contención, programas de asistencia al empleado y una política de puertas abiertas que promueve la escucha directa. Para eso necesitan comunicar mejor las oportunidades, mostrar referentes, derribar prejuicios y construir equipos diversos, porque la diversidad mejora la toma de decisiones, enriquece la mirada del negocio y permite responder mejor a clientes cada vez más diversos.

