Desde 2018 Corbo asume como secretaria general de COVIPRO. Años que describe como fructíferos dado los múltiples cambios que ha experimentado la federación de forma positiva. Hoy la actual directiva, está integrada en su mayoría por mujeres. De igual forma reconoce que aún queda mucho por recorrer. Un nuevo 8 de marzo, que se enmarca en la lucha por la igualdad “A lo largo de más de 20 años de COVIPRO sí han suscitado cambios en cuanto al rol femenino dentro de las cooperativas de vivienda, hay avances, sin embargo aún falta trabajo desde algunas áreas”, detalla Corbo. Cuando Adriana Corbo llegó a COVIPRO en 2011, no imaginaba que años después sería su secretaria general.
Hoy, con más de una década en el rubro, Corbo tiene una mirada clara sobre el lugar que las mujeres ocuparon y ocupan en las cooperativas. “El desempeño de la mujer a lo largo de estos 20 años ha ido evolucionando”, afirma. Junto a esto, COVIPRO, se forma desde la demanda de cooperativas de vivienda con cooperativas ya habitadas, con problemas económicos con el pago de la cuota, donde todas las áreas que hoy se trabajan no estaban en aquel entonces implementadas”, recuerda.

En ese contexto, la participación femenina existía, pero acotada a ciertos espacios. “En la actualidad las mujeres cooperativistas han desarrollado un papel importante, pero tenemos varias cosas que trabajar”. Al respecto, Corbo enfatiza que hoy las mujeres participan en las diferentes estructuras, tanto de la federación como de las propias cooperativas. “Hemos tenido obviamente barreras estructurales, sociales. Pero se trabaja hacia la integración de las mujeres en los consejos directivos, en las distintas comisiones, donde al principio había cierta resistencia.
Desde la federación se aboga por la inserción de políticas públicas que promuevan la inclusión. En este aspecto, Corbo refiere que la mejor manera, es cumplir con lo establecido. Asimismo hace énfasis en la cuota de género, la aplicación de la Ley de Violencia Doméstica como corresponde. “Con respecto a la vivienda, creo que tenemos que dirigir políticas públicas hacia otros programas adecuados, porque para poder incluir a la mujer en todo sentido, tenemos que atender todas las situaciones.
Las barreras estructurales como mayor desafío
Corbo manifiesta que el mayor desafío que enfrentan hoy las mujeres dentro de la cooperativa es, en parte, romper con esas barreras estructurales y sociales, y que las compañeras puedan integrar las distintas comisiones. “Que sea así y no como vemos en la historia del cooperativismo, donde la mujer participaba muy poco, y cuando lo hacía era generalmente, en lugares que se les otorgaba en las comisiones CEFIC o mal llamadas comisiones de fomento”.
Los consejos directivos, las comisiones de obra, las de compras, eran territorios mayoritariamente masculinos. No porque hubiera una prohibición explícita, sino porque operaban barreras culturales que asignaban roles diferentes. Hoy el reto es ese, “fortalecer a las compañeras, y que puedan participar de distintas comisiones, donde nosotros consideramos que las compañeras integrando los consejos, fortalecen también al grupo. Así trabajamos con la participación, la democracia, la equidad, la igualdad”.

Corbo hace referencia específicamente a comisiones estatutarias, ejemplificando las del consejo directivo, donde es muy frecuente ver que la mayoría son hombres. También menciona la comisión de obra y la de compras. Ratificando que reconocer el papel de la mujer en el sistema cooperativo no es solo un acto simbólico, sino que es un paso necesario para fortalecerlo. “Las mujeres en el cooperativismo ven las cosas de otra forma, o creen, o piensan, o trabajan hacia qué otra forma es posible. Y nos basamos en los principios y en los valores cooperativos”.
COVIPRO hacia la integración
Con respecto a la ayuda que brindan a mujeres en situación de vulnerabilidad, resalta que COVIPRO pese a que no tiene un programa permanente, sí cuenta con plenarios consultivos, y redes de contención. “Cuando tenemos alguna situación compleja que nos llega, -porque no todas las situaciones nos llegan-, ahí nosotros una vez que estudiamos y podemos ver la situación y analizarla. Con esa red de contención vamos derivando para los programas que sí atienden esas situaciones”. Junto a esto añadió que en la cotidianeidad o en el trabajo mensual, la planificación son actividades consultivas de mujeres, o para temas especiales, de capacitación, espacios de reflexión.
No obstante, cuando llega una situación puntual se llevan a cabo las derivaciones correspondientes. De igual forma detalla que trabajan de la mano con el Instituto Nacional del Cooperativismo (INACOOP) en esta área. Es quien propone, asesora y ejecuta la política nacional del cooperativismo. “Luego se realizan las derivaciones con los centros de atención especializados hacia mujeres, y de acuerdo a las situaciones vamos abordando y tomando decisiones. Muchas veces hay que trabajarlo en forma asociativa, cuando hay niños, cuando hay personas mayores”.
En cuanto a la promoción de redes de apoyo y ayuda mutua para mujeres jefas de hogar destaca el cumplimiento. “Si hablamos de lo que implica el cumplimiento de las horas de ayuda mutua en cuanto a la construcción, las cooperativas tienen un sistema instalado que contamos con una mano de obra benévola. Es una ayuda desinteresada que se presta para completar las horas de trabajo. Esta tiene múltiples requisitos, -internos de la cooperativa donde queda establecido quién es la persona que va a hacer esa mano de obra-, requisitos en BPS.
De esa manera, de acuerdo a la situación, vemos cuál es el apoyo que necesita la mujer jefa de hogar para poder dar cumplimiento en esas horas. El resto de las actividades se enfocan en la asistencia a asambleas, talleres de capacitación y de formación, jornadas de integración. “En esos aspectos no tenemos problemas para dar cumplimiento, no necesitamos redes de apoyo. Sí a la hora de la construcción, porque el sistema exige la misma cantidad de horas de ayuda mutua para todos sus socios. Pero ahí de acuerdo a la situación tenemos esa posibilidad de la mano de obra benévola para cubrir las horas de obra”.
El tema de la cotitularidad es uno de los puntos en debate. La ley está aprobada, pero desde COVIPRO consideran que no ha sido la solución que se esperaba. “No ayudó a resolver los temas de violencia”, sostiene Corbo. “Habría que aplicar bien lo que dice primero la Ley de Violencia Doméstica, ahí solucionaría muchos de los problemas que hoy tenemos. Pero no se aplica”. La dirigente explica que la normativa prevé subsidios para quien se queda en la vivienda aunque no sea titular, pero eso no se cumple.
“Consideramos que desde COVIPRO tenemos que volver a un voto a un socio, que era lo que siempre fue, sin que ello implique no reconocer o no dar importancia al tema”, plantea. La clave, dice, es abordarlo desde el punto de vista cooperativo pero también desde la ley, articulando ambas cosas para que tenga un resultado efectivo. Desde COVIPRO se trabaja día a día en estos espacios de reflexión. “Hacemos mucho hincapié en la formación y en la capacitación, no solo en el cooperativismo, sino en la parte social. Trabajamos con espacios libres de violencia, reflexionamos qué significa eso, trabajamos sobre la igualdad de oportunidades, sobre la participación, sobre el respeto en todos los ámbitos”.
La secretaria general de la federación sostiene que continúan trabajando en romper esas barreras que hoy se presentan para que las compañeras integren los distintos lugares. Que muestren sus capacidades de liderazgo, de solidaridad, que fortalecen a la cohesión social. Rumbo a operativas sostenibles y organizadas, pensando en que la transformación es posible. Las mujeres cooperativistas no solo trabajan, presiden, lideran, administran, sostienen colectivos.
COVIPRO en sí es una organización de puertas abiertas. “Si bien tenemos una estructura como comisión directiva, tenemos el resto de las estructuras muy flexibles y abiertas a la participación. Y bueno, de ahí trabajamos con el compromiso, con el liderazgo, fortaleciendo a la cooperativa. A su vez a la federación quien promueve, e impulsa los proyectos. Hacemos mucho hincapié en la capacitación y en la formación. Y cuando una mujer cooperativista avanza, lo hace la comunidad también.

