Poetisa Uruguaya

Delmira Agustini: Figura clave del modernismo en Hispanoamérica

En una época donde la poesía hispanoamericana era dominada por hombres, Delmira Agustini escribió versos que hablaban del deseo desde una mirada femenina.

Delmira Agustini, poetisa uruguaya
Delmira Agustini, poetisa uruguaya

Nació en Montevideo en 1886, en el seno de una familia acomodada. Su padre fue uno de los fundadores de la Bolsa de Comercio de la capital uruguaya. A los cinco años, la niña dictó sus primeros versos a su padre y este se encargó de pasarlos en limpio con regularidad. La formación escolar de Agustini se limitó a la enseñanza primaria en el Colegio de las Hermanas del Huerto. El resto del aprendizaje ocurrió en su hogar. Allí su madre, de carácter autoritario y absorbente, supervisó su educación.

La poeta estudió francés, música y pintura con maestros particulares. En 1898 escribió sus primeras composiciones dedicadas a su profesora de piano. Para 1902, sus poemas ya aparecían en revistas como La Alborada, Rojo y Blanco y La Petite Revue. En esta última publicación, la revista francesa, difundió un juicio laudatorio sobre la joven poeta y se tradujeron sus versos al francés. En 1907 publicó su primer libro: “El libro blanco” el cual el filósofo y crítico Carlos Vaz Ferreira expresó su admiración por la obra. Asimismo, tres años después apareció Cantos de la mañana (1910). Durante una gira por América, Rubén Darío visitó a Agustini en Montevideo, donde escribió una página que sirvió como pórtico para la edición de Los Cálices Vacíos (1913). El vínculo entre ambos se extendió a través de algunas cartas.

Entre sus grandes poemas se suelen citar: “Lo inefable”, “Mis amores”, “Visión”, “Plegaria”, “Íntima”, y muchos otros
Entre sus grandes poemas se suelen citar: “Lo inefable”, “Mis amores”, “Visión”, “Plegaria”, “Íntima”, y muchos otros

Para el año 1913, a menos de dos meses de contraer matrimonio con Enrique Job Reyes, se separó. Y apenas finalizado el divorcio, Reyes mató a Delmira Agustini de dos balazos en la cabeza y luego se suicidó. Así nació un mito que se expandió en variadas expresiones artísticas, como la novela La mujer inmolada de Vicente Salaverri, escrita poco después de su muerte. Agustini integró la llamada Generación del 900 y su obra se enmarcó en el modernismo, pero excedió en sus alcances a dicha corriente. El encendido erotismo de su poesía lo asumió desde una perspectiva femenina. Esa estética transgresora del tema sexual -en algunos versos le asignó un carácter sacro al deseo- se presentó a la par del hombre en el juego erótico, en medio de una sociedad patriarcal.

El poeta Juan Parra del Riego encontró en Agustini una personalidad mística: “La originalidad de Delmira fue buscar el espíritu por el camino de la carne”. Entre sus grandes poemas se suelen citar: “Lo inefable”, “Mis amores”, “Visión”, “Plegaria”, “Íntima”, y muchos otros. La primera edición póstuma de sus Obras completas constó de dos tomos: El rosario de Eros y Los astros del abismo (1924). El primer libro biográfico y de análisis literario sobre Agustini se publicó en 1944, basado en la documentación hallada por Ofelia Machado.

Dentro de los homenajes póstumos se conoce que en 1963, la revista Siete Poetas Hispanoamericanos (fundada por Nancy Bacelo) hizo una edición popular de Los Cálices Vacíos que se vendió en las calles y se agotó rápidamente. El ensayo de Clara Silva Genio y figura de Delmira Agustini, editado en Buenos Aires en 1968, incluyó los recuerdos de su muy cercano amigo André Giot de Badet, quien había contribuido a su formación intelectual. Agustini fue la primera mujer trasladada al Panteón Nacional en 1992. Habían pasado 130 años del primer enterramiento en esa cripta.

En 2014, a los cien años de su muerte, recibió un homenaje en el Día Internacional de la Mujer. La Biblioteca Nacional de Uruguay custodia la Colección Delmira Agustini y una de las salas del Teatro Solís lleva su nombre. El Sillón Delmira Agustini es uno de los diecinueve sillones académicos de la Academia Nacional de Letras del Uruguay. El cual actualmente lo ocupa el académico Adolfo Elizaincín. La “Medalla Delmira Agustini” es una distinción creada por ley en 2013. Con ella, el Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay homenajea a quienes han contribuido de modo excepcional a la cultura y las artes.

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1 Comentario

  1. Dice mucho de Delmira en poco espacio. Todas las grandes poetas de Uruguay se reconocieron en su legado, aunque de diversas maneras y lo dejaron escrito. Entre otras: Idea Vilariño, Amanda Berenguer, Ida Vitale… siguen firmas.

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