Un fin de semana con jornada doble en un circuito que se va de la grilla, al parecer de forma definitiva. Zandvoort es uno de esos grandes premios de la vieja escuela, con pista estrecha, que ha sido modificada varias veces en su trazado. En la carrera corta, Mercedes dominó con George Russell la clasificación y este ganó el quinto sprint, mandando de principio a fin. El único adelantamiento importante lo vimos con Charles Leclerc, de Ferrari, sobre un Lando Norris que ya mostraba carencias en el coche. Le arrebató el segundo lugar y ayudaron las gomas blandas que eligieron los estrategas. Una carrera donde se arriesga mucho y se gana poco hablando de puntos. Ese sigue siendo el punto flaco de los sprints. Y más cuando unas horas más tarde se corre la calificación para el domingo. Seamos honestos: fue una competencia aburrida que nada tendría que ver con lo que pasaría el domingo en la pista, a metros de la hermosa playa de la ciudad balnearia de Zandvoort.
El público nunca dejó de estar feliz en las tribunas. Los holandeses iban a despedir a lo grande esta fecha. McLaren volvió con todo a la clasificación y Norris logró la primera posición antes de que se viniera otro chaparrón. En esos momentos pensaba si la carrera sería bajo agua.
El domingo comenzó con pista húmeda. La lluvia breve fue antes del inicio. Nadie saldría con gomas de agua, pero habría que tener mucho cuidado. Lando mantuvo la primera posición ante el ataque de los Mercedes y el local terminó contra el muro. Max, de Red Bull, tomó una zona mojada y terminó destrozando su coche de forma épica contra un lateral. Luego de una bandera roja y la limpieza de pista, hubo otra largada detenida. Esta vez Antonelli, líder del campeonato, pudo aventajar a Norris y quedarse con la primera plaza. Parecía que todo estaba finiquitado. No fue así. El actual campeón no dejaba de perseguirlo. Quería ese primer lugar y manejaba embravecido.
Más atrás tuvimos un Colapinto que fue penalizado por no ver una bandera amarilla y su carrera fue arruinada instantáneamente. Y luego recibiría una segunda penalización. Sin palabras… Peor fue la performance de los Williams. Sainz chocó con su compañero de equipo en una maniobra sin sentido. ¡Para agarrarse la cabeza!
Piastri, de McLaren, fue el encargado de llevar la mala suerte. Una pésima parada en boxes de más de cinco segundos arruinó su estrategia y terminaría sexto. Mal resultado si se quiere progresar en el campeonato de Constructores con ambos pilotos.
Ferrari no se podía permitir pasar desapercibido a la hora de cometer fallos de estrategia. Leclerc no le dio paso a Hamilton cuando debía y enlenteció a su compañero. Cuando se tienen dos grandes pilotos es entendible la competencia, siempre que eso no vaya en detrimento del equipo. Hamilton cuarto y Leclerc quinto. Es cierto que un virtual safety car evitó que Lewis luchará por el podio en las últimas vueltas con Russell. Tal vez podría haberlo hecho antes si Leclerc daba el paso. La situación en Ferrari está tan al rojo vivo como la pintura de su coche.
Volviendo a la punta, McLaren tenía un misil y una decisión imparable con Lando. Antonelli no pudo resistir los ataques y Norris recuperó en pista su primera posición. El podio terminaría con los dos Mercedes escoltándolo.
Fernando Alonso logró un noveno puesto con Aston Martin. Y eso para el equipo es como si hubiera ganado una carrera o dos seguidas. También tuvimos el regreso del japonés más querido de los últimos años del automovilismo: Yuki Tsunoda. Es capaz de terminar en el muro sin motivos aparentes. Con el equipo secundario de Red Bull quedó en la undécima posición, siendo vencido por Pierre Gasly, de Alpine, este último, con varias mejoras en su coche.
Una increíble carrera llena de adrenalina y adelantamientos. ¿Realmente este circuito debería jubilarse? Creo que no. Dos victorias seguidas de Lando y sabemos que el equipo crece luego del ecuador del año. Esto está que arde.
Nos leemos en la próxima carrera.

