El cine uruguayo en un año que termina

Continúa una gran variedad de producciones nacionales.

“Perros” de Gerardo Minutti.

Se cierra el año y, otra vez, comienzan las discutidas selecciones en lo que respecta a lo que puede haber sido lo mejor de la temporada a nivel cinematográfico. En esta ocasión es sobre el cine nacional.

Es importante señalar que Uruguay no quedó fuera de la pantalla con estimables producciones que continuaron sumando a la creación audiovisual del paisito. Con mayor número de realizaciones documentales, la ficción también tuvo su espacio de prestigio sobre todo con “Perros” de Gerardo Minutti. Patética observación sobre el posible “infierno grande en pueblo chico”, presentando a una familia que se queda a cuidar la casa de unos vecinos que se van de viaje.

Situación potencial de envidias y conflictos diversos que el director pasó revista, con particular agudeza, reflejando la probable idiosincrasia nuestra de cada día. Un peliculón donde destacaron varios actores/actrices en medio de un elenco de lujo. Esa idiosincrasia también estuvo presente en el documental “Ponsonbyland” de Ramiro Cabrera. Un registro histórico mostrando nuestra génesis como invento diplomático de los ingleses. (Una suerte de “país tapón» con sus virtudes y defectos como para mirarnos al espejo y reconocernos en nuestra propia identidad. Imperdible). Consideración que también otorgamos a “Montevideo inolvidable” de Alfredo Ghierra, otro estupendo documental que reflejó frontalmente la mortal “piqueta del progreso” mientras se intenta recuperar el patrimonio arquitectónico de nuestra ciudad. Una producción que deberíamos ver todos.

En medio de todo esto, “Sanguche caliente” de Manuel Facal mostró una capacidad fuera de serie para compaginar el caos de un uruguayo en Buenos Aires a través de una edición típica de los dibujos animados de Tex Avery. Una locura filmada en celular. Increíble. Menos entusiasmo generó “Panchopalooza” de Diego Melo y Ernesto Rodríguez aunque debe reconocerse su entusiasmo y dedicación para terminar produciendo, a lo largo de años, un delirio medio inexplicable que fusionó tres cortos originales para recrear otra demencia audiovisual.

Volviendo al género documental, títulos como “Señor, si usted existe, por qué no me saca de este infierno” de Jorge Fierro o “El amor duerme en la calle” de Guzman García no hicieron otra cosa que registrar la terrible realidad que nos rodea sin la necesidad de ir al cine para contemplarlo. Aquí, las películas apostaron a la reflexión, y la inteligencia emocional para no dejar indiferente a nadie. Mientras tanto, “El tema del verano” de Pablo Stoll conjugó zombies y comedia en un tono un poco sangriento y morboso más que paródico. (Otra opinión discutible, por supuesto). La música del filme y la actuación Daniel Hendler estuvieron muy bien, dicho sea de paso. Dentro de todo lo que va quedando, “Quemadura china” de Verónica Perrotta se arriesgó a una apuesta excéntrica de metacine y remake de una puesta teatral donde el tema de los vínculos familiares se abordó desde la separación de unos siameses y lo que esto detonaba a nivel emocional. Personalmente creemos que la actuación de Perrotta fue lo mejor de todo en una caracterización donde puso toda la carne en el asador.

Por cierto que hubo otras propuestas audiovisuales uruguayas. Un fenómeno que se expande. Pero, a título personal -como veníamos diciendo- por acá nos quedamos en esta apretada selección. Las disculpas del caso por si omitimos alguna propuesta valiosa.

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