El próximo 10 de abril de 2026, después de once años de ausencia, Los Van Van volverán a presentarse en Montevideo, Uruguay.
El nombre del grupo muchos lo relacionan con una consigna política de la época vinculada a la meta de producir diez millones de toneladas de azúcar, un eslogan que resonaba en la isla: «¡De que van, van; los 10 millones van!». Sin embargo, Formell aseguró que este nombre surgió espontáneamente de proposiciones de los músicos.
Antes de crear su propia orquesta, Juan Formell acumuló experiencia como arreglista musical para la cantante Elena Burke y, de manera determinante, en la Orquesta Revé. Su paso por esta formación lo llevó a concebir una evolución del sonido tradicional. Formell mantuvo la estructura instrumental base de la charanga, que incluye flauta y violines, pero introdujo modificaciones significativas.
Incorporó instrumentos como la guitarra eléctrica, la batería y, en una etapa posterior, una sección de trombones. A esta base sumó influencias de géneros foráneos, entre ellos el jazz, el rock y el samba brasileño, fusionándolos con la raíz del son cubano. El resultado de esta experimentación fue la creación de un nuevo ritmo, bautizado por Formell como «songo». Este género se caracterizó por una célula rítmica compleja y potente, diseñada específicamente para el baile. El songo se convirtió en el sello distintivo y la columna vertebral del repertorio del grupo.

El éxito de la orquesta fue inmediato, sus primeras grabaciones incluyeron temas que se instalaron de inmediato en el repertorio popular cubano. Canciones como «Guararey de Pastora», «Hasta la semana que viene» y «Chirrín chirrán» se volvieron emblemáticas. Las letras de Formell constituyeron un elemento fundamental de su conexión con el público.
Sus composiciones funcionaron como crónicas de la vida cotidiana en Cuba, empleando un lenguaje coloquial, humorístico y lleno de picardía. Este enfoque narrativo reflejó fenómenos sociales y personajes comunes, logrando que muchas de sus frases se integraran al argot popular.
La década de 1990 representó un periodo de consolidación internacional. La orquesta lanzó una serie de álbumes que ampliaron su reconocimiento más allá de la isla. Discos como «Azúcar» (1993), «¡Ay, Dios, ampárame!» (1995) y «Te pone la cabeza mala» (1997) como piezas claves en este proceso.

En 1999, con la edición del álbum «Llegó Van Van (Van Van is here)», la agrupación obtuvo un premio Grammy. Este reconocimiento formalizó su estatus en la escena musical global. La estructura interna de Los Van Van operó como una escuela para músicos. Numerosos instrumentistas y vocalistas que pasaron por la orquesta posteriormente formaron sus propios conjuntos o desarrollaron carreras solistas destacadas.
La muerte de Juan Formell en mayo de 2014 marcó un punto de inflexión. Su hijo, Samuel Formell, quien se desempeñaba como baterista de la orquesta desde hacía años, asumió la dirección general del grupo.
Esta transición permitió la continuidad del proyecto. Bajo su liderazgo, Los Van Van han mantenido una agenda activa de presentaciones y grabaciones, preservando el repertorio histórico mientras incorporan nuevo material. Su presencia en escenarios internacionales ha sido constante, con giras por países de Asia, Europa y América. El cantautor Silvio Rodríguez resumió su importancia en una frase: «Si el Reino Unido tiene a The Beatles, Cuba tiene a Los Van Van».
Recordando uno de sus estribillos …¿Qué tiene Van Van que sigue ahí, ahí así?…. Su capacidad para convocar a grandes audiencias, tanto dentro como fuera de Cuba, demuestra una vigencia que atraviesa generaciones. El próximo 10 de abril de 2026, después de once años de ausencia, Los Van Van volverán a presentarse en Montevideo, Uruguay.

