El engaño emocional que vuelve: “mamá, necesito ayuda urgente”

Fraudes en WhatsApp

El truco comienza con mensajes que simulan ser soporte técnico o promociones. La víctima, engañada, comparte el código de verificación, lo que habilita al estafador a entrar a la cuenta y suplantar su identidad frente a contactos y grupos.

Un año récord de estafas que combinan ingeniería social y técnicas avanzadas

La mensajería instantánea se consolidó en 2025 como uno de los principales canales de fraude digital. Con más de 3.000 millones de usuarios en todo el mundo, WhatsApp se ha convertido en terreno fértil para estafas que ya no dependen solo de fallas tecnológicas: apelan a emociones básicas como la urgencia, la confianza y el miedo.

Entre las modalidades más extendidas se destacan tres: el clásico engaño del “hijo en apuros”, el llamado “secuestro silencioso” de cuentas mediante ghost pairing, y la suplantación de organismos y marcas reconocidas.

El engaño emocional que vuelve: “mamá, necesito ayuda urgente”

El fraude del “hijo en apuros” reapareció con fuerza. Desde un número desconocido, los delincuentes se hacen pasar por un hijo o hija que perdió el teléfono, sufrió un accidente o atraviesa una emergencia. El objetivo: forzar transferencias inmediatas.

La mejora en los guiones, los horarios de envío y la presión emocional lleva a que muchas víctimas actúen sin verificar por otra vía.

Una tendencia preocupante es el ghost pairing, o emparejamiento fantasma. De acuerdo con especialistas de Check Point, esta técnica permite a los atacantes vincular la cuenta de WhatsApp a otro dispositivo sin clonar la SIM.

El truco comienza con mensajes que simulan ser soporte técnico o promociones. La víctima, engañada, comparte el código de verificación, lo que habilita al estafador a entrar a la cuenta y suplantar su identidad frente a contactos y grupos.

Otra modalidad en alza son los mensajes que imitan comunicaciones oficiales —como autoridades de tránsito o grandes plataformas— para advertir sobre multas, bloqueos de cuenta o problemas con pedidos.
Los enlaces conducen a páginas falsas que buscan robar credenciales, datos bancarios e incluso tomar control del WhatsApp.

Las campañas actuales suelen empezar en redes como Facebook, Instagram o TikTok, donde se construye confianza inicial. Luego, los estafadores invitan a continuar la charla en WhatsApp, un entorno menos regulado y propicio para concretar el fraude.

“Vemos un patrón común: mover al usuario fuera de espacios más seguros y llevarlo a WhatsApp”, resume Eusebio Nieva, de Check Point.

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