Hans van Manen, uno de los coreógrafos más influyentes del siglo XX y XXI, falleció a los 93 años. Debutó como bailarín en 1951 y como coreógrafo en 1957 con Feestgericht.
Trabajó con compañías como el Nederlands Dans Theater (NDT), donde fue codirector artístico entre 1961 y 1970, y alternó su carrera entre el NDT y el Dutch National Ballet, donde fue coreógrafo residente desde 2005. Creó más de 150 ballets, incluyendo obras para televisión, caracterizados por su claridad estructural, simplicidad refinada y una musicalidad excepcional. Sus piezas exploran relaciones humanas con precisión, sin anécdotas innecesarias, y a menudo con un toque erótico y dramático.
Obras emblemáticas incluyen Adagio Hammerklavier, Grosse Fuge, 5 Tangos, Frank Bridge Variations y Live. Sus ballets han sido interpretados por más de 50 compañías en todo el mundo, desde el Royal Ballet hasta el San Francisco Ballet.
Además de coreógrafo, Van Manen fue un destacado fotógrafo y un referente en la representación de la sexualidad y las relaciones humanas en la danza.
A lo largo de su carrera recibió numerosos premios, como el Premio Erasmus, el Prix Benois de la Danse por su trayectoria, y fue nombrado Comandante de la Orden del León Neerlandés. En 2021 fundó la Hans van Manen Foundation para preservar su obra.
Hasta sus últimos años siguió activo en los ensayos, perfeccionando sus creaciones. El Dutch National Ballet ya ha anunciado homenajes, como presentaciones de 5 Tangos en 2026.

