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Herboristería Marión Aguilera: Una mirada hacia el uso responsable de plantas medicinales

En la esquina de Yaguarón, entre av. Uruguay y Paysandú, funciona desde hace más de una década la Herboristería Marión Aguilera, un espacio que nació con la premisa de acercar el conocimiento sobre las plantas medicinales a la población y promover su utilización de manera responsable.

Mariana Barquín Aguilera, especialista en plantas medicinales

La herboristería lleva el nombre de Marión Aguilera, botánica, docente y exjefa técnica del Jardín Botánico de Montevideo, especializada en plantas medicinales. Fue ella quien puso en marcha el emprendimiento y quien durante años estuvo al frente de un proyecto que terminó convirtiéndose también en una forma de transmitir un conocimiento que había acumulado durante toda su vida.

Al día de hoy es su hija, Mariana Barquín Aguilera -especialista en plantas medicinales-, quien continúa ese camino. En entrevista para Diario La R, Mariana cuenta que la dimensión de los conocimientos que tenía su madre comenzó a hacerse evidente para ella a través de una experiencia familiar. Su padre fue diagnosticado con cáncer cuando ella tenía apenas tres años. Los médicos estimaban que podría vivir otros tres años.

Durante todo ese proceso recibió atención de la medicina convencional y atravesó distintas intervenciones quirúrgicas. Paralelamente, Marión incorporó algunos preparados y plantas medicinales. El desenlace fue muy diferente al pronóstico inicial. Su padre vivió aproximadamente 25 años más, llegó a conocer a su hijo y pudo convertirse en abuelo. Para Mariana, observar aquella experiencia fue una de las primeras veces en que comprendió la dimensión que podía tener el conocimiento de las plantas.

Taller de prácticas herbales

Aunque acompañó a su madre durante años, Mariana no había pensado originalmente en dedicarse de lleno a la herboristería. Su profesión de base es otra, lingüista, con foco en investigación, docente de inglés y cuenta además con una especialización en dificultades específicas del aprendizaje. Durante buena parte de su vida desarrolló esa actividad y, paralelamente, ayudó a su madre y colaboró con el emprendimiento.

Para Mariana, una de las cosas más importantes es la formación, el complementar lo que aprendió de su madre y continuar estudiando y ampliar permanentemente ese conocimiento. Es por ello que después del fallecimiento de Marión, realizó cinco diplomaturas vinculadas a las plantas medicinales y está por comenzar una sexta. Y además, dedica alrededor de tres horas diarias al estudio. “Trabajar con plantas medicinales implica una responsabilidad directa con la salud de las personas”, enfatizó.

“Una planta que durante años fue estudiada desde una determinada perspectiva puede ser sometida posteriormente a nuevas investigaciones que aporten información sobre sus mecanismos de acción, sus beneficios o sus contraindicaciones”, sostuvo.

El uso de las plantas de forma segura

Actualmente, uno de los principales objetivos de la Herboristería Marión Aguilera es difundir el uso correcto de las plantas medicinales y brindar un servicio que Mariana define como social. La intención no es presentar las plantas como sustitutas automáticas de los medicamentos ni promover que las personas abandonen sus tratamientos. Por el contrario, insiste en que la herboristería no sustituye al médico, sino que acompaña.

Una de las mayores dificultades que identifica está relacionada con una idea muy extendida, que aquello que es natural necesariamente es inocuo y es uno de los principales mitos que deben derribarse. “Que una sustancia provenga de una planta no significa que pueda consumirse sin límites, que sea compatible con cualquier medicamento o que no produzca efectos adversos”, aclaró. Las plantas contienen sustancias químicas y principios activos que pueden generar efectos sobre el organismo.

María cuenta que la Tessaria Absinthyoides (Pájaro bobo) es su planta guía

En este sentido añadió que la cantidad, la forma de preparación, el tiempo de consumo y las características de cada persona son factores que deben tenerse en cuenta. Al mismo tiempo que ejemplifica que una persona que toma anticoagulantes, debe consultar antes de incorporar determinadas plantas. Lo mismo ocurre con quienes utilizan psicofármacos u otros medicamentos que pueden presentar interacciones con determinados productos vegetales. El concepto de “natural” no debería convertirse, entonces, en sinónimo de “sin riesgo”.

El problema, sostiene, aparece cuando una persona consume una planta de manera incorrecta y posteriormente concluye que la planta le hizo mal. En muchos casos, el problema puede estar en la forma en que fue utilizada.

Entre la tradición y la investigación

Para Mariana, la historia de las plantas medicinales tampoco puede entenderse únicamente desde la tradición. Muchas sustancias utilizadas actualmente por la medicina tienen antecedentes en especies vegetales.  Entre los ejemplos que menciona están los salicilatos relacionados con el sauce y la aspirina, así como principios activos derivados de plantas que dieron origen a medicamentos utilizados en cardiología y oncología.

La diferencia está en que los medicamentos permiten estandarizar la cantidad de principio activo administrada. En una planta, en cambio, la concentración de determinados componentes puede variar. Ese es uno de los motivos por los que Mariana insiste en que el conocimiento tradicional debe estar acompañado por investigación y formación.

Durante un taller en Carmelo

Las redes sociales

En Internet, el interés por las plantas medicinales creció de manera considerable. También lo hizo la cantidad de información disponible. Para Mariana, allí existe una dificultad importante y es que no todo lo que circula tiene respaldo científico. Como usuaria de redes sociales, asegura que observa contenidos muy diferentes. Algunos pueden resultar interesantes, mientras que otros contienen afirmaciones que considera imprecisas o directamente riesgosas.

La responsabilidad, explica, es particularmente importante porque detrás de cada consulta hay una persona que puede estar tomando medicamentos, atravesando una enfermedad o presentando condiciones que modifican la manera en que una planta puede actuar.

Mariana asesora gratuitamente a través de WhatsApp y por esa misma vía recibe pedidos. El servicio permite además mantener el vínculo con personas que viven fuera de Montevideo. La herboristería realiza envíos al interior a través de empresas de transporte, lo que permite que personas de distintos departamentos puedan acceder a las hierbas que necesitan.

A esto se suma el trabajo de abastecimiento. Mariana trabaja con cooperativas y también con un importador certificado para aquellas especies que no se producen o no se consiguen en el país. Entre sus proveedores nacionales menciona cooperativas de mujeres de Santa Lucía del Este, Migues y Tala. La intención es priorizar, siempre que sea posible, la producción nacional y contribuir a la actividad de quienes cultivan las plantas.

De esta manera, detrás de cada planta que llega al mostrador existe también una cadena productiva que involucra a productores, cooperativas, controles e importadores.

Talleres en el Jardín Botánico

La transmisión del conocimiento es otra de las áreas a las que Mariana dedica parte de su actividad. Actualmente dicta talleres en el Jardín Botánico de Montevideo, un lugar especialmente significativo porque allí trabajó su madre durante años.

Los sábados realiza actividades vinculadas a las plantas medicinales y también recibe invitaciones de instituciones y organizaciones del interior del país. La agenda incluye talleres, charlas y cursos. Además, desarrolla un curso anual que combina contenidos teóricos y práctica.

Desafíos en Uruguay 

Mariana considera que uno de los principales desafíos en Uruguay -y también a nivel internacional- es mejorar la formación de los profesionales de la salud en materia de fitoterapia. A su entender, sería importante que la enseñanza sobre plantas medicinales tuviera un lugar dentro de la carrera de Medicina. Pero existe otro problema que considera incluso más delicado y es que los pacientes muchas veces no informan a sus médicos que consumen plantas medicinales.

El motivo puede ser el temor a que el profesional cuestione esa decisión o considere que el paciente está recurriendo a una práctica sin fundamento. “Esa falta de comunicación puede generar riesgos innecesarios. De esa forma el médico puede evaluar posibles contraindicaciones, interacciones o efectos que deban ser considerados dentro del tratamiento”.

En distintos lugares del mundo existen experiencias en las que los sistemas de salud incorporan enfoques relacionados con la medicina integrativa. Para Mariana, Uruguay también podría avanzar en esa dirección mediante una mayor formación y diálogo entre las distintas áreas.

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