Su función principal es suturar tejido humano lesionado o intervenido, un proceso que no solo promueve la cicatrización de la herida, sino que también reduce los riesgos de infección. Para los cirujanos, seleccionar el material adecuado es una decisión que impacta directamente en el éxito del postoperatorio. La historia de estos dispositivos es tan antigua como la propia cirugía. Teniendo en cuenta esto, las suturas quirúrgicas se clasifican atendiendo a tres criterios principales, su capacidad de absorción por el cuerpo, su estructura física y la composición del material.
En cuanto a la absorción, encontramos suturas absorbibles y no absorbibles. Las primeras son degradadas y disueltas gradualmente por los tejidos humanos, eliminando la necesidad de un procedimiento de retirada posterior. Por esta razón, se utilizan comúnmente como suturas internas, sujetando los tejidos en profundidad mientras cicatrizan. Los materiales comunes aquí incluyen el ácido poliglicólico, el catgut (tradicionalmente de origen animal) y la polidioxanona. Las suturas no absorbibles, por el contrario, permanecen en el cuerpo de forma indefinida y deben ser retiradas una vez que la herida ha cicatrizado lo suficiente. Materiales como el nailon y el polipropileno entran en esta categoría. Su uso es frecuente en la sutura de la piel, un tejido que suele sanar a un ritmo más rápido y permite la extracción de los puntos sin riesgo para la cicatrización interna.

La estructura del hilo también determina su comportamiento. Las suturas monofilamento están hechas de un solo hilo. Su superficie es lisa y ofrece menos espacios para la adherencia bacteriana, lo que las hace más seguras en entornos contaminados. Sin embargo, su manejo requiere precisión debido a esa misma suavidad, pueden necesitar más nudos para asegurar el cierre. Son ideales para cirugías cardiovasculares y neurológicas, donde la precisión y la baja reactividad son prioritarias.
En el extremo opuesto están las suturas trenzadas, compuestas por múltiples hilos entrelazados. Esta estructura les confiere una alta resistencia a la tracción y una excelente seguridad en los nudos, ya que el roce entre las fibras evita que se deslicen. La contrapartida es que pueden aumentar las reacciones tisulares y, debido a su estructura porosa, elevan el riesgo de infección al ofrecer un refugio para los microorganismos.
Por último, la clasificación por material distingue entre suturas naturales y sintéticas. Las naturales, derivadas de animales o plantas como la seda y el catgut, destacan por su buena biocompatibilidad, lo que significa que el riesgo de estimulación por cuerpos extraños es bajo. No obstante, pueden presentar un riesgo potencial de infección por patógenos transmitidos por el material de origen. Las suturas sintéticas, como el nailon o el polipropileno, han ganado terreno por su previsibilidad. Se degradan más lentamente y causan menos inflamación en los tejidos circundantes. Además, ofrecen una tensión y un tiempo de absorción precisos, lo que permite al cirujano planificar la cicatrización con mayor exactitud.
Una mirada desde la técnica
Optimizar los resultados quirúrgicos no solo depende del tipo de material, sino también del calibre. El estándar ampliamente adoptado es la clasificación de la Farmacopea de los Estados Unidos (USP), donde el diámetro disminuye secuencialmente del tamaño 7 al 10-0. La resistencia y la facilidad de manejo dependen directamente de este diámetro. Un hilo 10-0 es extremadamente fino y genera una baja reactividad tisular, siendo indispensable para operaciones delicadas que requieren alta precisión, como las oftálmicas o microvasculares.

En contraste, un hilo 2-0 o de mayor grosor es el adecuado para soportar la tensión del tejido muscular en cirugías abdominales. La elección del grosor también debe considerar el estado del tejido. Los cirujanos pueden optar por una sutura más gruesa y fuerte cuando trabajan con tejido agrandado o inflamado, o cuando existe riesgo de infección. Cada material posee además una elasticidad, memoria y plasticidad diferentes, factores que los médicos deben evaluar junto con la resistencia a la tracción al momento de seleccionar el hilo.
La seguridad del nudo y la resistencia a la tracción son esenciales para el cierre efectivo de heridas. La sutura debe poder anudar de manera estable para asegurar que no se afloje durante la cirugía ni en el proceso de curación. Paralelamente, la alta resistencia a la tracción -la máxima fuerza que la sutura puede soportar sin romperse- es crucial en partes del cuerpo que requieren movimiento frecuente o soportan alta tensión, como las cercanías de las articulaciones. Las suturas excelentes previenen que las bacterias y otros microorganismos patógenos se alojen en sus huecos o en su estructura.
Los hilos monofilamento, al ser más suaves, fluyen a través de los tejidos con menor fricción y se pueden moldear con facilidad. Los hilos trenzados, aunque a menudo son más difíciles de manejar debido a su tendencia a “aserrar” el tejido, ofrecen una seguridad en los nudos superiores.

Suturas Ethicon, de Johnson & Johnson
Johnson & Johnson es catalogada como pionera en suturas quirúrgicas estériles y en la actualidad continúa innovando. Dentro de este panorama, las suturas Ethicon, de Johnson & Johnson, se han consolidado como un referente global. Su reconocimiento se basa en una combinación de alta calidad, seguridad y una constante innovación tecnológica enfocada en la cicatrización avanzada.
La compañía fue quien incursionó en el desarrollo de suturas absorbibles sintéticas con el lanzamiento de VICRYL. Más tarde, dieron un paso adelante en la prevención de infecciones al introducir suturas antibacterianas recubiertas con triclosán, como la línea VICRYL Plus, diseñadas para reducir significativamente las tasas de infección del sitio quirúrgico (ISQ) y las complicaciones como la dehiscencia de la herida (DEH). Su portafolio se caracteriza por una alta resistencia a la tensión y una consistencia rigurosa.
Asimismo son considerados líderes por su alta calidad, biocompatibilidad y fiabilidad. Por otro lado ofrecen resistencia superior y menor riesgo de infecciones, funcionando como el estándar de oro en cirugía. En el caso de Ethicon diseña suturas para las exigencias quirúrgicas más altas. Lo cual garantiza una excelente resistencia a la tensión y elasticidad, lo que reduce complicaciones postoperatorias. Junto a esto las suturas sintéticas de vanguardia como el polipropileno, reconocido con un alto estándar para cirugía cardiovascular por su fuerza y mínima reacción tisular.
Teniendo en cuenta la seguridad, los hilos de sutura de Jhonson & Jhonson aseguran una mejor aproximación de los bordes de la herida, lo que reduce las cicatrices y el tiempo de recuperación. Ofrecen variedades especializadas como ETHIBOND EXCEL (poliéster) para cirugía general y ORTHOCORD para procedimientos ortopédicos, cubriendo necesidades específicas en cirugía cardiovascular, oftálmica y neurológica. Una de sus innovaciones más destacadas son los dispositivos de sutura sin nudos STRATAFIX.
Estos sistemas permiten una fijación continua del tejido sin necesidad de realizar nudos tradicionales. A su vez ofreciendo más puntos de anclaje y un control de tensión más consistente. Esto acelera el cierre de heridas y mejora los resultados estéticos. Al mismo tiempo ayuda a reducir el tiempo de operación y los índices de reingresos hospitalarios. La confianza depositada en estas suturas por instituciones de salud globales y su fiabilidad probada en entornos clínicos las consolidan como la elección preferida en numerosos quirófanos.

