La mastozoología, disciplina dedicada al estudio de los mamíferos, tiene una larga trayectoria que se remonta a la época colonial. Así lo detalla un reciente artículo publicado en la prestigiosa editorial Springer Nature, escrito por el investigador Enrique M. González.
Los primeros registros datan de los siglos XVI y XVII, cuando viajeros y cronistas europeos mencionaron la presencia de jaguares, ciervos, zorros y diversos roedores en el territorio de la Banda Oriental. Sin embargo, el inicio del estudio sistemático se produjo a principios del siglo XIX con el naturalista español Félix de Azara, quien identificó científicamente especies como el carpincho, el tuco-tuco y el tatú peludo.
En esa misma época, el sacerdote y naturalista Dámaso Antonio Larrañaga realizó importantes observaciones, mientras que Charles Darwin, durante su paso por las costas uruguayas en el viaje del Beagle, recolectó especímenes que luego fueron descriptos en Londres por George R. Waterhouse.
A fines del siglo XIX, José Arechavaleta publicó la primera lista sistemática de mamíferos del país, registrando unas 70 especies en su obra Contribución a la fauna de la República Uruguaya.
La mastozoología moderna comenzó a consolidarse a partir de 1935, con un creciente interés en mamíferos marinos (pinnípedos y cetáceos) y el fortalecimiento del Museo Nacional de Historia Natural. En las décadas siguientes, investigadores como Devicenzi, Acosta y Lara, Mones y Klappenbach aportaron valiosos conocimientos.
A partir de los años 60, el Instituto Clemente Estable impulsó estudios citogenéticos en roedores, mientras que desde 1980 se incorporaron herramientas modernas como la genética molecular, cámaras trampa y bioacústica.
Desde los años 90, el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE), a través de su Departamento de Biodiversidad y Genética, ha sido clave en el avance del conocimiento. Investigadoras como Susana González, Mariana Cosse, Nadia Bou y Federica Moreno han profundizado en el estudio de carnívoros como zorros y gatos monteses y cérvidos autóctonos como el guazubirá y el venado de campo. Actualmente, Uruguay registra 79 especies de mamíferos descriptas, de las cuales tres están extintas, dos probablemente extintas y 26 se encuentran en alguna categoría de riesgo.

