Italianos en el exterior ante el referéndum: participación, justicia y un mensaje hacia Italia

Arq. Aldo Lamorte:“Este referéndum es una oportunidad para demostrar que los italianos en el exterior participamos y nos importa lo que pasa en Italia”, señaló.

Arq. Aldo Lamorte:“Este referéndum es una oportunidad para demostrar que los italianos en el exterior participamos y nos importa lo que pasa en Italia”, señaló.

Los días 22 y 23 de marzo, Italia celebrará un referéndum nacional para definir si entra en vigencia una reforma constitucional que modifica aspectos centrales de su sistema judicial. Aunque la consulta no está vinculada a cuestiones migratorias ni a la ciudadanía, la instancia ha reactivado el debate sobre el rol de los italianos en el exterior y su participación en la vida institucional del país. 

Para muchos integrantes de la colectividad italiana en el exterior la votación adquiere un significado adicional: reafirmar su vínculo con Italia y su derecho a formar parte de las decisiones que marcan el rumbo institucional del país. En ese contexto, el arquitecto Aldo Lamorte, exlegislador e integrante de la Unión Cívica, además de activo referente de la comunidad italiana en Uruguay, realizó un llamado explícito a la colectividad italiana fuera de Italia para que participe en la votación. Según expresó en entrevista con el Diario La R, una alta participación desde el exterior representa una oportunidad para enviar una señal política y simbólica hacia la interna italiana, en un momento marcado por tensiones en torno a la ley de ciudadanía.

Arq. Aldo Lamorte:“Este referéndum es una oportunidad para demostrar que los italianos en el exterior participamos y nos importa lo que pasa en Italia”, señaló.

Un referéndum de carácter constitucional

La consulta popular no implica la elección de autoridades ni responde a una disputa partidaria. Se trata de un referéndum confirmatorio sobre una reforma constitucional ya aprobada por el Parlamento italiano, que no alcanzó la mayoría especial requerida y, por lo tanto, debe ser ratificada por el voto ciudadano.

El referéndum plantea una pregunta directa: aceptar o rechazar una reforma que reorganiza el funcionamiento de la Justicia. Si gana el “sí”, el texto entra en vigencia; si se impone el “no”, la Constitución permanece sin cambios. No existe un umbral mínimo de participación ni instancias posteriores de revisión.

El núcleo de la reforma se centra en la separación de las carreras de jueces y fiscales. En el sistema actual, ambos acceden a la magistratura mediante un mismo concurso y pueden alternar funciones durante los primeros años. La propuesta establece que cada magistrado deba optar desde el inicio por una única carrera, sin posibilidad de cambiarla más adelante.

Asimismo, la reforma prevé dividir los órganos de gobierno de la magistratura en dos estructuras independientes —una para jueces y otra para fiscales— e introduce un nuevo esquema disciplinario, con un tribunal específico encargado de evaluar sanciones y faltas.

El voto desde el exterior

El referéndum también involucra a los ciudadanos italianos residentes fuera del país, quienes pueden votar mediante el sistema de sufragio postal. En Uruguay, donde residen decenas de miles de ciudadanos con nacionalidad italiana, el proceso ya está en marcha.

Los sobres de votación comenzaron a ser enviados por los consulados, primero al interior del país y luego a Montevideo. Los votantes deben remitir su voto al consulado correspondiente antes del 19 de marzo, para que pueda ser procesado y enviado a Italia, donde será contabilizado junto con el resto de los sufragios.

Lamorte subrayó la importancia de verificar que los datos personales estén actualizados ante el consulado, ya que los sobres se envían a la dirección registrada. En caso de no recibir el material, los ciudadanos pueden retirarlo directamente en la sede consular y votar en el momento.

Participar para desarmar una crítica persistente

Más allá del contenido técnico de la reforma judicial, el entrevistado puso el acento en el significado político de la participación de los italianos en el exterior. Según explicó, una de las críticas más recurrentes hacia la diáspora italiana ha sido que la ciudadanía se utiliza únicamente como un medio para obtener el pasaporte y facilitar la movilidad dentro de Europa, sin un compromiso real con la vida institucional italiana.

“Este referéndum es una oportunidad para demostrar que los italianos en el exterior participamos, estamos atentos y nos importa lo que pasa en Italia”, señaló. En su visión, una alta concurrencia a las urnas desde el exterior contribuiría a desmontar esa percepción y a reafirmar la legitimidad del voto emigrante.

Desde su rol como referente comunitario, Lamorte indicó que el llamado principal es a votar, independientemente de la opción elegida, aunque expresó su posición personal a favor del “sí”. Aclaró que esa postura no es solo individual, sino que coincide con la posición del Movimiento Asociativo Italianos en el Exterior (MAIE), que a nivel internacional está promoviendo el voto afirmativo. En todos los casos, subrayó que la insistencia central está puesta en el ejercicio del derecho cívico y en una alta participación de los italianos en el exterior. 

 

Una comunidad numerosa y activa

En Uruguay, se estima que existen alrededor de 140.000 ciudadanos con nacionalidad italiana, aunque no todos están habilitados para votar debido a la edad. El padrón electoral efectivo se ubica entre 80.000 y 90.000 personas, una cifra considerada relevante dentro del esquema de voto en el exterior.

A escala global, la comunidad italiana fuera de Italia alcanza dimensiones significativas. Se calcula que existen alrededor de 65 millones de personas de ascendencia italiana en el mundo, de las cuales aproximadamente 7,5 millones poseen ciudadanía formal. Esta “Italia fuera de Italia”, como suele denominarse, ha tenido históricamente un peso cultural, económico y político importante.

El telón de fondo: la ley de ciudadanía

Aunque el referéndum no aborda temas migratorios, el debate se da en un contexto marcado por el descontento de amplios sectores de la colectividad italiana en el exterior frente a la reciente ley aprobada en 2025 que restringe el acceso a la ciudadanía por descendencia.

Lamorte se refirió a esta normativa como una ley “dolorosa” para la comunidad emigrante, al considerar que limita un derecho históricamente reconocido a quienes poseen ascendencia italiana. En ese marco, destacó algunos avances parciales logrados a través de gestiones parlamentarias.

Entre ellos, mencionó la prórroga del plazo para la inscripción de hijos menores, que inicialmente vencía en mayo de este año y fue extendido por casi tres años, así como la eliminación del pago de 250 euros por cada inscripción de menores, un costo que resultaba oneroso para muchas familias.

Estos cambios fueron incorporados en la ley de presupuesto italiana, a partir del trabajo de representantes del MAIE, que representan a América Latina en el Parlamento italiano.

Expectativa judicial y debate constitucional

Otro elemento que genera expectativa es el pronunciamiento que la Corte Constitucional italiana deberá emitir en marzo sobre la constitucionalidad de la nueva ley de ciudadanía. Según Lamorte, existe confianza en que la Justicia considere que la restricción del derecho a la ciudadanía por sangre no es compatible con la Constitución.

Si bien ha habido fallos favorables en casos individuales, el eventual pronunciamiento sobre la ley en su conjunto marcaría un precedente relevante y podría abrir un nuevo escenario jurídico y político.

Mirada hacia adelante

En paralelo, los representantes del Consejo General de los Italianos en el Exterior —un organismo consultivo integrado por unos 40 delegados de todo el mundo— se reunirán en Roma a comienzos de mayo. Allí, uno de los temas centrales será precisamente el impacto de la nueva legislación y la búsqueda de alternativas para recuperar una concepción más amplia de la ciudadanía.

Lamorte –que participará de dicho encuentro- adelantó que se analiza la posibilidad de establecer una “ventana de tiempo” que permita, por un plazo determinado, que descendientes de generaciones más lejanas puedan iniciar los trámites de reconocimiento de ciudadanía.

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4 Comentarios

  1. Oportuno es preguntar cuáles son las bases, creíbles, firmes y comprobadas, para negar el voto a los uruguayos que residen en el exterior.
    Por más que uno se vaya del país la condición de haber nacido en él no cambia, así como tampoco su cultura y tradiciones, su educación y su amor al país que lo vio nacer.
    Las circunstancias de vivir fuera del país están en su enorme mayoría vinculadas a situaciones y hechos que, en última instancia han sido los factores que determinaron el cambio de residencia.
    Las situaciones son mayormente económicas y los hechos fueron políticos en su momento.
    Cuando uno vio que su familia no podía subsistir debido a crisis laborales de diversa índole, pues no tuvo más remedio que irse a «buscar la vida» a otros horizontes.
    En otro contexto, un oscuro contexto de nuestra historia, la opción de irse era la única para preservar la vida. Y luego, cuando se planteó el espejismo de volver, muchos se preguntaron ¿y ahora, ya con casi 50 años, quién me va dar un laburo?»
    Y también en el caso de los llamados «emigrantes económicos», muchos, y a pesar de que los gurises «nacieron allá», pues empaquetaron lo que pudieron y se largaron, más atraídos por razones sentimentales que prácticas. Y vendieron todo, regalaron el perro, y con algunos pesos se volvieron otra vez al pago.
    Aquí, pues algunas verdades y situaciones duras «como un ladrillazo» hicieron que al año siguiente y luego de haber invertido sus pesos en el ambiente hostil de los negocios en competencia y teniendo un Estado que «te come el hígado», pues se vieron otra vez, como 15 o 20 años antes, en la cola de embarque en Carrasco, con 4 pilchas en la valija y la realidad de ir a dormir a la casa del amigo con el cual hablaron hace unos días, «por un tiempo, nomás», y «en un par de semanas reconectamos y empezaremos a trabajar» .
    Cómo es entonces que unos ciudadanos enceguecidos por un revanchismo hacia algo que no existe pudieron votar en contra de quienes tuvieron que sufrir la decisión de irse. ¿Dónde está el espíritu de «solidaridad» al recibir gentes de todos lados cuando en sus lares la situación «apreta», hasta el punto que uno tiene que,»tomarse el buque o la queda»? ¿Es que la solidaridad es sólo para quienes han nacido bajo otra bandera y no la nuestra?
    El hecho de que casi todos los países abran sus consulados y embajadas para que los conciudadanos voten es una sólida muestra de que aquí impera una actitud no sólo egoísta sino retrógrada en su concepto mismo.
    El gobierno tiene la tares primaria de educar a sus ciudadanos en los valores de igualdad y justicia, y luego implementar los mecanismos necesarios y pertinentes para que esta falacia institucional no proyecte más sombra en las bases democráticas mismas de la república y el espíritu de su Constitución.

  2. Es realmente poco comprensible que este señor, adherente (no se si todavia pertenece pero adhirio a su grupo politico al partido nacional) este de acuerdo con que los italianos que estan fuera de su pais voten en las elecciones italianas pero se opone a que los uruguayos que estan en el extranjero puedan votar en nuestras elecciones. Como que es un tanto contradictorio. (decir un tanto es un efeumismo)
    Ademas da la ipresion que se anota en todos los curros. Parlamentario en Uruguay (no se si lo llego a ser pero si que se postulo), parlamentario en Italia. Algun lugarcito en otro lado no habra ?

  3. Si es cierto que este señor Lamorte votó en contra de permitir el voto de uruguayos que viven fuera del país, pues es entonces un gran hipócrita con doble cara y nada más que agregar al tema.

    • No se si voto personalmente contra el voto de los uruguayos que estan en el exterior. No tengo claro si alguna vez llego a asumir una banca como diputado. Pero que fue candidato, (no se si en esta legislatura pero en la anterior no tengo ddudas) a diputado por el partido nacional no tengo dudas. Y el partido nacional siempre se opuso al voto de los uruguayos en el exterior. El sabra porque se integro al partido nacional. Ahora, que es un gran hipocrita, no hay ninguna duda. Hipocrita y acomodaticio

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