Juan Rulfo nació el 16 de mayo de 1917 en una región de Jalisco. Desde que inició en el camino de la literatura su obra no ha hecho más que expandirse. Lo extraordinario del caso Rulfo es que esa presencia creciente se concentra sobre un libro de cuentos, una novela y un puñado de guiones de cine. Con ese material, el escritor mexicano se colocó en el centro del canon literario del siglo XX.
El Llano en llamas apareció en 1953. Reunía quince relatos que Rulfo había ido publicando en revistas durante los años anteriores, con el apoyo del Centro Mexicano de Escritores y de figuras como Efrén Hernández, quien lo impulsó en la revista América. Dos años después, en 1955, publicó Pedro Páramo. Con esas dos obras, Rulfo transformó la narrativa en lengua española. Las primeras ediciones se vendieron lentamente, pero con los años, la novela se convirtió en un fenómeno.

La lista de escritores que han reflexionado sobre la obra de Rulfo incluye a Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Susan Sontag, Günter Grass, Elias Canetti, Tahar Ben Jelloun, Kenzaburo Oé y Gao Xingjian. Borges escribió que Pedro Páramo es una de las mejores novelas de las literaturas de lengua hispánica, y aún de la literatura. García Márquez fue más allá cuando dijo que es la más bella de las novelas que se han escrito jamás en lengua castellana. Y añadió que si él hubiera escrito ese libro, no volvería a escribir nunca más en su vida. Susan Sontag la calificó como una de las obras maestras de la literatura mundial del siglo XX y uno de los libros más influyentes de ese mismo siglo. Asimismo, los libros de Rulfo se han publicado en más de cincuenta idiomas.
Cabe recordar que Rulfo no fue solo un escritor, pues en sus viajes por México comenzó a ejercer la fotografía. Fotografió templos, casas, pirámides, estaciones de tren, pueblos enteros. Retrató a niños, mujeres, músicos, campesinos. La primera vez que publicó algunas de esas imágenes fue en 1949, también en la revista América. En 1960 expuso una pequeña colección en Guadalajara, pero fue en 1980, en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, cuando el público pudo ver con amplitud su trabajo fotográfico. Sus imágenes se han expuesto en museos de Francia, Estados Unidos, China, Rusia, Grecia, España, Bélgica, Austria, Reino Unido, Brasil y Alemania.
En 2001 se publicó el libro-catálogo México: Juan Rulfo fotógrafo, traducido al inglés, francés, italiano y alemán. En 2009 apareció Juan Rulfo: Oaxaca, con imágenes tomadas en ese estado durante los años cincuenta. A eso se suma su trabajo como editor. Durante las dos últimas décadas de su vida, trabajó en el Instituto Nacional Indigenista. Allí se encargó de editar una de las colecciones de antropología más importantes de México. Era un lector profundo de historia, geografía y antropología, y ese conocimiento se filtró en su literatura de manera sutil pero constante.
En 1958 terminó de escribir «El gallo de oro», una novela breve que no se publicó hasta 1980. También trabajó en guiones de cine. El cortometraje El despojo, de 1959, y el largometraje La fórmula secreta, de 1964, son producto de esa etapa. El cine fue para él otra forma de explorar las imágenes y las historias de México. Después de su muerte, los estudios sobre su obra se multiplicaron. En 2003, con motivo de los cincuenta años de El Llano en llamas, Alberto Vital publicó Noticias sobre Juan Rulfo, la biografía más completa hasta entonces.
Así en 2005, Jorge Zepeda publicó La recepción inicial de Pedro Páramo, donde analiza cómo fue leída la novela en sus primeros años. En 2006 apareció Tríptico para Juan Rulfo: poesía, fotografía, crítica. Para 2008 se publicó Retales, una compilación de textos que Rulfo había propuesto para la revista El Cuento. Luego en 2010 se presentó Juan Rulfo: otras miradas, un volumen de quinientas páginas coordinado por Víctor Jiménez, Julio Moguel y Jorge Zepeda, que reúne opiniones de autores extranjeros y ensayos sobre las traducciones de su obra.


«El llano en llamas» y «Pedro Páramo». Dos obras maestras recomendadas para todo el mundo.