La cita fue en el Centro Cultural Simón Bolívar, en compañía del Ministro Consejero de la Sección Consular de la Embajada de Venezuela en Uruguay, Pedro Sassone. La agrupación Colibrí desplegó su espectáculo de títeres y marionetas ante un público que disfrutó con atención las tres historias que componen la obra. Manuela Rivas integrante del grupo, conocida artísticamente como Jica, explicó a Diario La R que el mensaje central que une las tres narrativas es el amor. “El amor a la naturaleza, el amor a lo desconocido y el amor a la conquista”, señaló.
Las tres historias se desarrollan con marionetas de hilo elaboradas por los propios integrantes del grupo. Acompañadas por música e imágenes, las narraciones transcurren sin necesidad de palabras. Jica destacó que la obra aborda también la acción del ser humano en el entorno natural. Uno de los relatos muestra cómo una intervención externa afecta a una familia de pájaros. “También queda de nosotros ver hasta qué punto nos hacemos parte de la solución y no del problema”, afirmó.

Jica explicó que el títere permite trabajar todos los sentimientos y temáticas. Lo fundamental es que el espectador sienta. No buscan ser conductistas ni imponer mensajes cerrados. “Procuramos presentar temáticas y luego, en la escuela o en familia, que surjan conversaciones”, dijo. Consideró importante alejarse de las tecnologías y volver a lo más simple, porque desde allí se pueden abordar asuntos importantes.
Esta obra presentada en Montevideo no solo entretuvo, sino que generó un espacio para pensar el vínculo entre los seres humanos y el entorno natural. “A veces uno cree que las cosas no se van a dar o que están muy lejos, que son muy difíciles. y aquí llegamos, para regalarle un poquito de nuestro arte, no importa el lugar o la fecha. Lo importante es crear lazos”.
La agrupación lleva por nombre Colibrí porque remite a algo pequeño pero hermoso, y también al movimiento constante que caracteriza al grupo. El recorrido internacional del grupo les ha permitido establecer contactos con numerosas agrupaciones e instituciones. La idea es llevar a Venezuela nuevas presentaciones y proyectos, con el apoyo de diversas organizaciones.

La llegada a Uruguay se produjo inicialmente por trámites personales, pero rápidamente se abrieron nuevas oportunidades. Con el apoyo de la Sección Consular de la Embajada de Venezuela y el Centro Cultural Simón Bolívar, realizaron funciones en dos escuelas públicas de Montevideo: la Escuela República Bolivariana de Venezuela y la Escuela Simón Bolívar. Según Jica, llegaron aproximadamente a 400 niños mediante varias funciones. Destacó el rol de las instituciones en la difusión del quehacer cultural. “Estamos muy contentos de la apertura, de esa capacidad de hacer la diplomacia pueblo a pueblo, una diplomacia directa que realmente llega y no se queda en una cuestión de élite”, señaló.
El grupo Colibrí ha desarrollado una extensa trayectoria por varios países, Jica explicó que para ellos no hay nada más gratificante que desde las instituciones y las políticas culturales poder llegar a los barrios menos poblados y más humildes. “Va surgiendo de esa naturaleza humana de querer llegar a donde normalmente no se llega”, expresó.
Del mismo modo Jica consideró que esta internacionalización del trabajo artístico es posible no solo por el esfuerzo del grupo, sino porque hay muchos entes interesados en entrelazar redes. “Hay disposición de diferentes espacios, lugares. Claro que es un trabajo, no somos los más reconocidos, pero procuramos llegar”, afirmó.

