A tres kilómetros de Trinidad, en el departamento de Flores, un cultivo de maíz se transforma cada temporada en algo más que producción agrícola. Desde el aire se dibuja una figura geométrica monumental; mientras que, desde adentro, un camino de 7 kilómetros en 11 hectáreas de cultivo de maíz invita a perderse. El lugar se llama Laberinto Ancestral – La Crinera y su creador, Santos Luis Urioste, más conocido como Tato, lo define como un “sendero de vida”.
“Este proyecto surge hace 5 años, a raíz de un llamado de mis maestros, que me piden hacer algo especial, proyecto mucho más grande que un simple laberinto”, comentó Urioste a Diario La R. Desde entonces, la idea comenzó a tomar forma y hoy el laberinto ocupa 11 hectáreas de maíz y cerca de 7.000 metros de senderos, lo que lo posiciona, según relevamientos y registros en redes, como el más grande de Sudamérica.

Sin embargo, este emprendimiento, que se erige en el predio familiar de Santos Urioste, tiene un significado espiritual y de bienestar. Urioste vincula el nacimiento del proyecto con su trabajo en terapias alternativas y medicina integrativa. “Desde 2002 recibo canalizaciones. Me pidieron que en este lugar hubiera un centro de sanación, con un espacio para que la gente caminara y se encontrara a sí misma”, explica y aclara que “los maestros” son señales espirituales: “todos tenemos nuestros maestros, guías y ángel de la guarda, esto no está vinculado a ninguna religión, simplemente se siente y llega”.
“El plan al inicio contemplaba árboles nativos y plantas medicinales, pero el crecimiento natural demandaba tiempo. Entonces apareció otra posibilidad: el maíz”. “El maíz es una planta sagrada para muchos pueblos originarios. Decían que para que existiera la vida se necesitaban tres cosas: el sol, el agua y el maíz. Por eso decidimos que podía ser nuestro primer laberinto ancestral”, detalló.
El proceso también tiene su propia lógica artesanal. Primero se siembra todo el cultivo y, cuando brota, se trazan los caminos cortando manualmente los senderos. “Plantamos el maíz y después dibujamos el laberinto con el maíz nacido. Ahí es donde vamos cortando los senderos”. “Este laberinto, que tenemos ahora, lo plantamos en septiembre 2025 y se entró a caminar el 5 de diciembre”, señaló.
Para el realizador del laberinto, el recorrido no es solo físico. “Cada tramo tiene un significado simbólico”. El diseño incluye figuras de geometría sagrada y estaciones que invitan a la introspección. “La primera parte funciona como un regulador de frecuencia. Es preguntarte si lo que sentís, pensás, decís y hacés está alineado”, describe.
Más adelante aparece un octógono de personas tomadas de las manos, símbolo de intercambio energético. Luego, un “portal de ascensión” y una figura que representa la conexión entre cielo y tierra. Sin embargo, aclara que no hace falta una búsqueda espiritual para visitarlo. “Cada cual camina como lo siente. Podés venir a divertirte, por curiosidad o a reflexionar. Lo importante es sentirlo”.
El trayecto completo demanda entre una hora y 50 minutos y dos horas, aunque desde el punto más lejano nunca se está a más de 500 metros de la salida. Los visitantes reciben un mapa y asistencia telefónica en caso de desorientarse. Además, hay caminatas nocturnas, una de las propuestas más elegidas. “De noche es muy especial. El sonido de las hojas y la oscuridad cambian totalmente la experiencia”.
“Solo estamos cerrados los lunes, pero si hay alguna excursión que solamente puede venir el lunes, abrimos. Sin embargo el horario oficial es de martes a domingo desde las 8:30 a 20 horas, cuando tenemos nocturnas, seguimos y el último ingreso es hasta las 21:30 y lo caminamos hasta la 1 de la mañana”, detalló “Tato”.
Impacto turístico
La Crinera funciona dentro de un establecimiento agropecuario familiar, dedicado históricamente a la ganadería y la agricultura. Con el laberinto, el predio sumó una nueva dimensión: el turismo rural. El proyecto ha tenido un impacto positivo en el turismo del departamento de Flores, Uruguay. Tato menciona que «para el departamento de Flores el predio es muy importante, es un lugar muy visitado y las autoridades departamentales nos están apoyando mucho, lo están promocionando porque ha traído mucha gente». «Las autoridades están muy pendientes de este proyecto».
El laberinto ancestral tiene carácter estacional. “Como todo cultivo, el maíz nace, crece y se cosecha. Cada figura dura apenas unos meses”. “Esta forma termina a mediados de marzo de 2026. Por eso invitamos a venir ahora, porque después viene otra figura distinta”, aclara el dueño, agregando que el laberinto está en su momento más llamativo, con más de dos metros de alto y totalmente verde, a pesar de la poca lluvia; sin embargo, en pocos días el maíz cambia.
El futuro de La Crinera
Tato también adelanta planes futuros para La Crinera, que incluyen un nuevo laberinto de maíz con una figura diferente que ya se está armando a un lado del laberinto actual. Por otra parte, el próximo paso es más ambicioso: un laberinto permanente de árboles nativos y plantas medicinales. “La idea es crear un sendero de vida que la gente vea crecer y en el que pueda participar plantando su propio árbol. Queremos que sea algo que quede marcado a nivel nacional”.
Lo más importante es que sea un “laberinto de árboles y plantas nativas-medicinales, que será un sendero de vida permanente y permitirá la participación de las familias en su creación”. Mientras tanto, el actual laberinto seguirá abierto al público, con entradas accesibles: 350 pesos por persona, menores de 5 años no pagan y entre de 5 a 10 años pagan 250 pesos para que todo el mundo pueda venir y caminarlo”.
Finalmente, menciona que “quizás“ sea el lugar para encontrarse: “entre el maíz, la tierra y los caminos que se bifurcan, La Crinera invita a perderse para encontrarse. Queremos que venga mucha gente. Esto es para compartirlo”, resume Urioste.
La Crinera se comunica con el público a través de sus redes sociales, buscando «la crinera laberinto» en Instagram y Facebook, además de su número de Whatsapp: 092-227-277 y la página web: www.lacrinerauy.com.


Para entretener algunas anémonas místicas esta bien.