Las virtudes y los errores de Marcelo Bielsa en Uruguay

A lo largo del proceso se han captado novedosos talentos que hasta hace poco no estaban en el radar.

Casi dos años se cumplen desde la asunción de Marcelo Bielsa como director técnico de la selección uruguaya y su accionar en todo este tiempo ha generado una grieta en el público futbolero de nuestro país.

Tal como se mencionó anteriormente, los uruguayos discuten día a día acerca del entrenador celeste, la dualidad de criterios acerca de su forma de ser, sumado a los altibajos que sus dirigidos atraviesan en el último tiempo, han hecho surgir un interminable debate que tiene dos bandos: Aquellos que creen que ha acertado más de lo que erró y viceversa. Pero, ¿Quiénes tienen razón?

 Las virtudes:

– A lo largo del proceso se han captado novedosos talentos que hasta hace poco no estaban en el radar y que hoy son futbolistas claves o con participación activa como pueden ser Maximiliano Araujo, Rodrigo Aguirre o Sebastián Cáceres.

– Se ha visto un estilo de juego distinto a lo que se acostumbraba anteriormente con otros entrenadores, bajo una nueva propuesta que atrapó a propios y ajenos.

– Uruguay obtuvo mejores resultados, consiguiendo un tercer puesto en la Copa América y prácticamente asegurando la clasificación al próximo mundial con mayor antelación que en la última ocasión aunque el formato haya ayudado a lograrlo.

– Finalmente, se le dió fin al ciclo de Luis Suárez en la selección, algo que era sumamente necesario ya que el jugador estaba jugando por apellido y no por rendimiento, sumado a que se valora que el “DT” haya tenido el coraje para tomar una decisión así de pesada.

– Tomó la decisión de ejecutar un cambio en el estilo de trabajo y relacionamiento en Complejo Celeste, tanto con funcionarios como con jugadores, buscando de esta manera profesionalizar algunas áreas y apelar a métodos que inapelablemente le han resultado en el pasado.

– Desde aquellos primeros albores del “Tabarezismo” que no se veía una verdadera intención de realizar un proceso que implique inculcar un estilo de juego, realizar un profundo recambio generacional y darle lugar a caras nuevas, algo que Uruguay necesitaba y que el pasado Mundial de Qatar dejó en evidencia tanto en futbolistas como en ambos entrenadores partícipes del proceso, quienes fueron cesados.

– Han comenzado a aparecer juveniles por doquier en las distintas listas de convocados a lo largo de estos dos años, dejando en claro que Bielsa se encuentra activo en la búsqueda de nuevos talentos, y brindándoles a éstos, la posibilidad de aprender de esas enriquecedoras experiencias y ganar roce por si el día de mañana les toca entrar en la rotación del equipo y ya conocer los sistemas tanto de juego como de entrenamiento.

– Su trato con los periodistas y demás ajenos demuestran una convicción increíble por lo que hace y por lo que siente; Una persona transparente, que guste o no, se muestra tal como es y no se deja llevar por las opiniones de aquellos quienes evidentemente no saben tanto de fútbol como él. Sin “vender humo”, el entrenador solo busca responder por medio de lo que sucede en el verde césped.

Pero así como a través de estos ítems se pueden ver logros, también se pueden observar falencias, tal se mostrará a continuación.

 Los errores:

– Puede ser que el recambio generacional haya traído nuevos jugadores que se terminaron afianzando, aunque junto a ellos llegaron otros que no dieron la talla como Cristian Olivera, Nicolás Fonseca o Nicolás Marichal, quienes no estuvieron a la altura y el técnico parece estar encaprichado en darles lugar.

– El estilo de juego que con tanta firmeza se impuso en los inicios del proyecto, fue perdiendo fuerza con el correr del tiempo, debido a lo desgastante que ha resultado el modelo y hoy en algunas ocasiones ya da la sensación de ser contraproducente para el equipo, ya que los últimos resultados y lo que se ha visto, demuestra que la selección uruguaya no ha estado ni cerca de aquella gran versión que mostraba hace unos meses.

– Es innegable que desde lo numérico los resultados han mejorado, pero si analizamos bien el contexto, ese tercer puesto de la Copa América dejó sabor a poco, debido a lo dura que fue la derrota ante Colombia teniendo un jugador más. Y en cuanto a las eliminatorias, el rendimiento se ha deteriorado notoriamente.

– Más allá de que la decisión de apartar al máximo goleador histórico pudo haber sido lógica en cuanto a lo deportivo, las formas bajo las cuales esto se dio, desató el enojo de varios, -incluido el del futbolista- y generó un mal ambiente en el entorno, que se especula que persiste hasta día de hoy.

– Los métodos de trabajo y relacionamiento con los cuales se manejó hasta ahora, resultaron una molestia para gran parte de plantel y colaboradores, y cultivando así, más problemas en un ambiente que comenzó a ser cada vez más tenso, convirtiéndose así en uno de los errores principales del técnico argentino.

– Aunque la intención de generar un proceso suele ser necesaria, no se puede descuidar el hecho de que Uruguay es una selección gigante y que a veces lógicamente, la necesidad de ganar ya choca abruptamente con los ideales del entrenador y que la impaciencia y la incertidumbre acerca de si confiar en él vale la pena, siendo que se trata de alguien cuyo éxito en títulos no lo respalda lo suficiente.

– Se valora que el cuerpo técnico encabezado por el rosarino vaya mechando a algunos jóvenes en las convocatorias pero en ocasiones la elección de nombres es equívoca. Antes de convocar a desconocidos como hizo con Marco Oroná o Pablo Suárez, podría optar por jugadores de la camada campeona del mundo sub-20, de la cual la mayoría no ha tenido las oportunidades ni de integrar las listas.

-Resulta entendible el trato que le brinda a la prensa tal vez, ya que históricamente se ha comportado así en todos los lugares donde dirigió. Pero ese carácter terco a la larga lo termina perjudicando si los éxitos no lo respaldan. Y más en un país como el Uruguay, donde el hincha suele buscar cercanía e identificación con los suyos, la cual el entrenador está lejos de conseguir y solo genera apatía.

Indudablemente, el proceso de Marcelo Bielsa ha dejado conclusiones que al ser analizadas desde puntos de vista diferentes pueden ser tomados como virtudes o como errores, dependiendo de las creencias tanto futbolísticas y hasta humanas que tenga cada persona, sumado a los preconceptos que se puedan obtener del técnico rosarino, cuya figura es sabidamente controversial dentro del mundo del fútbol desde hace años.

Y es que todo aparenta a que la próxima Copa del Mundo a disputarse a mediados del 2026 es la verdadera prueba de fuego, donde se pondrán todas las cartas sobre la mesa y se sabrá finalmente si todas las situaciones tanto positivas como negativas habrán valido la pena, según obviamente, lo que repercuta dentro de la cancha, que al fin y al cabo es por lo único que surgen este tipo de análisis.

Lo cierto es que con sus aciertos y errores, hoy todas las esperanzas del pueblo uruguayo recaen sobre este “loco”, así como lo indica su apodo, que ha demostrado que se puede ganar y gustar al público sin tener que apelar a jugar a “la uruguaya”, algo que sin duda que cuando no sale bien, genera disconformidad en aquellos que tienen una visión y los que tienen la contraria, dando pie a la famosa grieta.

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1 Comentario

  1. El fútbol es insólito e ilógico, el que va último le puede ganar al primero, hay goles pensados y otros que son casualidades y esas cosas explican la pasión futbolera de muchos. El DT sea Bielsa o cualquier otro tiene la responsabilidad de colocar los jugadores indicados y hacer los cambios correctos, así como nombrar adecuadamente al capitán. Los partidos los ganan y pierden los jugadores, no el DT si cumple bien lo anterior . Y si a los jugadores se les da por no rendir, el que paga los platos rotos es el DT.

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